Periodista deportivo desde hace más de tres décadas, comentarista, columnista radial y ahora también uno de los rostros y voces de las nuevas transmisiones del fútbol uruguayo en DSports Uruguay, Diego Muñoz atraviesa su año más intenso en exposición profesional. Con presencia en radio, televisión y plataformas digitales, participa de El Espectador (Convocados), Polideportivo (Canal 12) y los envíos de La quinta tribuna (AUF TV). Opina sobre el nuevo mapa de los derechos de TV y reflexiona sobre la coherencia en el comentario deportivo.
-Es un año muy movido para vos en cuanto a trabajo. ¿Cómo describirías este momento profesional?
-Muy contento. La vida del periodista, y del periodista deportivo en particular, es muy dinámica. Tiene ciclos, momentos en los que estás más arriba y otros en que toca mirar más de afuera. Por eso siempre trato de no creerme demasiado ni lo bueno ni lo malo. Nosotros no podemos hacer alarde de estabilidad profesional: hay que aprovechar los lugares donde uno tiene la posibilidad de estar, cuando la propuesta te cierra y te sentís cómodo con la gente con la que trabajás.
-¿El factor clima de trabajo cuánto pesa a la hora de tomar decisiones?
-Muchísimo. Es el listón que me pongo. Yo no podría trabajar con gente con la que me siento incómodo, porque al final del día este es un trabajo al que le dedicás muchas horas: no solo las que estás al aire, también las de producción, los grupos de WhatsApp, las discusiones previas. Entonces tiene que haber confianza y buen relacionamiento. Por suerte siempre he tenido la posibilidad de trabajar con gente con la que me siento cómodo, en algunos casos amigos cercanos y en otros colegas con los que se genera buena dinámica.
-Este año también te incorporaste a las transmisiones del fútbol uruguayo por DirecTV y los cables. ¿Cómo te definirías como comentarista?
-Cuando comento un partido intento aportar algo más analítico a lo que el televidente ya está viendo. Si estoy diciendo que viene el centro desde la derecha y que el nueve cabeceó, no agrego nada. Lo que trato es explicar por qué pasa lo que está pasando: qué ventaja está encontrando un equipo, qué movimientos generan un desequilibrio, qué jugador está haciendo algo interesante que quizás no se percibe tan claramente.
-El fútbol uruguayo vive un momento muy particular en cuanto a los derechos de televisión. Se hizo una licitación y dos empresas tienen licencia para transmitir, una por cable y otra por streaming ¿Cómo analizás ese proceso?
-Lo primero que hay que decir es un dato objetivo: al fútbol le entraban 17 millones de dólares y ahora le van a entrar 67. Eso ya marca una diferencia enorme. Durante muchos años hubo dinero en el fútbol que no llegaba a los clubes ni a la asociación. La pelea que iniciaron los jugadores de la selección y que después tomaron algunos dirigentes dejó en evidencia que había un poder muy fuerte que se quedaba con una parte importante del negocio.
-¿Creés que la AUF tomó el camino correcto al licitar por separado el streaming y la televisión?
-Había dos escuelas. Para mí la AUF eligió la más riesgosa, pero también la que podía generar más dinero. Si se unificaba todo con la cláusula de igualación, probablemente ninguna empresa que no fuera Tenfield hubiera podido competir. Separando los lotes se abrió la puerta a que entraran otros actores en el negocio. Eso tiene riesgos, claro, pero también permitió ampliar el mapa.
-¿Ese nuevo escenario traerá conflictos?
-Seguro. Van a ser cuatro años muy duros. Hay un Mundial, después elecciones en la AUF, nuevas licitaciones… cada instancia va a ser una batalla. Hay actores que durante 25 años tuvieron muchísimo poder y ahora lo están defendiendo desde otro lugar. Eso va a generar tensiones inevitables.
-En tu caso personal, tu postura muy crítica hacia Tenfield también te ha afectado laboralmente en algunos momentos.
-Sí, pero mi pensamiento sobre este tema es el mismo desde hace décadas. Yo digo lo mismo desde el año 1998. Ese es mi mayor capital. La gente puede estar de acuerdo o no, pero sabe que lo que digo hoy es lo mismo que decía hace 27 años. Nunca cambié por un trabajo. He pasado por distintos medios sin cambiar mi postura. Hoy circunstancialmente estoy en un lugar al que yo sé que no me trajo mi pensamiento.
-¿Por qué lo decís?
-Porque así me lo dijeron y así me lo hacen sentir. Tampoco trabajo solo en lugares emparentados con AUF o el pensamiento crítico hacia Tenfield. Soy parte de El Espectador Deportes, por ejemplo, donde hay un lineamiento totalmente independiente. De hecho, está en la tarde el programa de Julio Ríos (Las voces del fútbol) que tiene una posición muy clara anti AUF. Del Sol o Radio Disney tampoco pueden señalarse como partidarios de nada. Yo trabajo donde me convocan y donde siento que puedo expresarme libremente.
-¿Alguna vez te planteaste modificar o alivianar ese discurso por conveniencia?
-Nunca. Incluso resigné trabajos por pensar así. Mi forma de entender el periodismo es decir lo que pienso públicamente. Si mañana alguien me dijera que tengo que cambiar mi pensamiento para seguir trabajando, me iría.
-¿Cuál es tu posición respecto a la disposición de la Asociación Uruguaya de Fútbol que impediría mostrar peleas o hacer comentarios críticos sobre la organización del torneo?
-Ese tipo de disposiciones existen en muchas competencias internacionales, como la Champions League o en la Copa Libertadores: no se difunden ciertas imágenes, por ejemplo de peleas o incidentes en las tribunas. En lo personal, preferirían que se muestren, porque hoy lo que no aparece en la transmisión termina amplificado en redes sociales a los pocos segundos. Pasó hace unos años cuando los jugadores salían con la pancarta de “Más unidos que nunca”. No lo mostraban en la transmisión de Tenfield y se difundió más todavía por las redes.
-¿En lo que va de tu trabajo en AUF TV y las transmisiones para DirecTV tuviste una bajada de línea?
-Ninguna. De hecho, si en un partido que esté comentando pasa algo en una tribuna, hay un lío, una bengala, lo que sea, lo voy a contar, porque el comentarista no puede dejar de decir lo que está ocurriendo. Sobre el tema político, me parecería ridículo estar criticando la organización de un campeonato en la misma transmisión oficial. Yo comenté 10 años partidos de Copa Libertadores y no se me pasaba por la cabeza en la previa hablar mal de la organización, más allá de lo que piense. Tampoco hablar bien políticamente. No es el momento ni el lugar. Otra cosa es que al otro día, en Convocados o en otro programa periodístico haga un comentario crítica o positivo. La política en la transmisión de fútbol no tiene lugar.
-Mencionaste tu paso por ESPN, donde fuiste corresponsal y comentarista contratado por 10 años y el vínculo se terminó abruptamente. ESPN, que hoy pertenece a Disney, tiene un acuerdo con Tenfield para la emisión del fútbol local por streaming ¿Te sorprendió tu caso?
-Fue una salida muy extraña. Desde agosto del año pasado no me convocaron más. No hubo muchas explicaciones. Es un tema que está en manos de abogados y que va camino a dirimirse por la vía judicial. Yo tuve un contrato, fui empleado de la productora uruguaya cuyo director es Sebastián Piñeyrúa, carne y uña con Francisco Casal. La forma de resolver lo que pasó va a ir a la Justicia y ahí se resolverá.
-También volviste a la televisión abierta con Polideportivo. ¿Qué significó ese regreso?
-Me encantó. No estaba en TV abierta desde 2007, la última etapa de Deporte total en Canal 5. Todo mi fin de semana 2025 - 2026 implicó un cambio fuerte en la rutina. Antes miraba el fútbol desde casa y ahora vuelvo a estar a pleno: arranco el domingo en Polideportivo, después comento un partido y termino en “La quinta tribuna +” cerca de la medianoche. En mi casa dejo una foto. Es un desafío grande personal y familiar, pero profesionalmente es muy reconfortante.
-Las redes sociales han vuelto más tenso el ambiente en el periodismo deportivo. ¿Cómo lo vivís?
-Yo para las redes soy de amianto. Desde que empecé en el año 93 estoy expuesto al juicio del público. Primero era “el hijo de Muñoz”, después aparecieron otros cuestionamientos. Pero yo tengo un orgullo enorme de ser hijo de Carlos Muñoz. Y después de 35 años de carrera creo que está claro que no estoy en los lugares donde trabajo por eso.
-Hace poco se difundieron las cifras que cobran los periodistas para relatar o comentar los partidos de equipos menores en la transmisión de cable...
-Sí, me pareció mal, rastrero. Nadie tiene derecho a revelar lo que cobra otra persona por un trabajo privado ni a juzgar a un colega por un dinero que acepta a cambio de un trabajo. Hoy hay más oportunidades para los periodistas en las transmisiones, para los que recién empiezan y para los que ya tenemos un tiempo en esto.
-¿Te afectan las críticas?
-Las de gente valiosa sí. Si alguien que respeto, que sabe mucho de fútbol o de periodismo, me hace una observación, la escucho. También me importan las opiniones y devoluciones de mis compañeros, de mi familia y amigos. Pero si un anónimo en redes me insulta, tiene todo el derecho a hacerlo. A mí no me cambia nada. Es más, yo veo positivo que mi trabajo se note y genere reacciones de todo tipo.
-Es un año de Mundial. ¿Tenés claro cómo va a ser tu panorama de cobertura?
-El 10 de junio nos vamos al Mundial. Voy a trabajar para El Espectador y también para Canal 12, siguiendo el día a día de la selección uruguaya. La idea es estar en los partidos de Uruguay y acompañar todo lo que pase alrededor del equipo durante la Copa del Mundo. Es una cobertura muy intensa, pero también es de las experiencias más lindas que tiene este trabajo.
-En lo deportivo, ¿cómo evaluás el ciclo de Marcelo Bielsa en la selección?
-Creo que Bielsa hizo cosas muy buenas, pero no orina agua bendita. Tiene fanáticos que no admiten que pueda equivocarse. Y se equivoca, como cualquier técnico. De cara al Mundial el gran desafío será trabajar en la relación con el plantel. Si no tenés a tu tropa alineada, si los jugadores no están convencidos de lo que tienen que hacer, estás dando ventaja. Si bien esta generación de Uruguay no es la de mundiales anteriores, tiene futbolistas en clubes enormes: Barcelona, Real Madrid, Atlético Madrid, Manchester United. Hay material para competir. La cuestión es generar un clima que permita sacar lo mejor de ellos.
-Volviendo al fútbol local, muchos señalan que la diferencia económica entre los grandes y el resto no se refleja en la cancha.
-Es verdad. A veces Peñarol y Nacional tienen presupuestos muy superiores y sin embargo eso no se ve en el rendimiento. Creo que muchas veces los grandes están demasiado pendientes de cuestiones externas -arbitrajes, polémicas- en lugar de pensar cómo mejorar futbolísticamente.
-Llevás más de 30 años en el oficio, ¿qué es lo más importante para vos como periodista?
-Dormir tranquilo. Saber que soy honesto conmigo mismo y con lo que digo. Después cada uno interpretará mis opiniones como quiera. Me ha pasado de publicar un comentario en redes y que uno me diga que soy hincha de Peñarol y otro que soy hincha de Nacional. Eso demuestra que, al final, cada uno ve lo que quiere ver. Yo me hago cargo de lo que digo, no de lo que los demás interpretan.