Leandro Pauletti, panelista de "Esta boca es mía": “Trato de aportar para que la gente forme su opinión”

El comunicador repasó su regreso a la televisión en “Esta boca es mía”, habló del debate político en TV y cuestionó la comunicación del gobierno. “No se puede justificar lo injustificable”, afirmó el periodista y consultor.

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Leandro Pauletti.
LEO MAINE

A dos años de su llegada a Esta boca es mía, el periodista y consultor en comunicación Leandro Pauletti consolidó su regreso a la TV tras décadas enfocado en el ámbito corporativo. Con pasado en Telemundo, hoy es una de las voces analíticas del panel, donde combina información, debate y opinión.

El panelista repasa su trayectoria, su rol en el programa y ofrece una mirada crítica sobre la comunicación política actual.

-Se cumplieron dos años como panelista de Esta boca es mía. ¿Cómo vivís este presente?

-Ya van dos años, sí. Hace poco me lo recordó una red social. A veces uno pierde el registro del tiempo, pero la verdad es que estoy muy cómodo en el programa. Fue un proceso gradual, empecé de a poco y hoy ya estoy instalado como panelista.

-¿Cómo fue volver a la televisión después de tanto tiempo?

-Yo había trabajado en Telemundo durante cinco años, entre 1995 y 2000, como cronista en Casa de Gobierno y lo que implica esa labor. En ese momento el conductor del noticiero era Néber Araújo. Después pasé por el proyecto Tveo en Canal 5 como coordinador de noticiero, pero estuve poco tiempo. Luego me dediqué de lleno a la comunicación corporativa, fundamentalmente trabajando para empresas. El regreso a los medios tiene que ver con que siempre tira la camiseta del periodismo. Eso nunca se va. A raíz de esas lo hablamos con Conrado (Polvarini, director de Kubrick Media) y arrancamos de a poco en Esta boca es mía para ver cómo me sentía y también por mis tiempos. Después se fue dando naturalmente. Hoy disfruto mucho de ir al programa cuando me toca. Vamos rotando con los compañeros.

-Muchas veces el programa exige opinión. ¿Cómo te sentís en ese rol?

-Sí, es un formato donde se espera debate y postura. Pero yo, por mi perfil, trato de aportar información y análisis. Después, del análisis a la opinión a veces hay medio metro y doy el paso. Pero mi consigna sigue siendo periodística: darle a la gente la mayor cantidad de elementos para que forme su propia opinión.

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Leandro Pauletti.
LEO MAINE

-¿Te sentís cómodo en el intercambio fuerte?

-No le saco el cuerpo al debate. Además, tengo la ventaja del “disco duro”: muchos años de información acumulada. Eso me da respaldo y por ejemplo, en temas jurídicos es difícil que me agarren en falso. Trato de fundamentar todo lo que digo, con datos y conocimiento, sobre todo en lo normativo. Leo mucho, sigo estudiando. Eso me da seguridad.

-¿Con quienes han protagonizado los cruces más picantes? ¿Soledad González? ¿Alfredo García?...

-Sí, o a veces con Eleonora Navatta. A mí lo que me rebela es cuando se intenta justificar lo injustificable. Todos -personas, gobiernos, organizaciones- hacemos cosas bien y mal. En todos los ámbitos sucede lo mismo y no pasa nada por reconocer errores.

-Desde tu lugar de especialista en comunicación corporativa, ¿recomendarías esa práctica? ¿Reconocer cuando hay un error?

-Absolutamente. No es frecuente que los gobiernos lo hagan y por eso, muchas veces se enredan en un relato para sostener lo insostenible. O cambian la agenda: fuerzan otros temas para sacar el foco del error. Sería más razonable reconocer: “En esto nos equivocamos”. Eso humaniza y te acerca a la gente. Además, fortalece tu palabra para cuando defendés un acierto. “No es que gano todas, pero las que gano, las gano bien”. Claro que si los errores son muchos, puede ser complicado reconocerlos todos directamente y no se puede andar desnudo todo el tiempo, desde el punto de vista de la gestión. Hay que analizar caso a caso, pero en términos conceptuales, reconocer el error es muy positivo y se hace menos de lo que debería en política.

-¿Qué análisis hacés del gobierno actual desde el punto de vista de la comunicación?

-Creo que el gobierno tiene un problema serio de comunicación. Me preocupa el desgaste del presidente en tan poco tiempo, incluso desde lo institucional. No hay una estrategia clara ni coordinación en el gabinete. No puede pasar, por ejemplo, que un ministro critique como retando al presidente por haber visitado un portaaviones de Estados Unidos. El ministro es un secretario de Estado, un subordinado directo, basta que el presidente haga una llamada y no sigue más en el cargo el señor. Todos sabemos que (Yamandú) Orsi tiene una personalidad muy especial, conciliadora, pero creo que hay momentos en que un presidente tiene que actuar como un presidente. Y hubo pocos de esos momentos, lo que no le hace bien a él, al gobierno y al país a la larga.

-Pero él ganó con esa personalidad…

-Es cierto. De todos modos, pienso que el triunfo electoral fue más por errores ajenos que por aciertos de la campaña del Frente Amplio. No es normal que un gobierno, como el anterior, se vaya de la gestión con los niveles de aprobación que tenía Lacalle Pou y no logre trasladarlo a su candidato. La fórmula Delgado - Ripoll no pudo traducir ese respaldo en votos y por eso ganó Orsi.

-¿Fue sorpresivo?

-En estos términos sí. En el día a día de las encuestas, se veía que podía ganar. Además, el Frente Amplio llega al gobierno sin un liderazgo claro. A diferencia de sus gobiernos anteriores de Tabaré Vázquez o José Mujica, hoy no hay figuras fuertes y no está claro, por ejemplo, quién va a ser el próximo candidato oficialista.

-¿En la oposición no hay crisis de liderazgo?

-No, creo que está fuera de discusión el liderazgo de Lacalle Pou. Hoy, inteligentemente eligió estar fuera de la escena para evitar el desgaste y lo esperable es que sea candidato en el Partido Nacional. Como rival en la interna asoma el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, una competencia que le haría muy bien al partido. En el Partido Colorado están Andrés Ojeda y Pedro Bordaberry.

-¿Crees que hay una “grieta” ideológica?

-Sí, sin llegar a niveles internacionales, hay una división. Tiene mucho que ver con el discurso político del Frente Amplio, que suele poner las cosas en términos de “buenos” y “malos”. La reforma del sistema electoral en su momento también puso al país términos binarios políticamente. Creo que fue un error grave de los partidos tradicionales impulsar esta reforma que lo único que consiguió (para sus intereses) fue aplazar en un período el triunfo electoral del Frente Amplio. Todo lo demás que perdieron (como el doble voto simultáneo) fue perjudicial para colorados y blancos.

-En cuanto a la comunicación corporativa, ¿lo que más interesa es la política?

-Me interesa porque como periodista lo que más he hecho fue trabajar en política. Pero mayoritariamente hago asesoramiento a empresas.

-¿Cómo evaluás la tendencia de comunicadores que pasan a la política, como ocurrió con Blanca Rodríguez, Gerardo Sotelo, entre otros?

-Me parece legítimo. Si es vocacional, está bien. Por otro lado, los partidos buscan capitalizar la imagen pública y transformarla en votos. Hay que ver si es tan lineal.

-¿Te ofrecieron dar ese paso?

-Ofrecimientos no, pero tuve oportunidades. Nunca fue lo mío. La política requiere un tipo de exposición y de carácter que no siento que tenga. Prefiero estar del lado del periodismo, del análisis o eventualmente en el asesoramiento.

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