Redacción El País.
La comunicadora Sofía Romano cumple un año en la mesa de Polémica en el bar, programa que amplía sus emisiones para el verano. Romano asegura sentirse cada vez más cómoda en su rol de panelista, a pesar de algunas discusiones (una en particular) que le generó ruido, como fue su cruce con Orlando Petinatti.
Sobre esto, su futuro y su casamiento que se viene para abril, esta charla con Sàbado Show.
-Cumplís un año en la mesa de Polémica en el bar. ¿Cómo te llevaste con ese rol de panelista?
-Bien. Me sigue siendo un desafío encontrar el punto justo entre el debate y el entretenimiento. El equipo hace que la pase muy bien, tenemos tremendo grupo humano ante y fuera de cámara. Trabajar en Canal 10 es un placer. Por supuesto que con algunos temas me siento más cómoda que con otros, pero adaptarme y saber defenderme en los que no estoy tan sólida es un gran aprendizaje en el que todavía estoy.
-Como es habitual en un programa de debate, hubo algunos encontronazos con compañeros o invitados. ¿Te estresaron esas situaciones?
-Solo una situación puntual. Lo demás queda ahí o se conversa en la tanda, sin ningún tipo de inconveniente ni malestar.
-¿Con qué compañero panelista crees que se pueden generar las interacciones más interesantes?
-Con Julio Ríos somos muy distintos, en forma de expresarnos y usualmente también en opiniones y eso creo que lo hace atractivo. La realidad es que fuera de aire muchas veces seguimos intercambiando sobre diversos temas en los que estamos en las antípodas y siempre es desde el respeto y el interés por la opinión del otro. Estamos acostumbrados a solo escuchar lo que resuena con nuestras convicciones y muchas veces la riqueza está en intentar comprenderse en las diferencias.
-Fue recordado un cruce con Petinatti mientras debatían la situación en Medio Oriente y te acusó de desconocimiento. ¿Volvieron a hablar? ¿Aclararon algo de lo sucedido?
-Ese fue el que te comentaba que me estresó. No volvimos a hablar, tampoco me interesa. No fue necesario aclarar nada porque fue a hacer su juego y quedó más explícito aun cuando decidió volver a jugar esa carta en sus redes sociales a los días que ya había sucedido el programa, sabiendo cuál es la tónica de violencia y odio que hay hoy en la sociedad y se deja ver a través del virtualismo. Mi intervención cuestionando porqué se niega ayuda humanitaria en la Franja de Gaza le molestó. Nunca me respondió la pregunta, solo utilizó el mecanismo de “vos sabés qué, quién, cómo” para no contestar y exponerme. Lo hizo con vehemencia, sin buscar construir ni yendo al punto en cuestión. Es una guerra extrema, donde ya murieron más de 70.000 personas y siguen bombardeando pese al alto el fuego. De verdad no considero que sea un asunto para estar tribuneando. Nunca voy a estar a favor de una guerra, no hay justificación alguna que merezca la máxima expresión de violencia organizada.
-A nivel deportivo y de fútbol fue un año histórico con la licitación por los derechos de TV. ¿Cuál es tu análisis de esa situación?
-Muy positivo. El fútbol uruguayo va a recibir mucho más dinero y se termina un monopolio que amplifica oportunidades. La cifra es altísima, aunque aún faltan detalles de cómo se va a repartir. Lo que espero es que sea para mejorar el deporte más popular de nuestro país. Me refiero a infraestructura, recursos para las formativas que es donde está la verdadera esencia del fútbol uruguayo y también para el fútbol en el interior del país. Es la única manera de mejorar el nivel del fútbol profesional. Lo que más deseo es que quienes gestionen tantos millones estén a la altura del desafío.
-Para los periodistas, ¿crees que se abrirán más espacios de trabajo?
-Es probable. DirecTV se quedó con los derechos del cable así que ahí hay espacio para un nuevo equipo periodístico.
-¿Tenés planificado ir al Mundial 2026?
-Tengo las ganas. La experiencia de trabajar en un Mundial es de las mejores que me han sucedido en mi carrera. Es algo distinto a todo, que combina tres de las cosas que más me gustan: viajar, comunicar y el fútbol de primer nivel. Suelen ser pocas las oportunidades y a Qatar me avisaron que viajaba unas semanas antes. Espero poder estar en el próximo porque es sumar muchísimas horas de vuelo profesional en un mes, aparte del movimiento y el intercambio cultural que se da. Dominar el inglés es una carta a favor y cuando viajo suelo aprontarme la valija de un día para el otro, así que siempre estoy pronta.
-¿Qué expectativa tenés respecto a lo que consiga Uruguay?
-Siendo sincera, poca. Pero no está mal ir sin expectativa, nos queda más cómodo o tiene más que ver con nuestra idiosincrasia. Prefiero ir sin alardes que ser Argentina que todos los mundiales en la previa se autoperciben favoritos. En este caso, mi sensación se desprende de la realidad actual de la Selección a nivel de juego, donde no ha encontrado aquello que demostró en los primeros partidos del proceso de Marcelo Bielsa, un juego ofensivo vertical, intenso, de transiciones rápidas, generando muchas chances del gol. Aspiro a que eso se vuelva a encontrar, pero sobre todo confío en el espíritu que conlleva la camiseta de Uruguay que jamás pierde las esperanzas y siempre va por la épica.
-En un programa de Punto penal, Jorge Barrera te hizo una chicana. ¿Volvieron a hablarlo? Él suele decir que a fin de año llama a todos con los que tuvo un entredicho para amigarse... ¿Te llamó?
-No, no me llamó. Tampoco lo esperé. Para mí es un tema cerrado. Parte del ambiente del periodismo deportivo es aprender a lidiar con este tipo de situaciones.
-¿Cuál es tu balance 2025 más allá de lo laboral?
-Me cuesta mucho desprenderme del trabajo porque es mi vocación y si siento que fue un buen año es en gran parte por lo que mi profesión me da, en cuanto a crecimiento laboral y también a las posibilidades que me genera en mi tiempo libre de obligaciones. De todas maneras, sigo teniendo muy claro el foco: el equilibrio entre trabajo y placer y este 2025 fue precioso. Desde lo simple que es tomarme el café de la mañana sin apuro, leyendo, yendo a entrenar todos los días, juntarme con mis amigos con un fuego prendido, compartir con mis viejos unos mates hasta lo más soñado como fue conocer Sicilia. El sur de Italia me enamoró, fueron de las mejores vacaciones de mi vida. También nació mi sobrino Dante, el hijo de mi prima que es como la hermana que nunca tuve, de las cosas más lindas del año sin dudas. Agradezco muchísimo todo lo sucedido.
-¿Cuáles son tus proyectos 2026?
-Ufff. Tengo varios. Pero aún no puedo contar nada. Uno en especial que me ilusiona muchísimo porque es volver a mis raíces de comunicadora, ya más madura. Espero poder concretar para así festejar. Porque los logros se festejan. En principio te puedo contar que Polémica en el Bar suma programas en verano y va a salir de martes a viernes hasta el comienzo de GH, allí volvemos a los viernes únicamente. Además, empecé con el premio a la Mujer del Año en periodismo deportivo y con la conducción del Cosquín Rock en una co producción de Canal 10 & Topic. También tengo planes de volver a actuar y de retomar lo académico. Hace tiempo que vengo con ganas de cursar la Licenciatura en Filosofía y espero este año, si me dan los tiempos, poder concretarlo.
-Este año fue especial en materia de pareja: tu novio Martín te pidió casamiento. ¿Cömo fue el pedido? ¿Te sorprendió? ¿Cuál fue tu respuesta?
-Sí, fue hermoso. Y con esto ya te digo que la respuesta fue sí, aunque me costó decirlo porque estaba muy emocionada. Me sorprendió totalmente, no entendía nada. Es un instante que va a quedar grabado en mí eternamente, donde mi felicidad se fue a las nubes. Y no tenía idea que me iba a provocar eso. El cómo fue lo dejo para mis íntimos, pero sí te digo que fue perfecto.
-¿Hay definiciones respecto a la boda? ¿Fecha, lugar...?
-Sí, nos casamos en Abril, en Maldonado.
-¿Qué planes tienen como pareja?
Seguir disfrutándonos, acompañarnos en nuestros desafíos y sumar aventuras. Proyectar con alguien que amás y te ama es algo especial. Dos personas con su fuerza y energía haciendo que el deseo en común suceda. Tiene algo de magia esa coincidencia ya de por sí. Crecer junto a quién elijo compartir mi vida es uno de mis mayores privilegios.