Esta convocatoria del MACA tuvo lugar a fines del mes pasado y se realizó con un único objetivo: repasar y homenajear la obra de Atchugarry. Bajo el título Del color a la materia, el arquitecto Leonardo Noguez (coordinador, curador y director de proyectos del museo) junto a la profesora Belén Manuel (dedicada a crear propuestas pedagógicas para el museo) brindaron un conversatorio irrepetible que trazó el camino de este escultor prodigio.
La charla se ocupó de hacer un recorrido a partir de las primeras experiencias del artista con materiales como el cemento y el hierro, pasando por la pintura y el dibujo, hasta el encuentro con el mármol. En el relato se incluyeron anécdotas de cómo logró encontrar su identidad artística, y cómo alcanzó a consolidar un lenguaje escultórico propio. También se resaltó la obra e influencia de otros artistas como Miguel Ángel, Constantin Brancusi y Henry Moore, que hicieron mella e inspiraron a Pablo en su ruta, alentándolo a buscar la perfección de sus creaciones, a transformar sus siluetas e incentivándolo a una fuerte exploración en torno a la luz, la verticalidad y la materia. El encuentro culminó con lo que significó la experiencia de crear el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA), entendiéndolo para el escultor como una parte de su visión artística, que trasciende su obra para convertirse en un lugar de reflexión y encuentro con el arte. La cita, que también incluyó la proyección de la película Los hijos de la montaña, dirigida por Mercedes Sáder y del film Atchugarry Monumental de Luis Ara, dejó algo claro: aún hay mucho por crear.