La increíble historia de un uruguayo que le debe la "vida" a Mario Moreno, "Cantinflas"

La vida del astro mexicano estuvo marcada por el éxito artístico y el protagónico de más de 45 películas pero también por la bondad personal. Un oriental puede dar fe del apoyo vital que recibió del actor.

Mario Moreno, Cantinflas, el famoso actor cómico mexicano, estuvo varias veces en Uruguay. De su visita en 1967 quedó registrado su abrazo con el presidente Óscar Gestido en la Casa de Gobierno. Foto: Archivo El País.
Mario Moreno, Cantinflas, el famoso actor cómico mexicano, estuvo varias veces en Uruguay. De su visita en 1967 quedó registrado su abrazo con el presidente Óscar Gestido en la Casa de Gobierno.
Foto: Archivo El País.

Por Julio Fablet.
La vida de Mario Moreno, "Cantinflas" es ya más que conocida: de la pobreza al éxito; de pasar hambre a crear hogares infantiles y sin que nadie lo supiera. Amó, sufrió, se equivocó -lo cotidianamente humano- y sus detractores y admiradores siguen escribiendo sobre el astro como si estuviera hoy y a su modo lo está. Diversos canales de TV del mundo, Canal 10 incluido en Uruguay, siguen programando sus películas cada vez que tienen espacios, habitualmente los fines de semana para ver en familia.

Entre cortometrajes y reels de más de 1 hora, sobrepasó las 45 películas blanco y negro y color. pero más allá de su producción artística, Mario Moreno despertó unanimidades de admiración en todo el continente. Aunque resulte inexplicable lo que hizo en 81 años de vida, mirado con detenimiento, la respuesta viene sola: Cantinflas hizo el bien y no solo sin mirar a quién, sino -y sobre todo- sin publicitarlo.

En nuestra región el cine de los años 40-50 estuvo marcado por la presencia constante del humor. Las salas programaban invariablemente a Luis Sandrini, Niní Marshall y a Cantinflas, todos astros que hablaban en castellano porque el inglés no estaba al alcance de nuestro público en esa época. Las estrellas de la comedia internacional visitaban Uruguay a cada rato, bien llegando a la radio o a espectáculos teatrales. Mario Moreno no fue la excepción, pero dada la distancia entre su país y el nuestro, estuvo en estas tierras más veces de lo esperado.

La primera visita fue en 1951 para el primer Festival de Cine de Punta del Este, rodeado de las grandes estrellas de Hollywood.

Mariano Moreno Cantinflas
Cantinflas en Uruguay en 1952.
Foto: Archivo El País.

El público que llegó al balneario buscaba principalmente un autógrafo o un saludo de Cantinflas, a veces hasta ignorando a Mirtha Legrand o Walter Pidgeon.

En los años 60 el cine Plaza era la única sala donde -por contrato- cada 1º de enero se estrenaban las películas de la estrella mexicana. Cuando no encarnaba a un cura era bombero, policía, abogado o barrendero y entre estas cada una de esas apariciones, Cantinflas visitaba Montevideo.

Muchos dejaban de hacer sus tareas para estar cerca del cómico. Y Cantinflas no era estrella que se escondiera, al contrario.

Me contó una vez Rafael Gatti, su representante en Uruguay, que algo había que le gustaba hacer al actor. Cuando se desplazaban en auto y veían una casa por demás humilde, le decía al conductor: “Detente aquí mismito”. Bajaba, tocaba timbre y preguntaba por el jefe o jefa de hogar,

Vestido de traje y con lentes, muchos no lo conocían sin clásicos pantalones de elástico vencido. Eso no le preocupaba a Cantinflas, al contrario: lo alegraba. Aceptaba un mate en medio de una conversación divertida y al irse, para no humillar al visitado, le decía a Gatti: “Anota nombre y dirección de esta familia, de noche te dejo unos cheques”, que estaban siempre llenos de ceros y en dólares.

En 1967 otra vez en Uruguay, visita al recién elegido presidente Oscar Gestido. En la reunión estaba Eduardo Victor Haedo, político blanco de inefable humor, que le pide al cómico mexicano un breve discurso. Fueron 5 minutos de risas sin parar, como lo hacía en sus películas pero en este caso sin libreto.

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Cantinflas en Uruguay.
Foto: Archivo El País.

En 2013 se recordaron los 20 años de su muerte. En el programa radial Ping Pong (Carve Deportiva) hice mención a la fecha y pasé al aire una breve grabación de Cantinflas actuando en Radio Carve en 1963. Ese momento sonó el teléfono: un oyente quería decir algo sobre el tema. Lo pusimos al aire, omitió su nombre, pero se apodó “Luis”, electricista de profesión y admirador de Cantinflas. Aunque admiraba más al hombre que al cómico. Consultado por la razón, “Luis” respondió: “Porque gracias a don Mario mi madre me parió”.

La historia es increíble: su madre había quedado embarazada siendo soltera y le escribió a México a Cantinflas como una admiradora más, contando su situación y que estaba en la duda de tener o abortar al bebé. Le pidió consejo al artista. Según el testimonio de “Luis”, la carta de su madre tuvo respuesta extensa de Cantinflas.

“Mamá recibió un telegrama largo de don Mario diciéndole que no cometiera un error, que él se ocuparía de ayudarla y que esperara una carta que llegaría pronto. El telegrama, que llega muchos más rápido, fue para evitar la decisión desesperada de mi mamá. Cantinflas le envió a ella cada mes un cheque que equivalía a pagar alquiler, comida y gastos diarios durante el embarazo y hasta que yo cumplí 18 años. Mario Moreno no me vio crecer más que en las fotos que mandaba mi madre. No pude agradecérselo más que en carta, y en todas me respondía que no era necesario hacer público su gesto”, relató este oyente.

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Visité varias veces a este hombre que hasta el día de hoy desea el anonimato. Me ha mostrado cartas autógrafas del Cantinflas, así como fotos y hasta un pasaje abierto Montevideo-México-Montevideo regalado por Cantinflas que el uruguayo no utilizó.

Aunque cometa una infidencia al revelar detalles de esta historia, es de justicia que se sepa de este gesto de Cantiflas. Que se sepa que la risa puede vencer a cualquier enemigo. Hasta a la muerte.

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