En agosto tuvo lugar el vernissage de Rosa Luna en José Ignacio, una muestra individual de la artista Mônica Ventura (São Paulo, 1985) sin precedentes en nuestro país, concebida especialmente para la Fundación Cervieri Monsuárez. La artista inspirada en la vida de la bailarina y vedette Rosa Luna (1937-1993), referente del carnaval y de la cultura afrouruguaya, creó una instalación como memoria viva de resistencia y pertenencia de la mujer negra en la construcción de la identidad cultural uruguaya.
Fue así que Ventura realizó una detallada investigación sobre la historia de esta colectividad en nuestro país, incluyendo el famoso conventillo Medio Mundo, conocido como el epicentro del candombe, posteriormente demolido durante la dictadura. Esto obligó a la comunidad a desplazarse y ahí es donde el papel de las mujeres trasciende siendo un vector fundamental para mantener, transmitir y preservar las tradiciones, memorias y saberes de su cultura. Rosa Luna entonces se convierte en un símbolo de arraigo muy relevante, que logra sostener el imaginario colectivo.
Por otra parte, la artista plástica quiso relacionar la arquitectura de ladrillos del arquitecto Eladio Dieste (Montevideo, 1917–2000), quién construía atento a la naturaleza, buscando el equilibrio como única forma de permanencia. Así es como la trayectoria de la bailarina y la arquitectura de Dieste se entrelazan en esta muestra que articula materialidad y memoria. Los pilares de la exhibición son una representación de aquellas mujeres que sostienen a las comunidades y protegen su identidad cultural. Sobre ellas descansan calabazas realizadas en distintos materiales, que simbolizan la vida y el conocimiento ancestral. Según la curadora Roxana Fabius: “las calabazas históricamente simbolizaban el lugar donde guardar aquellas historias que necesitan ser contadas y celebradas”. La muestra estará abierta hasta el 23 de noviembre en la sede de la Fundación Cervieri Monsuárez (Eugenio Sainz Martínez esquina Los Cisnes, a pasos del Faro de José Ignacio).