ENTREVISTA

Gustaf, un artista todo terreno que ahora también conduce "Los ocho escalones"

El actor, humorista, dramaturgo y ahora conductor de televisión habla de su preparación para el formato de Canal 4 y adelanta su próximo espectáculo

Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Martín Ramos
Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Manuel Ramos

A Gustaf solo le faltaba conducir un programa de televisión para que su enorme y conocida carrera se complete. En esta entrevista, el anfitrión de Los ocho escalones habla sobre el programa que se estrenó Canal 4, cuenta la libertad que encontró en este nuevo rol, que para él no es distinto a cuando se sube al escenario, y adelanta que ya trabaja en su nuevo espectáculo.

—¿Cómo han sido estos primeros episodios que grabaron?

—De maravilla. Siento que la escalera, los escalones son un pretexto, una metáfora. Entonces suceden diversas situaciones y distintos climas. Esto es un formato que nosotros tomamos como excusa, pero es diferente a lo que se ha visto del argentino.

—¿En qué sentido?

—Sobre los participantes, se ahonda mucho más en conocerlos, en saber la historia de vida. Hay mucha más sensibilidad y vas a conocer personas que por ahí te las cruzás en la calle y no sabés qué le sucede, dónde vienen ni a dónde van, y en el programa vas a conocer cuál es el motor para estar ahí. Para muchos es un desafío, el probarse que saben. Eso es algo muy sano, probar su conocimiento, probarse que tienen cultura y que saben. Otros, obviamente vienen detrás de esa gran zanahoria que es el dinero y la camioneta impactante del final. Pero a medida que suben de escalón, los vamos conociendo, y ahí el programa se torna más interesante. Porque son diferentes ingredientes que se van metiendo en esa olla. Una historia de vida con sus emociones, la tensión de la competencia, y vos como espectador vas aprendiendo. Para mí, vas a querer participar si ves el programa, porque te identificás mucho en el participante y es muy atrapante desde el minuto uno hasta el final. Es un programa adictivo por la dinámica que tiene, es un sube y baja, y el televidente va a ser mejor después de ver cada programa, porque va a aprender.

Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Martín Ramos
Gustaf en la previa a grabar Los ocho escalones. Foto: Juan Manuel Ramos

—¿Cómo te sentís en este rol distinto?

—Espectacular y no es tan distinto, porque tengo una libertad enorme para hacer todo lo que quiera a nivel actoral y de comedia. Soy un actor que actúa haciendo de conductor, pero a la vez soy un guía, entonces tiene algo muy teatral el programa, y esos son los diversos climas que tenés que generar. Hay un clima de mucho humor, porque el programa tiene muchísimo humor, hay un clima de mucha tensión, como en el teatro, también un clima de mucha emoción, hay una zona de información a través del conocimiento, y todos esos climas los voy generando.

—Tenés una conocida experiencia como actor. ¿Eso ayuda para el programa?

—Creo que las herramientas que tengo como actor, como monologuista, me vienen de perillas para generar esos climas. Todo en medio de una escenografía con las luces, música, sonido, de última generación; y el programa es muy teatral. Me siento como en un escenario cuando hago un Antel Arena, un Estadio Centenario o un Teatro de Verano. Por eso, en ese sentido no ha sido un cambio para mí, porque entro, saludo al participante y charlo. Lo único de diferente es que tiene una dinámica de leer la pregunta y la respuesta, y dar los pies, pero actoralmente es igual.

Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Martín Ramos
Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Manuel Ramos

—Formatos de entretenimientos hay muchos en la televisión, pero uno que apele al conocimiento y que premie al conocimiento tiene un valor agregado.

—A mí me resulta apasionante estar ahí y se torna apasionante el programa. Esa tracción a sangre de que contesto las preguntas si las sé, o no, compito con los expertos, es atrapante, lo noto así. Y a la vez te sensibilizas con todo lo que vas escuchando del participante, sin perder la cuota de humor. Así que tiene tensión, tiene sensibilidad y mucho humor, porque me dieron carta libre para improvisar y tomar con mis herramientas ese gran escenario. Porque veo al estudio como un gran escenario donde me dieron una libertad que se va a ver.

—Pero también sos como el titiritero, generando el humor o la tensión de acuerdo a lo que el programa requiera.

-Hay momentos de hondo dramatismo y hay otros que son hilarantes, por eso digo que tiene todo el programa. Yo estoy muy feliz y contento.

Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Martín Ramos
Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Manuel Ramos

—Has hecho radio, teatro, y si bien tuviste participaciones en programas de televisión, ¿la conducción es lo que te faltaba hacer?

—Sí. Hace cinco años que no hago televisión, y he tenido varias propuestas a las que le dije que no. La última vez que hice televisión fueron las cinco temporadas seguidas de Abeijón (en Santo y Seña) que era escribir el monólogo y desde el lado del monologuista hacer sátira política y de actualidad. Esto es diferente, no trata de actualidad por más que haya alguna pregunta que sea de historia contemporánea, pero no han cercenado mi veta actoral, sino que todo lo contrario. Eso me genera una comodidad y me apasiona mucho generar los climas. Cada zona del programa, cada situación, cada nudo dramático tenga su atmósfera, y eso para el espectador va a ser brutal. Es tal cual la escalera, el participante sube dos escalones, o bajás uno, y como espectador te vas a sentir angustiado y emocionado, y en un momento vas a estar tan cómodo que te matás de risa.

—¿Cómo lográs esa soltura del participante para que te hable?

—Hay una gran producción. En primer lugar quedé asombrado con la escenografía, y los participantes también quedan muy impactados. Cuando entran al set dicen: esto es diferente. En el proceso de casting, cuando el participante se anota se le hacen una serie de preguntas, así que ya se le conoce toda la vida y se le pide autorización antes para hablar de eso en televisión. Y charlamos de eso, de por qué está acá, porque las preguntas son como nudos que van abriendo otros temas. Siempre hay una identificación personal porque hay preguntas que van desde las matemáticas pasando por la ciencia, la cultura, el arte, el fútbol, geografía, historia, viajes, y todo es un pretexto para charlar, porque todo saca un tema. Y llega un momento que el participante está tan cómodo que charla, y ahí viene la identificación con el televidente.

Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Martín Ramos
Gustaf en Los ocho escalones. Foto: Juan Manuel Ramos

—Son personas con las que te podés cruzar en la calle. ¿Te parece que a los espectadores le gusta ver gente como ellos en televisión?

—Sin dudas y que sepa. Te diría que lo que más me empujó a decir que sí, fue el contenido del programa, más que el formato. El contenido es saber, tener conocimiento, ser culto, ser un ser humano mejor. E, imagino, a veces te vas a encontrar con personajes que tus prejuicios van a decir: qué va a saber; y uno de los valores más importantes que tiene el ser humano es el conocimiento para evolucionar. Y eso del programa me pareció tan fascinante que me atrapó para decir que sí. Y me siento muy identificado, porque como vengo tan de abajo, lo que me ha llevado a evolucionar, fue el haber estudiado, leído, el haberme cultivado. Porque eso te da las herramientas para todo lo demás.

—Decías que Los ocho escalones es un programa muy dinámico. Eso no es común en un programa de preguntas y respuestas.

—Sí, pero este programa tiene mucho vértigo. Siento que va a ser muy atrapante. Yo lo veo como un gran show televisivo, porque lo es; y cada ingrediente está muy cuidado.

Gustaf, Andy Vila, Julio Frade, Valeria Tanco y Sebastián Beltrame en "los ocho escalones". Foto: Difusión
Gustaf, Andy Vila, Julio Frade, Valeria Tanco y Sebastián Beltrame en "los ocho escalones". Foto: Difusión

—¿Te ha pasado de preguntar algo y no saber la respuesta?

—Sí. Es que son infinitas las preguntas. Me imagino todo el tiempo al espectador, porque es atrapante para el niño, el adolescente y para el adulto; y ni que hablar que es un programa para ver en familia. Justamente el hilo conductor de la competencia hace conocer, emocionarte y es entretenimiento puro.

—¿Cómo ves a los expertos?

—Te vas a matar de risa con Julio Frade y también te vas a sorprender aún más de las historias que va a contar. Hay unas primicias que son tremendas. Después, Sebastián Beltrame va a estar exuberante, es el trotamundos del conocimiento y Valeria Tanco también va descollando. Yo la apodo “la Dama del saber” y me encanta que haya una mujer que sepa tanto. Además, todos tienen una calidez sensacional.

Gustaf. Foto: Difusión
Gustaf. Foto: Difusión

—Cambiando de tema, ahora que llegaron las vacunas, ¿te pensás vacunar?

—Sí, me voy a vacunar, obvio. Tengo 44, así que todavía falta un poco, pero ya tengo la BCG y todas las vacunas. También el carnet de vacunas, así que claro que me voy a vacunar.

—Decía porque hubo voces que dijeron que no se iban a vacunar.

—Como estoy metido 24 horas en esto, estoy alejado del tema de las noticias. Lo que sé, es que llegaron las vacunas, y cuando me toque el turno, me voy a anotar.

Gustaf. Foto: Difusión
Gustaf. Foto: Difusión

—Hace dos años que también conducís Feliz día en Radiocero. ¿Qué balance hacés del programa?

—Espectacular. El programa explotó, no nos fuimos de vacaciones e hicimos temporada desde Punta del Este haciendo el programa. El 11 de marzo cumplió dos años y tenemos una estética artística con James Bond, porque auguramos que, finalmente, se estrene la última película y esperamos que Feliz día sea el programa de James Bond. El programa se ha posicionado como uno popular en el mediodía donde hay espacio para los niños y columnistas todos los días. También es un programa muy escuchado por las mujeres, porque se identifican mucho con Alicia Garateguy, quien no tiene filtro, y es un programa que tiene comedia y apuesta a que “el humor salvará al mundo”.

Gustaf. Foto: Difusión
Gustaf. Foto: Difusión

—El año recién empezó, pero ya tenés varios proyectos.

—Sí, estoy contento con este año que recién arrancó. Es un año donde también estreno en mayo un nuevo espectáculo. El monólogo se va a llamar Super vivencia, así que tengo el programa de radio y de televisión a pleno, y monólogo nuevo. Además, en abril o mayo comienzo algo que me gratificó mucho, mis clases de teatro. Además estoy finalizando el guion para una película junto al director Gabriel Bossio. Es que, a veces hay un prejuicio hacia el actor popular, y no hay tantos llamados a nivel cinematográfico para mí. Entonces me dije: voy a escribir mi propia película. La idea es en los próximos años, comenzar a rodarla.

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