La actriz y comunicadora Claudia Fernández presenta Atrevidas, su nuevo unipersonal en Undermovie, donde rinde homenaje a mujeres que “se animaron a romper moldes”. “Es una invitación a que cada una se atreva”, afirma. En escena encarna figuras como Frida Kahlo y Juana de Ibarbourou, y cierra con su propia historia: “Ser atrevida es escucharte y vivir como querés”.
El espectáculo genera momentos de fuerte emoción con el público. Tiene funciones los viernes de abril y mayo.
En TV, seguirá en Canal 12 y reafirma su postura sobre Gran Hermano: “No me interesa el formato, por eso dije que no”
-¿Qué es Atrevidas? ¿Cómo definirías el espectáculo?
-Atrevidas es un homenaje al poder femenino. Un reconocimiento a todas esas mujeres que se animaron, que se atrevieron, rompieron moldes y nos abrieron camino a lo largo de la historia. La obra tiene humor, tiene emoción, tiene momentos muy profundos, y busca justamente eso: que salgas distinto a como entraste.
-¿Cómo se construye la obra en escena?
-Voy interpretando distintos personajes. Arranco con Eva en el paraíso y después paso por varias figuras. Las voy personificando, cambiando de piel arriba del escenario, sin salir nunca. Todo sucede ahí, a la vista del público.
-Entre esas figuras aparecen nombres muy potentes…
-Sí, claro. Está Frida Kahlo, está Juana de Ibarbourou… mujeres que fueron realmente atrevidas en su época. En el caso de Juana, por ejemplo, escribir como lo hacía en ese contexto era revolucionario.
-Y el cierre tiene algo muy especial…
-Sí, termino siendo yo misma, como la última “atrevida” del show. Ahí se genera un momento muy fuerte con el público. Les propongo escribir un mandato que les haya pesado en la vida, algo que las haya limitado, y lo rompemos juntas. Escriben esa palabra que las maniató referida a la familia o los ámbitos sociales y la destrozamos en el teatro. Es un ritual muy emocionante.
-¿Qué te ha pasado con la reacción de la gente?
-Cosas muy movilizantes. En una función, por ejemplo, dos hermanas mayores terminaron abrazadas llorando porque sintieron que rompían con un mandato familiar muy fuerte. Ahí entendés que tocás algo profundo.
-¿Cómo nace la idea del espectáculo?
-Surge con Alfredo (Leirós) durante la gira con “Se dice de mí”, que presentamos el año pasado por todo el país. Si bien el público era sumamente variados, venían muchas mujeres que se acercaban a contarme sus historias y repetían algo: “Yo también fui atrevida”. “Yo me atrevéis a tal cosa”. Entonces entendimos que todas tenemos algo de eso, y las que no, necesitan ese contagio, ese empujón. El atrevimiento está en todas las mujeres aunque todavía hay un largo camino por recorrer se ha hecho mucho a impulso de ese atrevimiento.
-¿Qué significa para vos ser “atrevida”?
-Escucharte, elegirte y animarte a vivir como vos querés, más allá de lo que opinen los demás. Yo fui atrevida desde chica: soñé en grande y fui detrás de esos sueños. Y lo hice no solo como mujer, sino proviniendo de un barrio más periférico como Punta del Rieles, lo que a veces lo hace más difícil. Tenés que ir haciéndote camino solo Tenés que estar modo pillo siempre.
-¿En qué momentos sentís que fuiste más atrevida?
-En muchos. Desde irme a trabajar al exterior muy joven. Yo me fui a Tailandia a trabajar como modelo con 18 años en momentos en que no había celulares y la comunicación era por fax. Estaba del otro lado del mundo. También fui atrevida por apostar por una carrera en televisión y teatro cuando no era lo “seguro”. Fui atrevida cuando me abría el tapadito en Dale con todo, el programa para el que me convocó el productor Ricardo Artola y que conducía Luis Carballo. Fui atrevida al irme a Argentina y también al volver. Pero también fui atrevida en decisiones más personales: en elegir mi camino, en no dejarme influenciar por opiniones externas. Creo que ese fue el atrevimiento más grande: escucharme, elegirme y seguir por todo lo que a mí me gustaba.
-En el último tiempo has estado dedicada a lo escénico y en particular la unipersonal, ¿cómo te llevas con ese perfil?
-Me encanta. Todo esto empezó en Argentina, con Confesiones de mujeres de 30. Lo hicimos con varios elencos, Anita Martínez… Después hicimos Gemelas con Gladis Florimonte pero ya era en mi territorio, en Uruguay. Luego fue el paso siguiente del unipersonal, donde todo recae en vos. Si sale bien o mal, es tu responsabilidad. Pero también es muy disfrutable. Hoy me siento preparada para este formato y lo estoy gozando muchísimo.
-¿Cómo sigue la agenda de Atrevidas?
-Venimos llenando todas las funciones, por suerte. En abril tenemos fechas para el 10, el 17 y el 24 de abril, pero quedan muy pocas entradas. En mayo seguimos todos los viernes en el Undermovie. El teatro permite un formato más descontracturado, con mesas, posibilidad de tomar y picar algo. Además, ya estamos armando gira por el Interior, con varias localidades confirmadas, como San Bautista y Libertad en mayo. Estamos a full. Es que realmente es una obra que empodera.
-¿En Se dice de mí te permitías un ida y vuelta con el público, ¿pasa lo mismo acá?
-No. Solo al final cuando hago el papel de misma. Pero el resto el unipersonal pasa por diferentes caracterizaciones y nunca me voy de escena. Me gusta que el espectador disfrute de ese proceso de de un personaje del pasaje de un personaje a otro como lo hago yo.
-¿El espectáculo también interpela a los hombres?
-Sí, claro. Los hombres se divierten mucho. Tiene humor, emoción… y se genera un clima muy lindo, hasta de celebración, con grupos de amigas, cumpleaños, despedidas de soltera.
-En paralelo, también se viene un proyecto televisivo…
-Sí, voy a ser parte de un gran show en Canal 12. Estoy muy contenta con esta etapa. Me recibieron con mucho cariño, con mucho respeto en el canal, desde mi primera experiencia como Sapa en ¿Quién es la máscara? Nadie sabía quién era, salvo dos productoras pero yo me di cuenta que todos eran muy buena onda. Después de tantos años en otro canal, es lindo sentir eso, llegar a un lugar nuevo y que te hagan sentir como en casa. Es un año que viene con mucho trabajo y muchos desafíos.
-Este año Canal 10 apuesta fuerte a Gran Hermano. ¿Qué vínculo tenés con ese formato?
-La verdad es que ninguno. Nunca lo vi, ni siquiera en sus primeras ediciones. No es un formato que me atraiga como televidente. De hecho, hace años me ofrecieron conducir Gran Hermano y dije que no. Para mí, aceptar ese rol implicaba meterse de lleno en un universo que no me interesa, tener que consumir algo que no me gusta, conocer historias que no me generan curiosidad. Y siento que cuando uno hace televisión, tiene que haber un mínimo de afinidad con lo que está haciendo. Prefiero hacer otro tipo de televisión, más vinculada al show, a lo artístico, a lo que me gusta consumir y hacer.
-Estuviste 22 años en Canal 10. ¿Cómo dirías que quedaron los vínculos?
-De primera. Siempre me invitan a los programas. Me parece que está bueno que se naturalice el pase de figuras de un canal a otro. Todos queremos lo mismo y todos queremos trabajar y todos queremos que la televisión no muera. Yo soy una gran defensora de la televisión como un gran show para la familia. No me gustan los formatos tipo streaming no consumo ni me sentiría cómoda haciéndolo. Me gusta el glamour que tiene la televisión, el formato, la producción, el lenguaje de la televisión de siempre. Me gusta toda esa producción por el vestido, el maquillaje y salir a dar show. Si la hago en mi casa o en un escritorio, con un par de auriculares, me deja de entusiasmar.
-Lo último que hiciste en Canal 10, que fue Got Talent y en Canal 12 fuiste parte como participante de La máscara y luego en el staff de Tu cara me suena…
-Sí, todos grandes shows. Me saqué el gusto de hacer a las Azúcar Moreno con Lucía Rodríguez: nos aprendimos la coreografía, ensayamos con los coaches, con los bailarines. Todo ese montaje se disfruta mucho y como televidente, es lo que espero ver cuando prendo la televisión.