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Isabel Jorge, la periodista ex Canal 5 recuerda su doloroso despido: "Me afectó por lo humano"

En la actualidad, la comunicadora se encarga de la prensa y comunicación de la bancada del Partido Socialista en el Parlamento. Le ha tocado conducir eventos de campaña de Carolina Cosse.

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Isabel Jorge.
Foto: Leo Mainé.

Redacción El País.
La periodista Isabel Jorge (53 años) atraviesa por una nueva etapa de su profesión como comunicadora. Luego de casi dos décadas en los medios, fue convocada en 2020 para ejercer la prensa y comunicación para los legisladores del Partido Socialista. Si bien siempre fue afiliada del Frente Amplio, mientras ejercía en los medios de comunicación no era mlitante activa de la fuerza de izquierda.

De 2000 a 2005, Jorge fue parte de Canal 5. Primero en el magazine Café versátil y luego fue convocada para la conducción del noticiero central. A finales de 2005, la directora de entonces, Sonia Breccia, resolvió su desafectación, sin aviso previo.

"Lo que me dolió fueron los modos, que una persona que se decía de izquierda o que estaba identificada con la izquierda hubiera tenido el destrato que tuvo con los funcionarios porque nos ningunearon a todos", asegura la comunicadora.

—¿Qué te marcó la vocación por la comunicación?

—Yo soy oriunda de Pando. Cuando estaba en el liceo en esa ciudad, milité mucho por la causa del boleto estudiantil y era la encargada de la comunicación. Me ocupaba de conseguir parlantes y micrófonos y me encantaba salir a reivindicar que había que unirse y luchar porque el boleto era caro para los estudiantes. Juntábamos fondos y preparábamos ollas y hacíamos chocolate caliente en las diferentes reuniones. Como me encantó la comunicación, me decidí a ingresar en la UTU. Ya estaba la carrera universitaria, pero me llamaba más el mundo práctico. Mi primer trabajo en un medio fue en Radio Centenario (CX36), adonde ingresé por concurso. Alfredo Percovich era el conductor del programa al que me integré. Germán Araújo salía media hora con su espacio; estaban Jorge Rowinsky, Gerardo Sotelo, Alfredo Dante… mucha gente talentosa en ese grupo de prensa.

—A Canal 5 ingresaste en 2000…

—Sí, yo había empezado a trabajar en Canelones con Rafael Goncález en su programa Café versátil. Para el año 2000, Canal 5 decidió programar el magazine en la mañana y allí como cuatro años. Al poco tiempo ingresé al Codicen, donde trabajaba de tarde y en cierto momento de Canal 5 me ofrecen la conducción del informativo central. Entonces dejé Café versátil.

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Isabel Jorge en el Palacio Legislativo.
Foto: Leo Mainé.

—¿La salida de Canal 5 fue traumática?

—Me desafectaron en diciembre de 2005 junto a otros compañeros, como Daniel Nogueira, en la gestión de Sonia Breccia. Fue una decisión que no esperábamos: poco antes nos había visitado la directora y nos dio buenas devoluciones sobre nuestro trabajo. Sin embargo, fuimos despedidos. No hubo ningún mensaje previo de “cambiemos esto”, “mejoremos aquello”. Fue un despido doloroso.

—¿Tenías una hija chica?

—Sí, pero en ese sentido la familia contuvo. Tenía otros trabajos y a mi esposo. Además, cuando terminé de hacer el duelo, me convocaron para la nueva Radio Carve que se armó en ese momento. Estaba Alfredo Dante en aquel proyecto, Omar Taddei, entre otros. Humberto de Vargas hacía la tarde y también las tres chicas, las Consentidas, que empezaron en ese momento.

—¿No volviste a hacer TV luego de Canal 5?

—No. Oficialmente para medios grandes, no. Dentro de mi trabajo en el Codicen hice muchísimo contenidos educativos. Lo último que hice en medios fue en un informativo que salía para 56 emisoras del Interior país para la cadena Rami.

—¿Cómo se dio tu ingreso al Parlamento, como funcionaria de la bancada socialista?

—En plena pandemia. Yo estaba afiliada al Partido Frente Amplio pero no militaba activamente porque me parecía que no corresponde un sesgo político en el rol de la comunicación. Luego de que dejé el proyecto de Rami, más abiertamente a militar en comité y en la coordinadora. Nos conocíamos con Gonzalo (Civila) y siempre me puse a la orden para dar una mano en la conducción o locución de eventos. Para esta legislatura, vine como un pase en comisión al Parlamento después de 32 años en el Codicen.

—¿Cuál es tu función?

—Hago prensa y comunicación de los legisladores del Partido Socialista, pero también me involucro en gestiones con otros compañeros de otros sectores. Me comunico con los medios, armamos comunicados, contenidos en foto y video. Es un trabajo precioso con jornadas que a veces pueden duran hasta 16 horas, dependiendo de los temas del día.

—Para un periodista dar el paso de incorporarse a un partido político es riesgo. ¿Qué perdiste luego de tu decisión?

—Lo que perdí fueron los trabajos privados. Ya casi no hago locuciones que no sean para el Frente Amplio. Antes le ponía voz a documentales o a tutoriales de los más diversos y para eso ya no me convocan. Lo mismo con la publicidad. Lo entiendo y lo asumo porque ahora mi voz está identificada con un partido.

—¿Te ha tocado la conducción de eventos de campaña?

—Sí, estuve en varios, principalmente en los de Carolina Cosse, que es la candidata que respalda el Partido Socialista. Pero también me ha tocado estar en eventos con los tres precandidatos, siempre y cuando me lo permitan mis actividades aquí en el Palacio, que tienen prioridad.

—¿Extrañás los medios?

—Se extraña más que nada la adrenalina de la televisión. Yo estaba todo el día, desde la mañana hasta la noche en tareas de organización y producción de los informativos.

—¿Cuál es tu visión de Canal 5 respecto al direccionamiento o no político que a veces se le atribuye a los gobiernos? En tu caso, fuiste desvinculada durante una gestión del Frente Amplio…

—Así fue. De todos modos, cuando yo trabajaba en el Canal no militaba en ningún partido y trabajaba profesionalmente. Lo que me dolió fueron los modos, que una persona que se decía de izquierda o que estaba identificada con la izquierda hubiera tenido el destrato que tuvo con los funcionarios porque nos ningunearon a todos. Ella dijo que tenía un listado de 11 personas para despedir y que los iba a despedir a todos. Humillar al trabajador no está bueno. Aunque hubiera motivos, la comunicación fue nefasta. En esos años, más allá de que el canal se modernizó técnicamente, perdimos en lo humano. A mí un día me trajeron para firmar una reglamentación según cuál teníamos prohibido andar en los pasillos conversando y que cualquier jefe podía hacernos un llamado de atención o sancionarnos si veía charlando a dos o más periodistas. Yo le dije al jefe de recursos humanos que no lo iba a firmar, que iba a seguir saludando a mis compañeros y conversar con ellos para ver cómo estaban o si los veía con un yeso en el brazo, preguntar si precisaban algo. Después de una larga discusión tuve que firmar pero haciendo mis descargos. Quizás ese fue el puntapié de mi despido que vendría meses después.

—El clima político parece cada vez más enfrentado. Aparecen denuncias cruzadas e incluso algunas falsas. ¿Cuál es tu análisis desde tu lugar?

—Lo que siempre le recomiendo a los legisladores que no cuestionen a la prensa, que el periodista tiene que comunicar lo que la fuente le dio en el momento. El periodista es un trabajador que encontró X información y la dio. Eso tiene que ser incuestionable. Lo que se puede hacer es buscar otras fuentes que muestren otra cosa. No podemos enojarnos con el periodista porque nosotros necesitamos todos los días del trabajador de la prensa, para que difunda lo que hacemos. Necesitamos tener un vínculo de ida y vuelta entonces cuando se cuestiona el periodista, a mí me duele y me molesta. He tenido grandes discusiones acá por este tema. Al periodista lo que le interesa es tener información, acerquémonos a ellos y démosle información que consideramos de calidad y relevante.

—¿Cuánto se enojan los legisladores con los periodistas?

—Bastante. A veces no les gusta el titular que pusieron. Ahí les explico que la noticia vale también por el clic, más allá del contenido. Yo he dado charlas y capacitaciones en la coordinadora y los comités para que se entienda mejor el trabajo periodístico y no anden con el balde puesto. A veces, salen diciendo que tal medio es “amigo” y aquel otro no lo es. Ninguno debería ser amigo o enemigo. Yo quiero, además, programas que cuestionen, más allá de que guste o no, pero es una necesidad imperiosa de nuestro país que hayan programas que cuestionen con respeto, haciendo preguntas pertinentes a todos los actores. Tendría que haber más programas periodísticos en los canales grandes. Hay muy pocos.

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