La voz detrás de las grandes primicias y coberturas: Tomás Friedmann celebra 55 años en Radio Carve

El periodista mantiene su inconfundible voz radial y repasa una carrera marcada por la cobertura del accidente en los Andes, notas en la Casa Blanca o la salida de la dictadura. A los 76 años, sigue activo y mira al futuro.

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Tomás Friedmann
LEO MAINE

Hay periodistas que narran la historia. Y otros, además, tienen el privilegio de estar presentes mientras la historia ocurre. El uruguayo Tomás Friedmann, dueño de una inconfundible y resonante voz radial, pertenece a esa categoría. En enero celebró 55 años en Radio Carve, donde mantiene su columna de actualidad internacional en el informativo de la emisora y en TV, participa del programa Buscadores (Canal 5 y VTV).

A lo largo de más de cinco décadas construyó una trayectoria marcada por coberturas y entrevistas históricas. Fue el periodista que produjo y sacó al aire la llamada a Carlos Páez Vilaró quien desde una base militar chilena leyó la lista de sobrevivientes del “Milagro de los Andes” en diciembre de 1972, en una transmisión que dio la vuelta al mundo y al tiempo, porque se reprodujo recientemente para la película La Sociedad de la nieve. En 1977 consiguió la primera entrevista en español con el presidente estadounidense Jimmy Carter y en 1981 dio en Uruguay y el mundo la primicia del cronograma de salida de la dictadura. Vivió varias décadas en el exterior y recientemente ha vuelto al país.

A los 76 años, Friedmann mantiene intacto su entusiasmo por los nuevos desafíos. Actualmente trabaja en un libro de memorias y celebra la próxima publicación de relatos inspirados en experiencias reales que integrarán una obra colectiva coordinada por Juan Carlos Raffo. “Todo esto me tiene muy entusiasmado”, asegura en entrevista donde además de repasar los hitos de su trayectoria, rechaza una mirada nostalgiosa.

Con la misma curiosidad con la que comenzó su carrera, asegura que la inteligencia artificial representa una oportunidad para seguir aprendiendo y explorando nuevas formas de hacer periodismo.

De una radio de pueblo en Paraguay a referente del periodismo uruguayo

La infancia de Friedmann transcurrió en Villarrica, Paraguay, tierra natal de su padre. Frente a la escuela funcionaba una pequeña emisora: ZP6 Radio Guairá (existe todavía). Mientras sus compañeros aprovechaban el recreo para jugar al fútbol, él se sentía tentado a cruzar la calle y se instalaba a observar cómo trabajaban en la radio.

Un día preguntó si podía quedarse mirando. Le dijeron que sí. Cuando lo escucharon, descubrieron que aún de niño, Tomás Friedmann había desarrollado una potencia inusual en la voz. Su primera salida al aire fue con el papel del héroe paraguayo Carlos Antonio López en una radioteatro vinculado a una fecha patria. Poco después ya leían avisos comerciales y comenzaba una pasión que terminaría marcando toda su vida.

De regreso en Uruguay continuó con sus estudios y siguió pensando en la radio. Su primera experiencia fue en Radio El Espectador tras seis meses de concurso. Luego vendría Radio Ariel y sería en Radio Carve donde su voz se asentaría como sinónimo de las noticias. Ingresó a la 850 AM el 1 de enero de 1971 luego de una inesperada prueba que le tomaron el 31 de diciembre, entre festejo y brindis, Raúl Fontaina y Néber Araújo.

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Tomás Friedmann.
LEO MAINE

La llamada internacional más escuchada de todos los tiempos

Tomás Friedmann y Carlos Paéz Vilaró tenían una amistad anterior al accidente aéreo en la Cordillera de los Andes que en 1972 los marcaría a ambos y al país y al mundo.

“Carlos venía cada pocos días a la radio para que siguiera informando. Me decía: ‘Tenemos que seguir, yo siento que están vivos’”, recuerda en referencia a que luego de algunas semanas, las autoridades cesaban los esfuerzos de búsqueda y llamaban a una silenciosa resignación.

Cuando Fernando Parrado y Roberto Canessa lograron salir caminando de la montaña y se confirmó que había sobrevivientes, Friedmann comenzó una extensa cobertura desde los micrófonos de Carve. Decidió que todas las llamadas telefónicas relacionadas con el operativo saldrían directamente al aire.

Las comunicaciones internacionales demoraban horas y dependían de operadoras. Aun así consiguió localizar a Carlos Páez Vilaró en Santiago de Chile y, posteriormente, obtener el teléfono -reservado- de la torre de control de Pudahuel, donde se centralizaba el rescate.

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Tomás Friedmann.
LEO MAINE

Mientras conversaban en vivo, un sonido se coló en la llamada. Era el teletipo por el cual llegaba la lista oficial de sobrevivientes. Friedmann, que tenía 22 años en ese momento, le pidió en vivo a Páez Vilaró que la leyera. Consciente de que estaba ante un hecho de repercusión mundial, le aconsejó “lee despacio y decí dos veces cada nombre”. Así comenzó una transmisión histórica y emotiva en especial cuando el artista leyó el nombre de su hijo “Carlos Miguel Páez”, enterándose en ese momento que se había salvado. “Mi hijo”, fue su única acotación y continuó leyendo.

El audio fue retransmitido por unas setenta radios de todo el mundo y marcó para siempre la carrera del joven periodista. Décadas después, la histórica llamada volvería a cobrar vida en La sociedad de la nieve, cuando Carlos Páez, hijo, recreó la escena junto al propio Friedmann para la película de J. A. Bayona.

Cuido mucho la voz y tengo el mismo tono que a los 20 años”, dice Friedmann y recuerda que desde la producción no podían creer que la entonación fuera exactamente igual a la original, a pesar de los 50 y pico de años transcurridos.

Otro episodio que marcaría la carrera de Friedmann ocurrió en 1977 y en el marco de una cobertura en la Casa Blanca. Luego de una conferencia de prensa protocolar, tuvo el arrojo de hablarle al presidente Jimmy Carter en español.

“Señor presidente...”, lo llamó. Carter se detuvo. El periodista uruguayo, que sabía que el mandatario había estudiado castellano en sus años universitarios, le preguntó si aceptaría responder algunas preguntas para Radio Carve y Canal 10. Así se produjo una larga entrevista que nadie esperaba.

En 1981, el mismo impulso lo llevó a conseguir la primicia del cronograma de salida de la dictadura. Había un cónclave en el Hotel Alción, en el balneario Solís y Friedmann llegó un día antes para reconocer el lugar. El soldado en la puerta solo lo saludó al ingresar.

“En un salón encontré las diapositivas con el cronograma”, recuerda. Llamó a la radio y esa misma noche dio la noticia para Carve y Canal 10. También alertó a las agencias internacionales a que estuvieran atentas a la información, lo que dio repercusión internacional inmediata. “Los militares estaban furiosos y querían saber cuál era la fuente. Y mi fuente había sido la curiosidad”, asegura.

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