La Exposición Internacional de Arte es considerada el núcleo simbólico de todas las actividades de la Biennale. Se organizó por primera vez en 1895 y de inmediato se encumbró en el podio de los encuentros de arte más importantes del mundo. Este prestigio se mantiene gracias a su capacidad de anticipar tendencias artísticas y de presentar obras y artistas de todas las épocas desde perspectivas renovadas. En otras palabras, dicta el pulso del arte global, funcionando como un termómetro sociopolítico, que establece narrativas teóricas y estéticas tan influyentes que marcan la agenda de museos, galerías y coleccionistas en todo el mundo.
En esta 61ª edición, la consigna In Minor Keys, invita a escuchar lo que históricamente quedó afuera del relato oficial: voces periféricas, memorias sin archivo, cuerpos discriminados, y pueblos que subsisten en la marginación. Tal la propuesta planteada por la curadora de la Biennale, Koyo Kouoh (Camerún, 1967 – Suiza, 1995). En este sentido, es de destacar que Kouoh fue la primera mujer africana en toda la historia del evento, en asumir esa responsabilidad. Lamentablemente, la conservadora de museos, y productora cultural falleció en mayo de 2025, antes de que la exposición que había concebido, se inaugurase. A pesar de que el equipo decidiera seguir adelante, su ausencia dejó huella y parece atravesar cada sala de la Biennale.
Claro ejemplo de esta situación es Anatomy of the Magnolia Tree for Koyo Kouoh and Toni Morrison, la obra con la que María Magdalena Campos-Pons (Cuba, 1959) rinde homenaje a las mujeres nombradas. En efecto, la artista cubana toma la partida de Koyo Kouoh y el legado de la escritora Toni Morrison (Estados Unidos, 1939 – 2019), para crear una instalación en forma de árbol de magnolias, que se luce en el corazón de la muestra.
Cabe recordar que la novelista y ensayista Toni Morrison fue la primera mujer negra en recibir el Premio Nobel de Literatura, en 1993, destacándose especialmente sus novelas Song of Solomon, The Bluest Eye, y Beloved, por hablar sobre el dolor, los fantasmas y lo no contado de la experiencia afroamericana. Beloved, en particular, una obra sobre una esclava que mata a su hija para evitarle el mismo destino, se cita como uno de los textos que inspiraron la visión curatorial de Kouoh. Por su parte, la camerunesa trabajó en un sentido paralelo y abogó por la centralidad de artistas africanos, caribeños y emigrados dentro de un sistema que los había mantenido en la periferia. En ese sentido, In Minor Keys era para Kouoh la culminación de una causa que abrazó durante toda su vida profesional.
En esta Biennale la pérdida y la muerte están particularmente presentes. Todo luto exige flores, y tal vez por esa razón la obra de Campos-Pons pone en escena ocho paneles de gran altura con imágenes de Kouoh y Morrison, y los combina con esculturas en vidrio, resina y cerámica que representan magnolias, la flor emblemática de Estados Unidos, y por extensión, de la institución de la esclavitud que ayudó a construir su economía. Paralelamente, un paisaje sonoro del músico Kamaal Malak trata las frecuencias bajas como la propia arquitectura de la sala.
Entre Morrison, Kouoh y la artista cubana se crea una genealogía de mujeres que trabajan con lo que subyace en el concepto de la muestra, y esta obra no fuerza esa relación. Por el contrario, la deja crecer para unir literatura, curaduría y arte visual en una misma percepción, esa que ve también en la reparación una forma de conocimiento.
Nacida en Matanzas, Cuba, Campos-Pons lleva décadas haciendo de la esclavitud, la diáspora, el azúcar, el agua, el ritual, la familia y la pérdida, los temas centrales de su trabajo. Sus performances no intentan impactar con la espectacularidad del dolor, sino que operan con una intensidad que toca sin levantar la voz. Anclada en la solidaridad de las mujeres negras, la obra relaciona a sus protagonistas a través de disciplinas, generaciones y geografías. Su práctica artística entrelaza fotografía, pintura, escultura, cine, video y performance, y forma parte de las colecciones permanentes del Museo Whitney de Arte Americano y el Museo de Arte Moderno, ambos de Nueva York; y el Museo Victoria & Albert de Londres, entre otros.