Redacción El País.
Mariale Jaimes, artista y empresaria venezolana radicada en Uruguay, describe 2025 como un año de fuerte expansión profesional y profundas pruebas personales. La apertura de un segundo studio de Pilates, nuevas certificaciones y su participación en el streaming con Más que Palabras marcaron un período de crecimiento y aprendizaje. En paralelo, atraviesa un exigente tratamiento de fertilidad, un proceso que vive con dolor, perseverancia y fe.
Atenta a la realidad de su país, Jaimes se pronuncia con firmeza sobre Venezuela: habla de miedo, esperanza y la necesidad de una transición democrática real, con liberación de presos políticos y respeto a la voluntad popular. De cara a 2026, se aferra a la fe, al trabajo y a sus sueños.
-¿Cuál es tu balance para el año 2025? ¿Qué fue lo mejor y qué lo peor?
-El 2025 fue un año muy movido para mí, de enorme crecimiento tanto profesional como personal. Logré abrir un segundo Studio de Pilates, además del que ya tenía, lo que me enfrentó a responsabilidades que nunca había asumido antes y me hizo crecer muchísimo como mujer. Ser jefa, sostener un negocio, liderar equipos y seguir formándome fue un gran desafío. Realicé tres certificaciones más como técnica y sumé una nueva en Nutrición Deportiva, algo que me llena de orgullo porque siento que estoy cumpliendo mis sueños en esta profesión. Lo más duro del año, sin dudas, fue no haber obtenido aún resultados positivos en mi tratamiento para ser madre. Es un proceso largo, desgastante y muy doloroso emocionalmente.
-¿Con qué expectativas empezás el año 2026?
-Empiezo el 2026 con mucha fe. Deseo profundamente que Dios y la Virgen me bendigan con la maternidad, que mis negocios sigan creciendo y expandiéndose, y sobre todo, que Venezuela pueda ser finalmente libre y democrática.
-En materia de comunicación, sos parte del programa Más que Palabras, en Asertiva Play. ¿Cómo te sentís en el formato streaming?
-Sin dudas, fue uno de los grandes regalos que me dejó el 2025. Quiero agradecer especialmente a Naty Yoffe, una compañera y profesional increíble; a Nuby Rodríguez, directora de Asertiva Play, con quien estoy muy feliz de trabajar; y también a Pablo Magno y a Valentina Aguirre, que realizan un gran trabajo en los controles. Más que Palabras es un proyecto hermoso, un programa que aborda temas de actualidad con invitados increíbles, tanto profesionales como figuras públicas, con quienes compartimos experiencias y aprendizajes. Al principio me costó adaptarme al formato streaming porque vengo de una estructura más televisiva, pero lo hice rápidamente y hoy me siento muy cómoda. Cada programa es un aprendizaje para todo el equipo y el hecho de compartir vivencias personales genera una conexión muy fuerte con el público.
-¿Cuál es tu próximo proyecto teatral?
-Por ahora no tengo propuestas. Hice una pausa debido al tratamiento de fertilidad y a la gran demanda de tiempo que implicaron los studios, pero estoy totalmente dispuesta a volver este año si surge la oportunidad.
-Te tocó emprender en Uruguay con estudios de Pilates. ¿Qué tan fácil o difícil fue?
-Desde hace dos años soy socia de Luis Rocha, compañero de trabajo de muchos años y amigo a quien quiero y respeto profundamente. Indra Amanon es un aprendizaje diario. Emprender implica estar en todo: sos profesora, administradora, jefa, encargada de redes, del orden del local… absolutamente de todo. Al principio cuesta muchísimo alinear cada área. Este último año, con la apertura del segundo Studio, fue muy estresante, pero también trajo recompensas maravillosas. El 2026 lo enfrento con más experiencia y con mayor claridad sobre qué hacer y qué no hacer como dueña de un negocio.
-Elegiste Punta del Diablo para tus vacaciones de verano. ¿Por qué?
-Punta del Diablo me enamoró desde la primera vez que fui, en 2018. Es el único lugar que realmente logra desconectarme del trabajo. Tiene una magia y una energía especial que me renuevan y me permiten descansar de verdad.
-Llevás más de 10 años en Uruguay. ¿Sentís que cumpliste tus objetivos?
-Cumplí muchos sueños, pero todavía me quedan muchos más: abrir mi tienda de ropa deportiva, crear mi propio programa de salud física y mental, sumar más studios y gimnasios. Soy una persona que no deja de soñar ni de proyectar.
-Venezuela fue noticia por la captura de Nicolás Maduro. ¿Cuál fue tu primera sensación?
-Me enteré el 3 de enero, a las 4 de la madrugada, a través de una llamada desde Colombia de mi hermana, que vive allá. El corazón se me salía del pecho del miedo, porque sus primeras palabras fueron: “Bombardearon Caracas”. Inmediatamente llamé a mi otra hermana, que vive en Venezuela, y me dijo: “Todo bien, tranquila, la familia en Caracas está bien”. Aun así, no paraba de temblar. Pasaron horas sin poder dormir, buscando información por todas las redes, hasta que llegó la segunda llamada y esas palabras que jamás voy a olvidar: “Metieron preso a Maduro”. En ese momento fue imposible contener las emociones: lágrimas de alegría, pero también de miedo, incertidumbre, esperanza y fe. Habían detenido a una de las piezas que más daño le ha hecho a mi país, al responsable de tantas muertes y de tanta desgracia. Es imposible no sentir felicidad cuando se llevan preso al dictador de mi Venezuela.
-¿Creés que era la única forma de lograr un cambio real en Venezuela?
-Lamentablemente, sí. Ya habíamos intentado todo: pedir ayuda internacional, salir a marchar de forma pacífica, aun sabiendo que esas marchas terminaban en represión, torturas y muertes. Y nadie hacía nada. Mientras tanto, día a día mueren venezolanos. No tenemos soberanía, se violan sistemáticamente nuestros derechos humanos y se llevan presos a inocentes cuyo único delito es querer un futuro. Más de ocho millones de venezolanos se han visto obligados a abandonar su país. ¿Qué más había que esperar? ¿Qué sentirías tú si te dicen “no era la forma” cuando tienes un hermano, un hijo, un padre, una madre o un amigo siendo torturado o asesinado en un centro de detención? ¿Cuando llevas más de diez años sin ver a tu familia? ¿Cuando tus hijos mueren de hambre? Ya basta. Venezuela se merece ser libre y democrática. Veintiséis años de dolor me dicen hoy que, lamentablemente, esta era la forma.
-¿Qué dicen tus familiares y amigos en Venezuela sobre esta nueva realidad?
-Hay miedo e incertidumbre, pero también mucha fe. La esperanza está más viva que nunca. Hoy el pedido es claro y unánime: la liberación de todos los presos políticos, sin excepciones.
-¿Cuáles serían las claves para una salida ordenada?
-Respetar la voluntad popular, liberar a todos los presos políticos, desmontar las estructuras represivas y avanzar hacia una transición democrática real, con acompañamiento y garantías internacionales. Venezuela necesita una conducción legítima y comprometida con su gente.
-¿Has pensado en viajar a la brevedad?
-Por ahora no, ya que estoy a la espera de cómo evolucione mi tratamiento de fertilidad.
-Estás buscando ser madre junto a tu esposo. ¿Cómo llevás ese proceso?
-Hace tres años que estoy en la búsqueda y desde hace dos con tratamiento de fertilidad. Realizamos un primer intento de FIV con gametos propios que no funcionó. Actualmente estamos en un segundo tratamiento con doble donación. Es un camino muy duro, lleno de pinchazos, estudios, angustia y decepciones. Cada resultado negativo duele profundamente, pero el deseo inmenso de ser madre y la fe son lo que me permiten seguir adelante sin rendirme.