Nelson Pino, "El embajador del tango", uno de los máximos intérpretes del género en el país, celebra 45 años de trayectoria en el tango con un espectáculo especial el 15 de noviembre en el Auditorio Nelly Goitiño del Sodre. Acompañado por el sexteto de Álvaro Hagopian y numerosos artistas invitados, el cantor repasará una carrera que comenzó en 1981 y lo llevó por escenarios del mundo.
La noche tendrá un momento especialmente emotivo: por primera vez cantará a dúo con su hijo, dedicado al rock melódico. “Me emociona solamente pensarlo”, confesó. A los 65 años, Pino agradece y asegura que atraviesa un gran momento.
-Se cumplen 45 años de tu debut en el tango. ¿Cómo recordás aquella primera actuación?
-Debuté un viernes de julio de 1981, con la orquesta de Walter Méndez, en el Teatro Carlos Brussa, que antes había sido el Odeón. Yo siempre digo que debuté a lo grande porque era un teatro de unas 700 localidades y allí se hacían espectáculos de tango todos los viernes. Estaban los grandes cantores, las cantoras, los tríos, las guitarras, las orquestas. Era maravilloso. Yo tenía 20 años y estaba empezando.
-¿Cómo llegaste a integrar aquella orquesta?
-Mi padre era bandoneonista y había tenido su propia orquesta. Un amigo suyo, Raúl Valarino, que también era un gran bandoneonista, le comentó que Walter Méndez necesitaba un cantor porque el que tenía se estaba por ir. Le dijo: “Yo creo que Nelcito tiene todas las condiciones para cantar”. Entonces fui, hice la prueba y quedé. Estuve tres años con esa orquesta y después pasé por otras, como las de Juan Carlos Croce, Racciatti y otros grandes músicos. En paralelo, también trabajaba como solista.
-Y enseguida llegó la televisión.
-Sí, fue todo muy rápido, como una película hermosa. Después de aquel debut, el gran cantor Aníbal Oberlín me esperó a la salida y me dijo que quería llevarme a probar a Café Concert, un programa de Canal 5. Allí cantaban figuras enormes del tango. Imaginate lo que significaba para mí. Debuté en julio en el teatro y en agosto ya estaba cantando en televisión. Fue como un sueño.
-Durante algunos años combinaste el tango con otro trabajo. ¿Cómo era aquella vida?
-Trabajaba ocho horas en otra actividad y al mismo tiempo cantaba. También hacía comerciales de publicidad, trabajaba como modelo y participaba en desfiles de ropa. Pero mi cabeza estaba siempre en el canto. Me iba los fines de semana a Buenos Aires a cantar y, en lugar de volver el lunes a trabajar, aparecía el martes. Yo siempre digo, en broma, que fui el peor empleado de la historia de aquella empresa.
-¿Terminaste renunciando?
-No, me echaron (risas). Me dijeron que aquello no daba para más, que lo mío era otra cosa. Y tenían razón. En realidad, fue algo que me sirvió muchísimo porque pude dedicarme completamente a cantar. Siempre me había tomado el tango en serio, pero a partir de ese momento pude hacerlo de una manera todavía más profesional.
-Y comenzaron las giras internacionales.
-Sí, en 1991 hice mi primer viaje a Canadá y Estados Unidos. Tuve una temporada maravillosa, sobre todo en Toronto y Montreal. En aquellos años no era tan común viajar para cantar tango. Después se convirtió en una costumbre. Viajaba dos veces por año, volvía, iba a Buenos Aires y seguía cantando. Esa vida itinerante me entusiasmó cada vez más. Incluso este año estuve de gira por el País Vasco, durante 15 días, con Luis Esquivel.
-¿Qué preparaste para celebrar estos 45 años en el Auditorio Nelly Goitiño?
-Quise hacer algo diferente. En 2024 y 2025 hice espectáculos en el Teatro Solís, pero esta vez quería festejar en la Nelly Goitiño, que es una sala que me encanta. Vamos a presentar un repertorio pensado especialmente para teatro. No serán necesariamente esos tangos tradicionales que canto habitualmente en lugares como el bar Fun Fun. Con el maestro Álvaro Hagopian hicimos una selección de tangos maravillosos, de esos que forman parte de mis espectáculos teatrales.
-También habrá muchos invitados. ¿Cómo los elegiste?
-Son personas que tienen mucho que ver con mi vida artística. Van a estar seis grandes cantantes: Valeria Lima, Nancy De Vita, Natalia Bolani, Gabriela Morgare, María Noel Taranto y María de los Ángeles. También estarán Sergio Astengo, Lucho Martínez, Julio Cobelli, Raúl Medina y Luis Esquivel. Son músicos y artistas a los que quiero muchísimo y con quienes he compartido distintos momentos de mi carrera. También habrá una pareja de baile, porque queremos ofrecer un espectáculo completo.
-Pero hay un invitado que seguramente te va a generar una emoción diferente: tu hijo.
-Sí, voy a cantar un tema con mi hijo. Él tiene 32 años y hace rock melódico. Está en otro palo, como se dice, pero pasó toda su vida escuchando tango porque se crió conmigo.
-¿Es la primera vez que van a cantar juntos?
-Sí, es la primera vez. Y te digo que me genera una cosa hermosa. Me emociona solamente pensarlo. Pero tampoco quiero pensarlo demasiado porque ese día tengo que estar muy clarito para cantar. No quiero que me gane la emoción.
-¿Te ha pasado de quebrarte emocionalmente en el escenario?
-Sí, claro que me ha pasado. Hay letras de tango maravillosas que, a medida que uno va creciendo y viviendo cosas, adquieren otro significado. De repente pasaste por un desengaño amoroso, una traición de un amigo o cualquier situación de la vida y estás cantando un tango y pensás: “Pucha, esto me pasó a mí”. Y te toca una fibra muy profunda.
-Después de 45 años, ¿cómo definís este momento de tu carrera?
-No quiero caer en esa frase que dice todo el mundo de que estoy en mi mejor momento. Tuve muchos buenos momentos y este es uno de los muy buenos. Por muchas razones. Porque sigo vigente después de 45 años, porque la gente me sigue eligiendo y porque cada vez que convoco para un espectáculo el público responde. Eso es algo que agradezco muchísimo.