La ciencia que impulsa la izquierda

| El gobierno se comprometió a fortalecer la investigación científica desde antes de asumir. Tres años después, hay más recursos pero los cambios son "muy lentos".

Trabajo. En Uruguay, menos de 1.500 personas se dedican a las tareas de investigación y desarrollo. 796x596
Trabajo. En Uruguay, menos de 1.500 personas se dedican a las tareas de investigación y desarrollo.
El País

LUCÍA MASSA

INNOVACIÓN FUE UNA DE LAS palabras predilectas de Tabaré Vázquez en sus discursos pre electorales. De hecho, la usó para titular el Uruguay innovador, uno de los cinco capítulos en los que dividió El gobierno del cambio, la publicación que en 2004 recopiló las propuestas y proyectos que prometía impulsar la izquierda cuando llegara al poder. Bajo ese rótulo, se comprometió a darle a la investigación científica un lugar destacado dentro del país. Tanto que, en ese contexto, el 13 de setiembre de 2004, en la Torre de los Profesionales, el entonces candidato a presidente dijo que iba a destinar un 1% del Producto Bruto Interno (PBI) con inversión pública y privada, a investigación y desarrollo.

Tres años más tarde, el PBI destinado a ese rubro llega a la mitad de lo prometido: se ubica en torno al 0,5% si se suman los recursos públicos y privados. De todas formas, la comunidad científica reconoce que es una cifra "histórica", en un país que rara vez destinó más del 0,3% a la investigación científica.

A la hora de hacer balance de la gestión de izquierda a nivel de ciencia y tecnología no son pocos los investigadores que reclaman más participación en la definición de las políticas que impulsa la izquierda. Algunos incluso la tildan de autoritaria. Mientras, el gobierno se prepara para poner en marcha, durante 2008, desde un catálogo que incluya y califique a todos los científicos uruguayos a un programa de subvenciones, en proyectos de hasta 300.000 dólares, para empresas que apuesten a innovar.

Ese 0,5% del PBI es una cifra que, de todas formas, no se acerca ni remotamente a la de los países desarrollados. La Unión Europea (UE) se comprometió a llegar a una inversión del 3% del PBI en investigación y desarrollo para 2010. Y actualmente se ubica en el 1,84%. Además, en Uruguay menos de 1.500 personas trabajan en el sector investigación y desarrollo, mientras en la UE un 4,8% de la población económicamente activa se dedica a esas tareas. Y Europa no es el puntero. Estados Unidos ya destina el 3% de su PBI a este sector.

"Vamos bien pero va lento", señaló Amílcar Davyt, presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (Anii), el organismo creado por la izquierda para ejecutar su programa "innovador". Desde una oficina en la calle Paraguay, ubicada en un edificio de época con el potencial para ser lujoso pero venido a menos, Davyt reconoce que falta mucho por hacer y que la relación con la comunidad científica en un país en el que ciencia y política nunca fueron de la mano, es muy complicada.

Pero es optimista, sobre todo al hablar de recursos. Y tira las cifras sobre la mesa. "La cifra que manejamos hoy es ocho veces mayor que el que se manejaba en 2004", aseguró Davyt. Tienen una partida de 80 millones de dólares para ejecutar en los próximos cuatro años. Esa cifra se divide entre partidas presupuestales, programas de cooperación de la Unión Europea, y préstamos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

La ciencia en programas

La agencia que preside es la encargada de ejecutar lo que decide el "gabinete ministerial" que formó el gobierno para impulsar sus ideas sobre ciencia y tecnología. Desde su creación, los temas científicos dejaron de estar exclusivamente en manos del Ministerio de Educación y Cultura. Ahora, dependen de un gabinete integrado por representantes de ese ministerio pero también de Economía y Finanzas; Ganadería, Agricultura y Pesca; Industria y Energía; y de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

Davyt explica que ese modificación a nivel "institucional" responde a un "cambio en la definición" de lo que se entiende por ciencia. "No alcanza con generar el conocimiento científico, hay que usarlo". Ese es uno de los fundamentos que aparecían en el programa de gobierno y que repiten las autoridades actuales. La intención es impulsar el desarrollo de la ciencia que se aplique a la vida cotidiana y no se encierre en el laboratorio. Por eso, hablan constantemente de innovar. "Investigar en poner dinero para obtener conocimiento e innovación es poner conocimiento para obtener dinero. Es una definición simple pero es así. Se trata de ver cómo poner conocimiento avanzado, de primer nivel, para resolver problemas".

La idea es bajar a tierra la ciencia. Este año será la gran prueba para la agencia, creada el año pasado, que empezará a poner en práctica sus distintos programas. En ese sentido, Davyt hace hincapié en la necesidad de promover un "cambio cultural" en un país acostumbrado a ver a la ciencia como algo lejano. "Ha habido encuestas sobre cómo perciben los uruguayos a la ciencia. La opinión mayoritaria es que hay un buen nivel en el país. Ahora, cuando se les pregunta si sirve para algo, la mayoría responde que no. O sea que la gente cree que lo que hacen los científicos nacionales es bueno pero que en realidad nadie lo usa", sostiene el presidente de la Anii.

En este sentido, el gobierno tiene previsto impulsar tres grandes ejes que se relacionan directamente con necesidades del país. Por un lado, estimulará la investigación científica destinada a las cadenas agro industriales más importantes de la economía nacional, como son la cárnica, la láctea, la forestal y la turística. Otro paquete está formado por dos grandes áreas de tecnologías genéricas, las tecnologías de la información y la comunicación, y las ciencias de la vida (biotecnología, farmacéutica). Y el tercero abarca dos grandes problemas uruguayos: la energía y el medio ambiente.

Pero para lograrlo se necesita resolver lo que, para Davyt, es uno de los problemas más importantes: la separación entre la comunidad científica y el sector productivo, "entre los que crean cosas y los que las precisan". "Uno de los mayores problemas es la falta de vinculación. Pasa que productos uruguayos de primer nivel se venden en Uruguay después de haberse vendido en el exterior. El productor rural toma conocimiento cuando ve en un boletín internacional que hay un nuevo producto de calidad y ahí descubre que es uruguayo".

Para eso, la agencia impulsa la creación del Sistema Nacional de Investigadores. Es una especie de catálogo que va a centralizar, en un único registro, a todos los investigadores del país que producen "conocimiento nuevo". Además, se evaluará la "calidad" del trabajo de todos los científicos. La idea es, a partir de esa evaluación, poder darles una compensación extra más allá de la remuneración que reciben. Es un estímulo a "la dedicación a la producción de conocimientos en todas las áreas", señala la agencia en su página web.

De esta forma, se podrá facilitar el contacto entre investigadores y productores, en un sector que al día de hoy está muy "fragmentado". Ni siquiera se sabe con exactitud cuántos investigadores hay en Uruguay. "Se habla de 1.200 a 1.400 pero pueden ser 1.800, depende cómo uno lo mida. Por eso, queremos crear una especie de quién es quién en Uruguay".

Este año también se implementará un programa de subvención para empresas que apuesten a la "innovación". Se señala que los proyectos podrán innovar tanto "en productos como en procesos".

La convocatoria de este programa que, según cuenta Davyt, debería estar publicada antes de fin de marzo, tiene como objetivo principal "facilitar y fomentar las actividades que tiendan a producir nuevos productos, a mejorar productos existentes y/o a establecer nuevos procesos de producción, que aporten a la mejora de la competitividad de las empresas nacionales". Davyt explica que se apuesta a empresas exportadoras "porque el modelo de desarrollo de país tiene que ir por ahí". Se recibirán desde proyectos acotados, que pretendan impulsar una mejora de la gestión por un monto que no supere los 10.000 dólares a otros que promuevan una innovación "radical" por un monto de hasta 300.000 dólares. Davyt explica que se decidió subvencionar la innovación por los "altos riesgos" que supone.

El tercer programa es el de becas de posgrado. De todas formas, a la hora del balance, Davyt reconoció que "no se venía de cero". En ese sentido, explicó que tanto el programa de investigadores como el de subsidios a empresas existían antes con otros nombres y menos protagonismo. Explicó que el principal objetivo de la Anii es actuar como un "gran articulador" entre actores, programas y formas de financiación de la ciencia, que hasta ahora actuaban por separado.

Peleas con la comunidad científica

La relación entre los científicos y el gobierno no ha sido fácil. El momento de mayor fricción se vivió a mediados del año pasado. En una comunidad científica estimada en 1.200 personas, 457 investigadores firmaron una "carta abierta sobre el sistema nacional de investigadores". En ese texto, con fecha 20 de julio de 2007, hablaban de los "peligros" de centralizar de "manera restrictiva y rígida" en la órbita del Poder Ejecutivo, al Sistema Nacional de Investigadores y el de Becas.

También señalaban que el desarrollo de la ciencia y la tecnología "no puede encararse seriamente sin una participación significativa de la comunidad de investigadores".

La comunidad científica temía que la evaluación de los investigadores dentro del sistema estuviera teñida de "influencias político partidarias", y no contara con la "autonomía académica" necesaria para una calificación de este tipo, explicaron fuentes académicas que prefirieron no aparecer mencionadas. Previo paso por las comisiones de ciencia y tecnología del Parlamento, finalmente se llegó a un acuerdo entre el gobierno y los investigadores. Se decidió crear una Comisión Honoraria integrada por representantes de la Anii pero también de los científicos y de la Universidad de la República.

Investigadores consultados señalaron que el gobierno "no ha tenido una voluntad de diálogo" con la comunidad científica y que muchas veces decide "entre cuatro paredes". En ese sentido, sienten que no cumplió con las expectativas que tenían antes de que la izquierda llegara al gobierno. Aunque destacan que los recursos destinados a ciencia aumentaron mucho.

Davyt, que viene del mundo científico, sostuvo que no pretende "que lo político pase por arriba de los académicos". Pero remarcó que es necesario conjugar "lo más técnico con lo económico productivo y lo político".

Reconoció que la relación es tensa y "hay roces". Siente que los problemas son producto de la "transición". "Antes se ocupaban de las cuestiones de ciencia sólo los académicos, hoy se ocupa todo el país, o sea el gobierno. La transición ha sido complicada", concluyó. El casamiento entre política y ciencia no es fácil.

El foro innovador

L a presentación en sociedad de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación será el Foro de Innovación de las Américas, actividad organizada por la agencia que contará con la participación de personalidades académicas y empresariales de todo el mundo. El foro, que se llevará a cabo en el hotel Conrad de Punta del Este entre el 30 de marzo y el 1° de abril, contará con la participación de Nicholas Negroponte, director del MIT y del programa One Laptop per Child. Será el que abra el foro, después de las palabras inaugurales que estarán a cargo del presidente Tabaré Vázquez.

Con el objetivo de "promover prosperidad y desarrollo de la innovación", el foro contará con una serie de talleres en los que se evaluará la situación de distintos sectores, desde las energías alternativas y los biocombustibles a la nanotecnología, pasando por el sector biotecnológico y las cadenas agroindustriales.

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