"Al teatro le faltan buenas estrategias de marketing y más políticas de Estado".
-Tenés tres obras en este inicio de 2015.
-Sí, es un año muy dedicado al teatro como autor. Se está dando En el nombre de Cristo, en el Centro Cultural de España, una obra que ya se presentó en Madrid. Además, como actor estoy trabajando en De acá no se escapa nadie, en el Teatro del Anglo, bajo la dirección de Omar Varela, con la Compañía Italia Fausta. Se estrena el 10 de abril. Y en La Gringa, bajo la dirección de Álvaro Correa, estoy ensayando El mundo ha vivido equivocado, de Roberto Fontanarrosa, que se estrena el 17.
-Como autor, ¿participás en la elección de los elencos?
-No, nunca participo, salvo si tengo que dirigir, que no lo hago muy frecuentemente. Cuando doy mis textos, le brindo absoluta libertad al director.
-¿Disfrutás más actuando, dirigiendo o escribiendo?
-Sin dudas actuando, pero escribir es una gran terapia. Tengo muchas obras empezadas, pero debe bajar el ángel para terminarlas.
-¿Qué te deja hacer teatro en Uruguay?
-Lo que más me gusta y amo es la comunicación con la gente, por eso disfruto más los espectáculos interactivos. Me encanta hablar con el público y hacer catarsis. También he trabajado en obras que me han dado bastante dinero, como La gata Flora o Taxi.
-¿Qué considerás que le falta al medio teatral uruguayo?
-Buenas estrategias de marketing. La gente muchas veces no se entera de las obras y menos el turista. Faltan más políticas de Estado, falta que el sistema político se de cuenta de que la cultura bien manejada da plata y que no es pérdida invertir en cultura, tanto el Estado como los privados.
-¿Cómo sigue tu vínculo con la TV?
-Es un año tranqui, pero estoy grabando unos pilotos con un nuevo personaje que tengo de transformismo que se llama Carma, con el que hacemos una música electro. Estamos empezando a grabar un programa que se llama Qué Carma, del estilo lo que hace Jey Mammon en Argentina.
-¿Hay más proyectos para este año?
-Sí, lo del programa y cuatro obras más: una como autor, Chicas Fugitivas; una como director, Pedro y el Capitán, y dos unipersonales, La risa remedio infalible y Yo, argentino, catarsis colectiva en un acto.

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