"Lo que van a ver ahora es el resultado de cinco años de trabajo de un grupo muy grande de gente. Espero que lo disfruten". Con estas palabras, el productor Jerry Bruckheimer le daba la bienvenida a medio centenar de periodistas invitados a la presentación de Piratas del Caribe: En el fin del mundo en The Capitan, uno de los cines históricos del Hollywood Boulevard de Los Ángeles.
Veinticuatro horas más tarde, durante su conferencia de prensa en el Hotel Beverly Hilton, Bruckheimer ampliaba el concepto frente a una pregunta de SÁBADO SHOW. "Fue como filmar en familia durante cinco años. Un tiempo en el que algunos pasaron de niños a jóvenes y otros nos llenamos de canas, como sucede en cualquier familia alrededor del mundo. Por momentos fue como ver crecer a tus hijos. A veces miro en DVD las dos primeras partes y no dejo de asombrarme. Tomamos un riesgo grande y tuvimos la suerte de que nos fue bien".
Es que hace siete años jugarse a llevar a la pantalla grande una aventura de piratas inspirada en uno de los juegos mecánicos de los parques de Disney resultaba todo un riesgo. Más si se pensaba en un elenco mayoritariamente británico y con un talentoso pero habitualmente poco taquillero Johnny Depp como protagonista. "Cuando decidimos hacer una película de un género muerto durante mucho tiempo, se toman riesgos que no se miden en lo buena o no que parezca tu idea. Tiene más que ver con la magia de la historia y la capacidad del elenco. La clave siempre estuvo en capturar la imaginación de la audiencia: en la primera, con el personaje de Jack Sparrow; en la segunda, con la historia de amor entre Will y Elizabeth; en la tercera, con el desenlace", amplía el productor.
TOMA LO QUE QUIERAS Y NO DEVUELVAS NADA. La aventura final de Piratas del Caribe comienza en el mismo punto donde terminó la segunda entrega de la saga, cuando el Capitán Jack Sparrow (Johnny Depp) acababa en el estómago del monstruo marino llamado Kraken, enviado por el temible Davy Jones (Bill Nighy), capitán del fantasmagórico navío conocido como El Holandés Errante. Sus amigos Will Turner (Orlando Bloom), Elizabeth Swann (Keira Knightley), el revivido Capitán Barbossa (Geoffrey Rush) y el corsario chino Sao Fen (Chow Yun Fat) unen esfuerzos para tratar de rescatarlo y enfrentar a sus enemigos.
Muchas de las historias abiertas a lo largo de las aventuras anteriores comienzan a cerrar en esta entrega. Así, aquel comienzo de La maldición del Perla Negra con Elizabeth llegando a Port Royal cantando canciones de piratas, tiene su correlato en el controvertido comienzo de la tercera parte. O algunos objetos inanimados que fascinaron a millones (como el ojo de madera de Ragetti, por ejemplo) explican su funcionalidad a nivel del relato. Y ni hablar de las referencias a Singapur, que ahora toman sentido.
Las dos últimas partes de la serie se filmaron de manera simultánea a lo largo del año 2005 y se estrenaron separadas en menos de un año. "Fue un trabajo muy desgastante porque no teníamos una novela concreta en la que apoyarnos para seguir el relato. Por el contrario, con los guionistas íbamos trabajando la historia en la medida en que iban surgiendo las ideas y pensando en la fecha estimada de estreno de cada una de las partes", explica el director Gore Verbinski en rueda de prensa. "Por ejemplo, cuando filmamos escenas de la tercera parte sin que estuviera estrenada la segunda, a muchos de los protagonistas tuvimos que explicarles hacia donde caminaba la historia, de manera de lograr una mejor entrega en la pantalla".
El realizador es el gran responsable de este elenco mayoritariamente británico en una típica producción de Hollywood. "Me fasciné con ellos en el casting de Londres. Le daban a sus personajes una profundidad que no iba a encontrar en los actores norteamericanos y eso era muy importante. Igual algunos nombres ya estaban seguros, por ejemplo Keira, que aunque llegó tarde ya la habíamos elegido".
Sobre la composición del personaje de Depp, Verbinsky relata: "Originalmente habíamos creado a Jack inspirado en la mejor tradición pirata de Hollywood, es decir como un delincuente con ciertos dobleces de personalidad. Pero Johnny decidió ponerle mucha energía y terminó cambiando radicalmente la personalidad del personaje. Si escuchan a los guionistas ellos afirman que `Johnny corrompió al personaje`".
Pero quien gana protagonismo en la tercera entrega es Will Turner, el joven armero del principio se convierte en un pirata dispuesto a todo por reconquistar el amor de su novia y liberar a su padre de la maldición que lo confinó en El Holandés Errante.
Consultado por SÁBADO SHOW sobre la evolución que ha tenido su personaje, Bloom reflexiona: "tuve mucha suerte de poder crear el personaje de Will, así como Johnny la tuvo al crear Jack Sparrow y Geoffrey con Barbossa. En realidad, el personaje pasó por un fuerte impasse en la segunda película, una dualidad bien marcada: él quiere salvar a su padre y quedarse con la chica, moriría por ambas cosas. Hay algo muy heroico en esta actitud de Will, es bella y muy simple, que hace que se destaque a pesar de la fuerza del personaje de Jack Sparrow o de otros, es muy romántico. Fue fantástico asumir esta característica de Will".
Tras haber invertido casi una década de su carrera en las sagas de Piratas del Caribe y El Señor de los Anillos, el joven actor inglés demuestra estar preocupado por el rumbo que va a tomar su carrera mientras trata de volver a sus fuentes. "Quiero empezar a hacer aquellas cosas que me inspiraron para estudiar actuación. Quiero volver a Inglaterra y actuar en teatro, algo que le envidio a buena parte de mis compañeros de elenco que han desarrollado terribles carreras sobre el escenario. También tengo ganas de buscarme guiones con mayor compromiso social, como Hotel Ruanda o El jardinero fiel".
Sumarse a último momento a una historia cargada de personajes tan identificados con el público no debe haber sido nada fácil para el actor chino Chow Yun Fat, que tiene a su cargo al pirata Sao, que asola los mares cercanos a Singapur y que decide participar del rescate de Sparrow.
"La llegada de él revitalizó la historia", explica Verbinsky. "Con su sonrisa y su energía, más de una vez nos alentó a seguir en jornadas muy agotadoras. Tiene un método de trabajo que hace que todo salga muy fácil".
Eso mismo sintió el actor de El tigre y el dragón y La maldición de la flor dorada. "Para mí fueron como unas vacaciones en un parque de Disney. Entré en una historia consagrada, con un personaje muy interesante y formando parte de un elenco fantástico. Ahora sí que nadie va a dudar que estoy totalmente integrado a Hollywood", comenta entre risas y agrega "en China ser pirata no está nada bien visto, por el contrario, se los relaciona con hechos muy desgraciados que sucedieron en el siglo XIX. En mi país, el pirata no tiene el aura romántica de Occidente, es la encarnación del mal".
LICOR, COMIDAS Y COMPAÑÍAS PLACENTERAS. La tercera parte supuso para los ejecutivos de Disney variados riesgos: el final de la saga más exitosa de la empresa en su historia y una película con una primera escena (un ahorcamiento colectivo de piratas) que ha dado mucho que hablar. "Seguramente alguien leyó el guión y quedó muy preocupado", contesta a SÁBADO SHOW Verbinsky "porque antes de filmarla ya me estaban llamando ejecutivos de la empresa para preguntarme las razones de esa escena. Y fui claro con ellos, me crié mirando el cine de Disney, fundamentalmente, el que respondía al espíritu del viejo Walt, y puedo asegurar que para él la alegría y el drama iban de la mano, como sucede a lo largo de los tres filmes de Piratas".
Esta no fue la única intromisión de los ejecutivos en la producción buscando alinear los valores de la Casa Disney con lo que se ve en la pantalla. Hace dos meses, el músico Keith Richards, que hace un pequeño papel como el padre de Jack Sparrow, comentó en una entrevista que su adicción a las drogas lo había lleva a esnifarse hasta las cenizas de su padre. Eso no cayó nada bien dentro de la compañía, que decidió dejarlo de lado en las acciones promocionales de la película.
Aún así, el productor guarda un buen recuerdo del pasaje del Stone por el set. "Se portó como todo un profesional, ya que tuvo que adecuarse al ritmo de la filmación en medio de la gira de su banda. Su llegada fue como un huracán porque todo el mundo le pedía fotos o un autógrafo".
En lo que todos los protagonistas se ponen de acuerdo es en cuál fue la escena más difícil de filmar: la impactante batalla entre dos barcos al borde de un enorme remolino en el mar, que se extiende por casi media hora y en la que interviene todo el elenco principal. Para llevarla a cabo con el mayor realismo posible, se trabajó en una enorme piscina que pudiera albergar a los dos barcos en tamaño real en un hangar de 40 mil metros cuadrados en pleno desierto californiano.
"Fue la escena más complicada de las tres películas, pero al mismo tiempo muy intensa porque mi personaje y el de Keira viven una mezcla de romance y aventura física. Fue difícil estar durante muchos días totalmente empapados, con lluvia permanente y un viento impresionante que generaban unos ventiladores enormes", explica Orlando Bloom.
Consultado sobre la clave del enganche entre el público y esta historia, el actor comenta: "las películas de piratas han tenido éxito a lo largo del tiempo por el componente de libertad que llevan implícito y eso funciona a lo largo de las generaciones. Así, esta película le puede resultar tan atractiva a un niño como a un anciano", comenta el protagonista.
LO NUESTRO NUNCA HUBIERA FUNCIONADO. La gran interrogante para todos los periodistas presentes en Los Ángeles era la continuidad o no de esta saga. Y esa fue la primera pregunta que contestó el productor: "este es el final de la franquicia, por ahora es lo que podemos contarles. Estamos dejando la historia donde nosotros queríamos. Ahora es tiempo de descansar. Tenemos que esperar lo que diga el público".
Instalado en Londres por la filmación de Sweeney Todd, una comedia musical dirigida por Tim Burton, Johnny Depp manifestó a la prensa una y otra vez su disposición a volverse a calzar el traje del Capitán Jack Sparrow. "Mientras lo haga por las razones adecuadas, ¿por qué no?. Todavía hay muchas cosas del personaje que me gustaría explorar".
Será cuestíón de tiempo. ¿O de millones de dólares?