CON LA MIRA EN 2024

Tras victoria en BPS, Un Solo Uruguay se siente casi “obligado” a presentarse en elecciones nacionales

No tienen sede física, se mantienen con rifas y discuten todo por WhatsApp. ¿Hasta dónde pretenden llegar? Una radiografía del movimiento que nació hace cuatro años.

Un Solo Uruguay en Montevideo. Foto: Leonardo Mainé.
En campaña electoral Un Solo Uruguay se movilizó en Montevideo el jueves 5 de setiembre de 2019. Foto: Leonardo Mainé.

A eso de las once y poco de la mañana de aquel martes 23 de enero había llegado apenas un puñado de gente al predio de la Sociedad Rural de Durazno en Santa Bernardina. Pero anunciaban miles desde todos partes del país para formar parte de la convocatoria de un amplio grupo de productores rurales que desde ese día serían conocidos bajo el nombre Un Solo Uruguay.

Unas horas más tarde, y mientras de fondo sonaba la emblemática “A don José”, el productor Federico Holzmann —uno de los voceros del grupo— decía a la prensa que estaban “cansados” de que se ignorara su voz: “Pero no se nos ignora a la hora de cobrar impuestos”. Sobre el final del día, mientras miles y miles de personas escuchaban allí y unos cuantos más por televisión y radio, el periodista Jorge Landi leyó la proclama final. Allí se planteó la propuesta de suspender por tres años el ingreso de nuevos funcionarios públicos, que los legisladores rindan viáticos y devuelvan sobrantes, suspender partidas como gastos de celulares y de secretarías, eliminar campañas publicitarias en el Estado, recortar la flota de vehículos a la mitad, buscar una mayor eficiencia en las políticas sociales y suspender las ejecuciones de colonos, entre otras cosas. Había fuertes reclamos contra el gobierno de Tabaré Vázquez sí, pero también contra el sistema político en general y el aparato del Estado.

En la entrada al predio en la ruta 5 se leía un cartel que dejaba claro el tono de la protesta: “No más delincuencia política, para afuera políticos inamovibles”.

De aquel 23 de enero de 2018 —tan masivo que nunca más se logró repetir una convocatoria similar, estimada en 60.000 personas por el movimiento— pasaron casi cuatro años pero muchos de aquellos planteos siguen vigentes. Y, cuando el movimiento había perdido notoria presencia en los medios y también en las actividades en las rutas, el domingo pasado sorprendió con su desempeño en las elecciones del Banco de Previsión Social (BPS), donde obtuvo 455.666 votos entre los tres órdenes.

La lista 26 liderada por el empresario José Pereyra obtuvo 78.481 votos, el 44,4% del total. Ganó, además, en todos los departamentos. Pereyra preside la Cámara Empresarial de Maldonado, es dueño de una consultora y había recorrido el país haciendo campaña contra la obligatoriedad de la inclusión financiera. Por ese tema se vinculó desde el principio con Un Solo Uruguay.

La lista de Marcelo Ríos, apoyada por la mayoría de las cámaras empresariales, quedó segunda muy detrás con el 28,7% de los votos.

En el orden de los pasivos, la lista 6 de Virginia Vaz —una activa militante del movimiento— perdió por poco: salió segunda con 121.395 sufragios contra los 148.757 de la lista 1 de Sixto Amaro y la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu). La lista de Un Solo Uruguay solo perdió en Montevideo, Canelones y San José. Entre los activos la diferencia fue mayor: la lista que apoyó a Luis Lisboa —quien no es referente del movimiento, pero sí recibió su apoyo— logró 254.448 adhesiones contra 429.134 del candidato del Pit-Cnt, Ramón Ruiz. Aun así, ganó en cinco departamentos: Rivera, Artigas, Tacuarembó, Lavalleja y Flores.

Desde la ciudad de Paysandú, el ingeniero agrónomo Marcelo Nougué, uno de los tres voceros del movimiento y seguramente la cara más conocida, relata que la inédita decisión de presentarse en la elección y competir contra las cámaras empresariales y el Pit, fue muy discutida. La primera vez que se puso en consideración fue en abril de 2019 en una mesa nacional, pero no hubo eco. “Nadie dio pelota”, admite Nougué, un montevideano de 50 años que se presenta como “importado a Paysandú” desde 1998. Unos cuantos estaban en contra. “Pero en noviembre de 2020 nos lanzamos, porque pensamos que el BPS es una tranca para la generación de empleo y desarrollo de las empresas, además de que tiene jubilaciones y pensiones de hambre”, afirma el vocero.

El anuncio oficial vino en enero pasado y durante la breve pero intensa campaña electoral, Pereyra —el triunfador en el orden empresarial— llegó a afirmar que el BPS “es de lo más rancio que tiene el Estado uruguayo”, según consignó el semanario Búsqueda. En una entrevista con El País, afirmó que desde su cargo irá “contra la cultura antiempresarial”.

Un Solo Uruguay, 23 de enero de 2018. Foto: Fernando Ponzetto.
La concentración del 23 de enero de 2018 en el predio de la Sociedad Rural de Durazno en Santa Bernardina quedó para la historia. Foto: Fernando Ponzetto.

¿Cómo se explica el resultado del domingo? “Es un mensaje a las cámaras, a los sindicatos, a la estructura montevideana que decide”, dice Guillermo Franchi, otro vocero. Y resume por qué les fue tan bien: “Hay un hartazgo. El BPS es un yugo, un castigo. Usted se podrá olvidar del cumpleaños de su señora pero no de la fecha de vencimiento del BPS”. Pero, hay que decirlo, muchos de los referentes principales de Un Solo Uruguay no esperaban los 450.000 votos. Es un espaldarazo que puede cambiar el futuro del movimiento, que además prepara un libro con su historia.

¿Y ahora qué pretenden? ¿Hasta dónde aspiran a llegar? Nougué admite que el planteo de presentarse en las elecciones nacionales “está en forma permanente” y hasta ahora la decisión ha sido negativa. Incluso en 2019 tuvieron ofrecimientos de más de un partido para integrar listas al Senado, que fueron rechazados.

—Si mantienen 450.000 votos, cualquier partido los recibiría de brazos abiertos.

—Me imagino que sí, metemos cinco senadores —dice Nougué a las risas—. Pero dentro de la gente que nos votó, hay de todos los partidos e ideas: no podemos pensar que son votos nuestros, es muy inocente. Sí es cierto que la visibilidad del movimiento hoy con las elecciones del BPS no es poca, hay medio millón de personas que saben quiénes somos y que algún voto de confianza nos da.

—Como opinión personal, ¿se animarían a entrar en la política partidaria?

—Ah, yo creo que es posible que pase. No sé si será ahora, en cinco o 10 años. Hay mucha gente que se va cansando de no lograr cambios desde afuera. Nos va quedando claro que es muy difícil lograr cambios desde afuera de los partidos.

Desde la zona del Saladero Guaviyú en Paysandú a unos kilómetros de Quebracho, el productor rural Holzmann dice que siempre supo que “el movimiento estaba más fuerte que nunca”. La charla con otro de los voceros empieza a través de una llamada telefónica pero la voz llega entrecortada y eso que se movió hasta un lugar alto. Así, el diálogo termina mediante mensajes de audio por WhatsApp y él aprovecha para quejarse de cuán relegados están en el interior en materia de telecomunicaciones.

—Este movimiento seguirá existiendo debido a que el sector político, absolutamente todo, no se hace cargo de lo que se tiene que hacer —afirma Holzmann

—¿Puede surgir un partido político desde Un Solo Uruguay?

—No queremos, pero cada día nos vemos más obligados porque sabemos que todo en Uruguay transcurre desde ahí. No debiera ser así. Los partidos a los que les prestamos el voto cada cinco años se deben hacer cargo de las demandas y las promesas. Con los 45 años que tengo, nunca las veo cumplir.

—Dice que cada día se ven “más obligados”. ¿O sea que no lo descarta?

—Y lamentablemente, no. Tenemos un Antel Arena que valió lo que valió y acá cerca en Piedra Sola, entre Paysandú y Tacuarembó, no hay policlínica. Hay una ambulancia pero no hay un chofer. En Merinos te puede pasar cualquier cosa, pero no hay policía. Y así podría seguir. No veo otra salida que poco a poco ingresar en ese barro político del que no quiero ser parte. No nos están dejando chance. No le vemos otra salida si los políticos no ponen las barbas en remojo. Se verán obligados a verse desplazados por nuevas corrientes que vienen desde abajo.

Franchi, de 49 años, ingeniero agrónomo y productor rural de Tacuarembó, es el tercer vocero del movimiento: “Estoy desde el día menos uno”. Dice que ser apartidario le ha dado credibilidad a Un Solo Uruguay pero, igual que sus compañeros, no descarta ir a lo político electoral. “¿Esto se puede transformar en un partido político? Yo no lo sé, yo no lo sé”, se responde. “A mí me encantaría seguir siendo productor agropecuario y dedicar una parte de mi tiempo a discutir los problemas del país. Pero es mi opinión, no la del movimiento. Con el tiempo se verá si esto se capitaliza en algo o no. Yo no lo puedo negar ni afirmar”.

Vaz, la candidata al BPS, cree que la única posibilidad sería con un partido nuevo. “La idea está en el aire pero sería imposible ponernos en línea con un partido ya formado, no nos identificamos con ninguno. Si quisiera dar pasos electorales, Un Solo Uruguay debería formarse como partido”, afirma Vaz, una productora que nació en Montevideo pero vive desde chica en Melo. Luego avisa que “estamos lejísimo” y que incluso no lo comparte porque hay que tener estructura armada y dinero. Pero hace un silencio y sonríe: “También es cierto que en el movimiento somos muy kamikazes. A veces nos largamos y nos tratan de locos”.

¿Cómo funciona el movimiento?

No tienen sede, socios ni afiliados. Nadie sabe bien cuántos son, aunque está claro que los 450.000 votantes del domingo 28 de noviembre no son todos integrantes o simpatizantes.

Desde enero de 2018 hay una mesa nacional que tiene uno o dos delegados por cada departamento (una treintena en total) que se comunican más que nada por WhatsApp —las discusiones son “caóticas pero divertidas”, aseguran— y se reúnen en forma presencial algunas pocas veces por año. El próximo encuentro será el 18 de diciembre en Durazno o Paso de los Toros.

En rigor son cientos de grupos de WhatsApp —“como 600”, asegura Franchi—, porque además del de la mesa nacional y las mesas departamentales, hay muchos temáticos y hasta más de uno en unas cuantas localidades

¿Cómo se financian? Tienen una suerte de “caja chica” para gastos. El año pasado largaron bonos colaboración con una rifa de un auto y con eso financiaron la campaña de las elecciones del BPS. “Sacamos buena guita”, dice Franchi, quien prefiere no hablar de cifras. Eso sí, tienen gastos mínimos y en general todos se mueven con recursos propios. No hay sueldos ni viáticos, salvo para la persona que lleva adelante las redes sociales.

Tampoco hay líderes pero sí tres voceros nacionales, que son los mismos desde el arranque: Nougué, Franchi y Holzmann. Y el movimiento también tiene presencia en Montevideo: la delegada hoy es Silvia Gauthier (54 años), quien trabajó durante más de dos décadas en la industria de envases para alimentos y le faltan seis exámenes para recibirse de química farmacéutica. Se unió a Un solo Uruguay desde el primer 23 de enero.

Nougué se queja de que desde el principio los quisieron encasillar con el campo. Eso “para desacreditarnos y hablar de los oligarcas de las 4x4, pero nosotros siempre negamos ser un movimiento ruralista”, asegura. Pero, aunque él no lo admita, la génesis del sector está vinculada a lo rural, incluso hasta hoy.

Un Solo Uruguay con Luis Lacalle Pou. Foto: Leonardo Mainé.
El 7 de enero de 2020 el entonces presidente electo Luis Lacalle Pou y sus allegados recibieron a referentes del movimiento. Foto: Leonardo Mainé.

Los que se fueron.

En el último año y medio la interna de Un Solo Uruguay estuvo cargada de tensión. Hay una corriente integrada por decenas de miembros fundadores que se alejaron y ya no se sientan parte del movimiento, más que nada porque son afines al gobierno y están molestos: entienden que es un error que no se reconozcan los logros de la administración de Luis Lacalle Pou. Rechazan la estrategia de mostrarse tan distantes del presidente.

Con las elecciones del BPS, unos cuantos regresaron pero en forma transitoria. Como el productor rural Juan Brea Saravia, quien en su momento fue uno de los principales referentes pero el año pasado hizo saber sus discrepancias y se marchó. “Nunca lo dije públicamente pero lo sabe todo Un Solo Uruguay y los muchachos de la mesa”, relata Brea desde Santa Clara del Olimar y dice que faltó “grandeza”.

Luego cuenta: “Yo entendí que, cuando cambiamos de gobierno, nunca admitimos que se estaban haciendo cosas que nos gustan, como la regla fiscal, la derogación de la bancarización obligatoria, medidas de austeridad o avances en seguridad”. Brea sigue distanciado del movimiento, aunque apoyó la movida en las recientes elecciones. “Era votar la lista que apoya el Partido Comunista o votarlos a ellos”, dice el productor.

Pero Brea advierte que los 450.000 votos del domingo pasado no se pueden trasladar a unas elecciones nacionales: “Es mezclar agua con dulce de leche. Muchos de nosotros estamos contentos con el gobierno y lo vamos a seguir apoyando”.

En una posición parecida está el productor José Irureta, quien igual desde San Ramón celebra que la apuesta por poner a directores en el BPS volvió al movimiento “a la raíz”. Irureta abandonó Un Solo Uruguay luego que empezó a trabajar en el grupo de agro del Partido Nacional.

Álvaro Rivas es un ingeniero agrónomo duraznense que también se alejó hace un tiempo de la vocería y de la mesa coordinadora. Pero por razones distintas: se dedica al periodismo (tiene un programa en Radio Yi y trabaja en un diario local) y eso lo ve incompatible con el perfil alto que tenía antes desde Un Solo Uruguay.

Rivas asegura que el movimiento perduró cuatro años porque existe un “núcleo estable que sigue participando de los grupos de WhatsApp y también en la mesa nacional”, que eso nunca paró. “Muchos nos criticaron cuando empezamos a cuestionar a este gobierno, se nos pusieron en contra”, explica. Otros, dice, se abrieron simplemente “porque querían participar en política partidaria”. ¿Será el próximo paso de todo el movimiento?

Oscar Bottinelli
"Un Solo Uruguay es el gran ganador"
Óscar Bottinelli, director de Factum. Foto: Leonardo Mainé.

El director de la consultora Factum, Oscar Bottinelli, conversó con El País sobre las recientes elecciones del BPS y las lecturas del resultado.

—Las listas de Un solo Uruguay obtuvieron unos 450.000 votos entre los tres órdenes. ¿Cómo se interpreta eso?

—En el orden empresarial hay que interpretar el resultado como la protesta de las capas medias independientes, las que viven de su trabajo y a su propio riesgo. Compuestas por empresas de una, dos o tres personas, con un bajo nivel de empleados (no más de cuatro o cinco, o como mucho una docena). Las cámaras empresariales (con la excepción de la Cámara de Comercio) son las grandes derrotadas. Pierden por tres a dos y en los 19 departamentos. Analizado globalmente el resultado, Un Solo Uruguay es el gran ganador. No es un éxito para la izquierda, pero tampoco para el gobierno. Un Solo Uruguay (USU) es un movimiento claramente contrario a la izquierda pero tiene importantes discrepancias con el gobierno y particularmente en la forma de conducción del BPS que —dicho por algunos dirigentes— “considera a las pequeñas empresas como su enemigo”. El resultado global es un fuerte cuestionamiento a la conducción del BPS desde hace mucho tiempo. El movimiento sindical tiene una representatividad comprobada de la mitad de los trabajadores activos. USU es un poco más chico, pero no tanto: tres de cada 10. La relación entre Pit-Cnt y USU en los trabajadores es de cinco a tres. En los pasivos se dio una relación más estrecha entre lo que se puede llamar USU y el oficialismo, muy vinculado al Pit-Cnt, es decir, Onajpu. Este último grupo ganó la elección pero no llegó a la mitad de los votantes y su relación con USU fue de cinco a cuatro. Así, el país quedó dividido en dos partes nítidas: el país metropolitano y el interior puro (incluyendo Maldonado). Onajpu ganó en Montevideo, Canelones y San José, USU ganó en el resto del país

—¿Existe algo de antisistema en Un Solo Uruguay?

—No, es más bien una protesta del manejo que hace el sistema político.

—¿Sería un error del movimiento ir hacia algo político partidario?

—No. Es muy común en Uruguay el pasaje de las luchas del campo social al partidario. Ahora mismo tenemos los ejemplos de Fernando Pereira en el Frente y del ministro Fernando Mattos en el Partido Colorado. Siempre hay que distinguir la conducta global de la institución con la individual de los dirigentes.

Los tres voceros de Un Solo Uruguay.

MARCELO NOUGUÉ
Marcelo Nougué de Un Solo Uruguay.
"No hay cambios desde afuera"
“Es posible (entrar en la política partidaria). En Un Solo Uruguay nos va quedando claro que es muy difícil lograr cambios desde afuera de los partidos. Y esto del BPS nos da otro aliento”, dice el vocero Marcelo Nougué.
Federico holzmann
Federico Holzmann de Un Solo Uruguay.
"Tendremos que entrar en el barro
“No veo otra salida que poco a poco ingresar en el barro político. Los políticos se verán obligados a verse desplazados por nuevas corrientes que vienen desde abajo”, dice Federico Holzmann, vocero del movimiento.
Guillermo Franchi
Guillermo Franchi de Un Solo Uruguay.
"El tiempo dirá si somos un partido"
“¿Esto se puede transformar en un partido político?”, se pregunta Guillermo Franchi, otro de los voceros del grupo. “Yo no lo sé. Con el tiempo se verá si esto se capitaliza en algo o no. No lo puedo negar ni afirmar”.
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