Luego de 14 años en pantalla, Días de gloria inicia una nueva etapa. El clásico programa de recuerdos musicales creado por Nacho Rius deja VTV y desembarca este sábado 2 de mayo, previo a la medianoche, en Canal 4. Con cambios estéticos y el mismo espíritu, el programa renueva su apuesta por los oldies, las historias detrás de las canciones y el vínculo con una audiencia fiel.
En esta entrevista, Rius repasa su historia -desde el conventillo de la Aduana, el fútbol profesional, hasta la radio y TV- y adelanta lo que viene.
-Tu historia tiene un recorrido poco común: fútbol profesional, DJ, radio y televisión. ¿Cómo se dio ese camino?
-Yo siempre digo que fui un agradecido del fútbol. Jugué con futbolistas que eran 50 veces mejores que yo, pero tuve la suerte de emigrar en una época en la que no era común. Era muy meritorio, entrenaba mucho, me cuidaba, iba siempre para adelante. Venía de un contexto difícil: nací en un conventillo, en la calle Maciel y Piedras, y me crié en la Aduana, que es mi lugar en el mundo. El fútbol fue el gran amor de mi vida, aunque no me amó tanto como yo a él.
-¿Qué pasó para que ese amor quedara en segundo plano?
-Una lesión muy grande en España me marcó. Me rompí una rodilla y, aunque volví, ya no fue lo mismo. Ahí la música, que siempre estuvo, empezó a ganar lugar.
-¿Cómo aparece la música en tu vida?
-De casualidad total. Un DJ no fue a un cumpleaños en el salón de UTE-Antel, frente a mi casa, y alguien dijo: “Este tiene discos”. Yo no sabía pasar música, pero tenía discos. Parece que lo hice bien, porque al año siguiente ya estaba trabajando en otros lugares. Después vinieron boliches icónicos, como Tarot en Punta Gorda, y otros espacios donde fui creciendo.
-¿Y cómo llegás a la radio?
-También de casualidad. Escuché a Elías Turubich en Metrópolis FM en 1996, lo llamé y terminé yendo a la radio con una bolsa de bizcochos a hacer programa Algo para recordar que iba desde las 14:00 a las 22:00. Ahí nació un espacio dedicado a los 70. Cuando Elías falleció, muy joven en 1998, la radio me propuso seguir, pero con otro nombre. Por respeto a Elías, cambiamos el nombre y ahí aparece Días de gloria.
-¿Qué significa ese nombre?
-Es mi barrio, mis amigos, mi adolescencia. Esos momentos en los que tenías que elegir entre comer una pizza o ir al baile. Es la nostalgia de una generación que se fue dispersando por el mundo. Cada canción me lleva a esas historias.
-El programa se convirtió en un clásico. ¿Cómo fue esa evolución?
-Arrancó en Metrópolis en 1998, después pasé a Azul FM en el 2000, donde estuve 20 años. Fue un programa número uno durante mucho tiempo. Después vino la televisión, en VTV principalmente, primero como invitado o columnista de música y luego con formato propio. Y ahí se consolidó otra etapa.
-Ahora llega un cambio importante: el pase a Canal 4. ¿Cómo lo vivís?
-Con mucho entusiasmo. Lo de VTV fue una etapa maravillosa, solo tengo palabras de agradecimiento. Pero el canal dejó de estar en algunos cables y eso generó una situación compleja. Apareció Canal 4 con una propuesta muy linda y decidí asumir el desafío.
-¿Cómo quedó el vínculo con VTV?
-Excelente. Ellos entendieron mi posición y quedamos en la mejor relación. Nunca me fui mal de ningún lado.
-¿Qué va a ver el público en esta nueva etapa?
-Un programa renovado. Cambiamos la escenografía, la artística, la locación. Es una oportunidad para aggiornarse sin perder la esencia. Desde siempre lo que más me preocupa es estar a la altura y no defraudar a la gente.
-¿Qué no cambia?
-El corazón del programa. La música, las historias, el contacto con la gente. Yo recibo cientos de mensajes por programa y les presto mucha atención. Días de gloria se construye con lo que la gente siente.
-El concepto de “oldies” también fue cambiando…
-Totalmente. Antes eran los 70 y 80. Hoy los oldies pueden ser los 2000. Es lógico: la gente crece y su nostalgia se mueve con ella. Por eso también desarrollamos fiestas temáticas como “Generación X” o “Una noche en los 80”.
-Las fiestas son otra pata fuerte del proyecto.
-Sí, y muy importante. Son encuentros con la audiencia donde celebramos la música, pero también hay un componente solidario muy fuerte, principalmente por el espíritu animalista, que llevo en el alma y comparto con la gente. En las fiestas recibimos más de una tonelada de alimentos que se donan a refugios y rescatistas. Yo soy un vehículo, hay mucha gente atrás ayudando. Trato de usar el micrófono y la visibilidad para generar conciencia. La próxima fiesta es el 27 de junio en el Radisson Montevideo.
-¿Cómo es hoy tu vínculo con la radio?
-Estoy en Radio Montecarlo, todos los días a las seis de la tarde. Y seguramente Días de gloria vuelva a alguna FM, pero ahora estoy enfocado en esta nueva etapa en televisión.
-Después de tantos años, ¿qué te sigue motivando?
-El compromiso con la gente. Siempre tuve miedo de defraudar. Soy muy obsesivo con el producto, lo reviso, lo cambio, lo ajusto. Y tengo un gran equipo que me acompaña.
-¿Qué lugar ocupa la música hoy en tu vida?
-Central. Escucho de todo, desde Pink Floyd hasta música disco o pop. La música es una sola: si es buena, es buena. Y eso es lo que intento transmitir. A nivel nacional, soy un gran admirador de Tabaré Cardozo, me parece un artista sumamente completo. Me gusta No Te Va Gustar, Jaime Roos… hay grandes artistas de calidad.
-¿Qué esperás de esta nueva etapa en Canal 4?
-Que la gente nos acompañe como siempre. Yo voy a dar lo mejor de mí, como lo hice toda la vida. Como digo siempre: quizás no sea mucho para algunos, pero para un tipo que nació en un conventillo, es un montón.