Mariana García fue por 15 años “Bobalinda” en el histórico Cacho Bochinche, además de notera en 6,75 básquet, el programa que lideraban Alberto Sonsol y Federico Buysan. En la actualidad sigue vinculada a Teledoce como productora en varios programas, además de ser una de las maleteras de Trato hecho. Se encarga siempre de las coreografías o de animar a las tribunas.
“Siempre digo que soy una niña con más años”, asegura. A los 42, Mariana García es actualmente madre de dos hijos y pareja del basquetbolista Martín Aguilera, a quien conoció justamente por su camino en los medios de comunicación.
Todo comenzó de casualidad. En el barrio Colón, donde se crió, se organizó un desfile a beneficio y a ella le tocó improvisar una caminata de pasarela. Entre el público había un productor, vinculado a una marca comercial que en ese momento era auspiciante en los programas de Cacho de la Cruz en Teledoce. Jorge Ruglio se llamaba el productor en cuestión (tío del actual presidente de Peñarol) y en aquel primer contacto, la invitó a sumarse para una promoción de un producto. Ella tenía 15.
Luego de obtener el aval con su familia, la adolescente empezó a vincularse, en escalera, a Cacho Bochinche, programa al que había asistido como niña a jugar. “A los 8 años puse en mi diario íntimo que quería trabajar con Cacho Bochinche”, recuerda y asevera tener las pruebas.
Primero fue promotora en una obra teatral infantil del programa y más tarde fue invitada a participar como Chin - Chin, el reconocido cuerpo de baile del programa liderado por Laura Martínez. Como había practicado gimnasia artística Pero cuando le llegó la “jubilación”, que en este rubro llegaba con la mayoría de edad, Cacho de la Cruz llamó a García y le propuso seguir con un personaje. Así surgió “Bobalinda”.
El nombre, que hoy podría sonar políticamente incorrecto, surgió del histórico conductor. “No tenía nada que ver con tomar el pelo. Al contrario nosotros (junto con Taraleti) siempre ganábamos. Éramos como los héroes en el programa”, recuerda.
Frente a los comentarios de que Cacho tenía un comportamiento antipático con los niños fuera del aire, Mariana García se indigna. “Es tan injusto eso”, asegura. “Cacho tenía por norma nunca tocar a ningún niño. Siempre les hablaba con las manos atrás. Era una cuestión de respeto y de delicadeza porque era consciente que trabajaba con niños”, recuerda.
Sobre al accionar del conductor en las tandas, agrega: “Quizás alguien venía a pedirle una foto en una pausa y él pedía que esperaran al final. Porque la gente se olvida que aquello no era un parque de diversiones, sino un programa de televisión en el que había que respetar un guión y los compromisos comerciales. Cacho estaba atento a eso. Pero yo sé (porque lo vi sábado tras sábado) que terminado el programa se quedaba a sacarse 300 fotos. Cacho es un ser de avanzada”.
En paralelo a su actividad en Cacho Bochinche, Mariana García se fue sumando a otros programas desde la producción. Trabajó en El show del mediodía y en otros ciclos. Cuando llegó el final del histórico programa infantil la agarró en un momento de su vida en el que no le dio prioridad a la nostalgia: estaba embarazada de su primera hija.
Antes y mientras hacía notas para 6.25 básquet (o 6,75 como se llamó después) conoció a quien sería su marido, Martín Aguilera. “Insistió mucho para conseguir mi teléfono hasta que lo encontró. A mí me parecía lindo pero me había separado poco tiempo atrás y estaba en otra etapa. Me invitó a tomar un café y fui, pero fui decidida a decirle que era muy lindo pero muy chico para mí, porque es 7 años menor. Por suerte no se lo dije y hoy tenemos dos hijos y hace 13 años que estamos juntos”, recuerda.
En lo profesional, el presente de Mariana García se divide entre el trabajo la producción de Desayunos informales y ¿Quién es la máscara? y el aprovechamiento de las oportunidades artísticas que le llegan. “Hace 4 años volvimos a hacer El show de Bobalinda y Taraleti en el teatro y fue muy removedor. “Lloré todas las funciones”, dijo. También fue convocada para el elenco de Copadas hace unos años. “Me encanta la veta artística y siempre que puedo y me llega la oportunidad, la aprovecha”, asegura.