Ceuta al límite

Dos meses después del ingreso irregular de casi ochenta mil personas en la ciudad española ubicada al norte de África, la situación aún no se resuelve. Basta chequear cualquier red social para ver videos y testimonios de la incertidumbre y tensión que allí se vive. Para conocer de primera mano esta realidad, el politólogo ceutí, Enrique Ávila, responde algunas preguntas.

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Residents argue with police near a demonstration against the presence of migrants in Ceuta on August 28, 2026. Tensions have been high in the territory of 80,000 people since at least 60,000 people crossed into Ceuta over several days in July, triggering a Europe-wide migrant alert. Spain's leftist government says most have since left the enclave of 18.5 square kilometres (seven square miles) but thousands remain wandering the streets and sleeping on beaches. (Photo by Antonio Sempere / AFP)
Antonio Sempere / AFP<br/>

Desde fines de julio, campamentos con miles de personas viviendo en una especie de limbo legal, son las nuevas postales áreas de playas residenciales e industriales, así como centros de acogida en la periferia de Ceuta. Los datos manejados por el gobierno de España hablan de aproximadamente cinco mil individuos, entre los que se cuentan adultos y menores de ambos sexos, pero las autoridades locales duplican la cifra. Ellos son el remanente de los casi 80 mil migrantes que traspasaron las fronteras desde Marruecos e ingresaron, a nado o caminando, en busca, se supone, de un mejor porvenir. La cifra es un estimado porque no hay datos certeros, y si bien gran parte de esta marea humana fue obligada a retornar a su país, varios miles quedaron atrás. Desde entonces la tensión social va en aumento. Servicios y recursos a niveles críticos de saturación, episodios de violencia, y enfrentamientos institucionales, son el saldo de este incidente que configura por un lado una crisis humanitaria, y por otro, genera intensa angustia y preocupación entre los ceutíes, quienes ven su modo de vida y su integridad puesta en riesgo.

Para ofrecer contexto sobre esta realidad, el licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Enrique Ávila (Madrid, 1955), considera preciso aclarar la situación de Ceuta, ubicada en el norte de África. “Lo ocurrido nos lleva a Ceuta, pero Melilla se encuentra en la misma situación. Desde 1956, Marruecos sostiene una reclamación sobre estas dos ciudades autónomas españolas pues considera que la zona formaba parte del protectorado que ejerció España entre 1912 y 1956 sobre su territorio, y por lo tanto entiende que debería volver a integrar su país. Ese relato se basa en una falacia, ya que Ceuta y Melilla nunca formaron parte del acuerdo, pues son ciudades españolas desde mucho antes. Ceuta fue portuguesa en 1415, y en el siglo XVII sus ciudadanos eligieron ser españoles, y Melilla es española desde fines del siglo XV, lo cual es anterior a la propia existencia del Estado marroquí. Su reclamación se basa en la continuidad geográfica, que en geopolítica se entiende como el argumento de quienes no tienen argumento”.

Ávila reside en Ceuta desde hace décadas y posee sobradas credenciales para explicar la crisis actual. A su formación profesional, que profundizó con un Máster en Relaciones internacionales, Máster en Ciencia Política, y Máster en Gestión de Centros Educativos, se suma su larga carrera militar y docente. En el ámbito castrense estuvo destinado en Madrid, en el Sáhara Español, en Melilla, Bilbao, Canarias, y finalmente en Ceuta. En la área académica, fue profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED hasta agosto del año pasado; se desempeñó asimismo como Secretario del Centro UNED Ceuta, con funciones de secretario general, gerente y coordinador académico, y fue Coordinador Académico del Campus Sur de la UNED, que contempla los Centros UNED de Andalucía, Canarias, Ceuta, Melilla, Guinea Occidental, Sáhara Occidental y Marruecos.

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Enrique Ávila.

–¿Cómo se vive el día a día en Ceuta?
–Es una ciudad que se ha divido en dos por la presencia de estos inmigrantes irregulares, que si bien han invadido el territorio nacional, en realidad, son personas que buscan una mejor forma de vida, aunque es cierto que han entrado personas con otros fines. Esta ciudad, que era muy tranquila, y tenía índices de delincuencia muy por debajo del resto de España, ha visto multiplicarse por cien algunos delitos, como por ejemplo violaciones y otras agresiones sexuales, ocupaciones, robos, peleas. Esto hace que en la zona donde ellos acampan, que es el extrarradio, la vida de los ciudadanos se haya deteriorado al punto de sentir que su vida está en riesgo. Los que vivimos por el Centro salimos a trabajar, vamos a dar algún paseo, comemos fuera de casa algunos días, y observamos la presencia de gente que claramente no es de la ciudad, sea por su indumentaria, por su forma de moverse, y de actuar, que genera cierta sensación de inseguridad. El problema más grande es que no se sabe ni cuántas personas entraron ni cuántos se fueron.

–¿Crisis migratoria o táctica de presión geopolítica?
–Cuando hablamos de los acontecimientos que se produjeron en Ceuta entre el 30 y 31 de julio de este año, inmediatamente surge la primera duda. ¿Nos enfrentamos a una corriente de inmigración irregular o lo que se produce es una invasión del territorio español. El presidente de gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia del 31 de julio ante los medios en Ceuta, utilizó la frase ‘ataque a la integridad territorial española’. Basándonos en su afirmación, podría decirse que no es un movimiento migratorio. Sus propias características permiten excluirlo como movimiento migratorio. De las personas que entraron, que se desconoce el número exacto pero se estima que fueron 80 mil, también se calcula que entre las 48 y 72 horas posteriores regresaron unas 70 mil. Es decir que un importante porcentaje volvió a su país en poco tiempo, lo que no coincide con ninguno de los criterios demográficos que caracterizan a los movimientos migratorios al uso. Se supone que son personas necesitadas, que van buscando un mundo mejor. Con lo que ha demorado esa búsqueda -48 a 72 horas-, estas personas que han retornado voluntaria o forzosamente a su país, han demostrado una capacidad de resistencia mayor.

–¿Existía algún precedente a los hechos de julio?
–Dadas las características del movimiento y de su procedencia, cabe señalar la entrada que se produjo entre el 17 y 18 de mayo de 2021. En aquellas casi 48 horas, entre 10 y 21 mil personas ingresaron en Ceuta desde Marruecos. Claro que si se considera la magnitud de esta última avalancha, no hay precedentes. Sí es cierto que reunía características comunes con esta: una de ellas fue la pasividad de las fuerzas de Marruecos, que debían controlar su frontera. En aquel entonces eso obligó a las fuerzas y cuerpos de ciudades españolas a adoptar una postura en la que en lugar de rechazar a quienes entraban, se las recogió para preservar su integridad física, su vida. Además se inició un procedimiento por el cual se devolvieron prácticamente casi todas las personas en pocos días, excepto los menores.

–¿Qué respuesta dio el gobierno?
–El 31 de julio, en plena crisis, el presidente se desplazó hasta Ceuta, y declaró el hecho como un acto hostil, pero inmediatamente después, se marchó de vacaciones a la isla de Lanzarote, con lo cual dejó en situación de abandono la solución de esta crisis. De hecho, al 25 de agosto aún no se había nombrado un mando único con el fin de coordinar las acciones para intentar resolverla. Nos hemos encontrado con un vacío, y aunque se han producido visitas de diferentes ministros del gobierno, ninguno venía a aportar soluciones, sino a buscar alguna justificación, siempre refiriéndose a la crisis humanitaria. Como consecuencia de esa entrada masiva de inmigrantes hay una verdadera crisis humanitaria con las personas que quedaron embolsadas en Ceuta, pero la mayoría de la sociedad española no considera que el problema principal sea resolver esta crisis humanitaria, sino aclarar qué sucedió y exigir las responsabilidades a quien corresponda. En este sentido el gobierno de la nación se ha cuidado mucho de volver a la frase ‘ataque a la integridad territorial’, y mucho más de citar el nombre de Marruecos como posible origen. Sin embargo, ayer en su intervención en la ONU, Sánchez volvió a usar la expresión de ataque a la integridad territorial, pero no citó a Marruecos en ningún momento. Desde ese punto de vista, en general la sociedad española considera que el gobierno hace abandono de funciones.

–¿Por qué esa resistencia de señalar a Marruecos?
–Es lo que nos preguntamos los propios españoles; ¿por qué el gobierno de Sánchez no señala directamente a Marruecos, si no como organizador, al menos, como colaborador necesario? Lo que muestran todas las imágenes es la pasividad absoluta de las fuerzas del Estado marroquí ante la avalancha de 70 u 80 mil habitantes que se ponen en marcha. No hay respuesta porque no hay declaración ni de Marruecos ni del gobierno español, pero hay indicios que nos llevan a pensar en una dirección. Cuando una sospecha que no es aclarada con la debida transparencia, la sociedad tiene derecho a hacer sus conjeturas en base a lo que ve y a sacar sus propias conclusiones. El origen estaría en el año 2021, cuando se produce una invasión a Ceuta. Se debería haber tomado nota de cómo y por qué se produjo, y qué falló, haciendo un ejercicio elemental de lecciones aprendidas, pero parece que no se hizo porque se repitió en mayor escala. Aquello ocasionó el primer viaje de Pedro Sánchez a Ceuta en su legislatura. Curiosamente, durante aquella instancia su teléfono, el de la Ministra de Defensa, y el del Ministro de Interior, se infectaron con el programa Pegasus, un malware que permite obtener información del teléfono infectado. Esto fue reconocido por el propio gobierno. A raíz de aquel incidente, el presidente comenzó a cambiar de actitud hacia Marruecos, lo que nos lleva a pensar que quizás se hayan obtenido datos de su teléfono que lo puedan perjudicar personalmente o a su gobierno. El primer síntoma, y el más grave de todos, fue que España reconoció que el proyecto más viable y adecuado para solucionar el conflicto del Sahara Occidental sería el que le otorga la soberanía a Marruecos. Aunque no implica reconocer su soberanía, sí acepta que su proyecto es el que debería recibir el apoyo internacional. No hay que olvidar que el Sahara Occidental era una provincia española que estaba en proceso de descolonización y debería haber concluido con un referéndum en el que sus pobladores decidieran el futuro de su territorio. Es lo que la ONU reconoce como derecho a la autodeterminación. Sin embargo, entre finales del 75’ y febrero del 76’, España abandonó el territorio por los Acuerdos de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania. El Sahara Occidental, antiguo Sahara Español, fue invadido por estos dos últimos países, iniciándose una guerra que no ha terminado todavía. ¿Por qué es tan importante la postura de España en este conflicto? Porque en Derecho Internacional, la potencia administradora sigue siendo España. Este reconocimiento del gobierno de Pedro Sánchez, que no está ratificado en las Cortes y ni siquiera se debatió en el Consejo de Ministros, fue una decisión personal. Salió a la luz pública no por un comunicado, sino por la publicación de Marruecos de una supuesta carta que le dirigía Sánchez al rey Mohamed VI. Desde aquello, toda ha sido una serie de claudicaciones de España ante la presión de Marruecos. Esto nos hace pensar que de alguna forma, el gobierno español pudiera estar siendo chantajeado, teniendo en cuenta que no da explicación formal sobre el giro tan brusco de sus relaciones exteriores, respecto a prácticamente los últimos 50 años.

–¿Cómo hace frente Juan Jesús Vivas Lara, presidente de Ceuta, a la situación en la ciudad?
–Le ha correspondido al gobierno de la ciudad autónoma, al presidente Vivas Lara, asumir en cierto modo la representación del Estado español ante foros nacionales e internacionales. Incluso se desplazó hasta el Parlamento Europeo para llevar esta crisis ante sus altas instancias. No hay que olvidar que las ciudades no tienen fronteras, los países sí. Marruecos violó las fronteras de España, un miembro de la Unión Europea. Por lo tanto, se ha violado una frontera de la Unión Europea, tal y como reconoció Ursula von der Leyen en una comparecencia en la que empleó un lenguaje muy rotundo. Habló de la invasión que sufrió Ceuta, y manifestó su apoyo incondicional para solventar la crisis. En realidad, el gobierno de Vivas no tiene mucha capacidad de maniobra, ya que de lo que sucede solo sería responsable de acoger a menores, que es lo que debe hacer la ciudad en ese sentido. Y esa responsabilidad de acogida está cuantificada por ley en 290 menores. Aquí se habla que pueden superar los 2.500 a 3.000 por lo que excede la capacidad de la ciudad. Es el gobierno de la nación quien debe asumirla. Además, la ciudad podría acoger a estos menores una vez que se les entreguen identificados y filiados, y eso corresponde a la organización del gobierno nacional.

–¿Considera que esta presión migratoria tiene objetivos electorales, geopolíticos o económicos?
–Definir si responde a esos objetivos no es fácil, ya que desde el principio se rechaza identificar a quién pudo organizar esto. Lo que sí entendemos todos es que una crisis de esta magnitud requiere una organización que supera con mucho las capacidades de cualquier asociación ciudadana. Esto requiere un soporte estatal potente. Los informes de inteligencia de la Policía y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), establecen patrones de organización de las redes de comunicación que permitieron que tantas personas de diferentes orígenes se concentraran el mismo día en el mismo punto, algunos llegando desde distancias de casi mil kilómetros. Suponemos que el origen es Marruecos; los analistas no encontramos otro origen posible. Si obedeció a fines electorales, efectivamente coincidió con una campaña que tuvo lugar en Marruecos el 23 de julio, en la que estuvo presente el reclamo sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Difícilmente responda a fines comerciales, porque Ceuta y Melilla son focos de dinamización económica del entorno marroquí. Atacar la economía de estas ciudades, como lo viene haciendo Marruecos desde 2018, perjudica mucho a la sociedad de las provincias colindantes, Tetuán y Nador, y a su forma de vida. Se calcula que entre 20 y 25 mil familias de estas ciudades vivían del comercio con Ceuta y Melilla. Teniendo en cuenta la composición promedio de una familia en Marruecos, estaríamos hablando de 200 mil personas.

–Ciertos analistas ven el acercamiento de Pedro Sánchez a Argelia como disparador de esta movida geopolítica, ¿está de acuerdo?
–Los analistas de geopolítica siempre intentamos buscar una cierta lógica. Efectivamente, unos días antes Pedro Sánchez estuvo en Argelia, que es el gran rival político de Marruecos en la zona del Magreb. Ambos países estuvieron en guerra en 1961. Hoy no hay conflicto bélico pero no han firmado la paz desde aquel entonces. Para España, Argelia es un socio muy importante. Es uno de los principales productores mundiales de gas, que llega a Europa y también a Marruecos a través de oleoductos españoles. España tiene plena libertad para mejorar relaciones diplomáticas y comerciales, y el presidente inició esta gira con el fin de recuperar las relaciones que precisamente se vieron dañadas por el reconocimiento de Sánchez al proyecto que otorga la soberanía a Marruecos como mejor opción para el conflicto del Sahara Occidental. Argelia es gran valedor del Frente Polisario, el organismo político que pretende crear un Estado en el Sahara Occidental. ¿Podría ser este el motivo? Podría. Siempre hemos dicho que Marruecos es un país con la piel muy fina, cualquier acto que en otros lugares se consideraría normal, para Marruecos es grave. De todas maneras, los analistas manejamos hechos adicionales: Marruecos no ve con buenos ojos que España haya iniciado un proceso por el que se le puede conceder la nacionalidad a aquellos habitantes del Sahara Occidental que en su día fueron ciudadanos españoles, o a sus hijos. También está la cuestión de una sentencia del Tribunal Supremo Español (de julio de 2026) que establece que las personas que acceden a Ceuta por mar, no pueden ser devueltas de forma inmediata en frontera, lo que se llama devolución en caliente. La Ley de Extranjería cita concretamente que para permitir ese procedimiento, que es extremadamente abreviado, la persona tiene que haber superado un obstáculo físico, y se hablaba concretamente de una valla o elementos de contención física fronteriza. También puede ser un efecto de la organización del Mundial de Fútbol de 2030, que en principio organizaban España y Portugal, y que el gobierno español, en otra de esas cesiones ante Marruecos a las que nadie encuentra explicación, le ofreció coparticipar. Mohamed VI lo tomó como una empresa personal, y en su país los deseos del rey tienen prioridad absoluta. ¿Qué tiene que ver esto? Pues quiere que la final del campeonato, que iba a celebrarse en Madrid, se efectúe en Casablanca, porque allí está construyendo un estadio, que se llamará Mohamed VI, como todas las obras faraónicas que allí se hacen, y será el más grande del mundo. Esto también puede llevar a incrementar la presión que ejerce sobre España intentando vencer cualquier resistencia que hubiera. Es muy difícil señalar un único hecho, pero todos estos son verosímiles y tienen su importancia.

Crisis migratoria en España
Un grupo de migrantes concentrados para solicitar asilo en la playa del trampolín de Ceuta.
Reduan / EFE

–¿Qué papel juega la alianza de Estados Unidos con Marruecos en este tablero?
–La alianza con Estados Unidos es muy fuerte y tiene siglos de tradición, prácticamente desde el siglo XVIII y desde que existe Estados Unidos de América. El sultán de Marruecos fue de las primeras autoridades internacionales en reconocer al nuevo Estado. De hecho alardean de haber sido el primero, pero en realidad fueron Francia y España, que participaron activamente en la guerra de Independencia contra Inglaterra, entre otras cosas porque tanto España como Francia tenían sus propias disputas con el imperio y les venía bien apoyar a los colonos. Lo que sí es cierto es que Estados Unidos tiene una relación particular con el reino, pero no hay que olvidar que si Marruecos cuenta con el apoyo de Estados Unidos, España es miembro de la OTAN. Actualmente, Marruecos alardea de su relación con Estados Unidos y también con Israel, que es un Estado que no crea amigos gratuitamente. Y Marruecos, a pesar de no ser importante económicamente, y no ser una potencia militar, es un reino con prestigio dentro del mundo árabe. Entonces es importante su inclusión en los Tratados de Abraham para conseguir paz y cierta estabilidad en Oriente Medio, que no existe desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El papel de Israel lo veo más interesante porque crea un problema interno en Marruecos. Si en política exterior, ser aliado de Israel es un golpe de efecto muy importante -y un aliado militar muy relevante en cuanto a la adquisición de material tecnológico de última generación-, en el plano interno es un problema porque la población está muy concienciada en el problema de Gaza y ve a Israel como un Estado opresor. Mi impresión, después de años de estar estudiando la situación de Marruecos, es que en realidad no es un país tan estable internamente como presume. Tiene los pies de barro y la monarquía debe tener mucho cuidado de no dar un paso en falso porque no tiene el dominio de la población como podía tenerlo respecto a generaciones anteriores, debido a cierta sumisión religiosa, ya que el rey también es el comendador de los creyentes. Las nuevas generaciones se ven abandonadas, porque en un país que crece al cinco por ciento anual, esa supuesta riqueza se concentra en muy pocas manos y la mayoría vive en la miseria. No se invierte en hospitales ni escuelas, sino que se construyen puentes y estadios de fútbol. Eso, para una juventud informada sirve de acicate para la emigración. De hecho, la mayoría de quienes entraron en Ceuta, es joven. Segundo, si no emigran, pueden llegar a ser un potencial revolucionario importante que amenace la estabilidad del régimen. Si alguien apuesta por Marruecos como un Estado sólido, firme y seguro, como hacen Estados Unidos y la Unión Europea, creo que se equivoca, y en una década nos podemos llevar bastantes sorpresas.

–En los últimos días circularon amenazas de nuevos cruces, esta vez hacia Melilla. Aunque no se concretaron, ¿los considera posibles?
–Poco tiempo después de la avalancha de 2021 hubo otra en 2022 que no llego a pasar la frontera, pero ocasionó bastantes muertos en el lado marroquí. En este caso hablamos de una invasión, pero no debemos olvidar que hubo muertes. Luego del 31 de julio pasado, en Ceuta se recuperaron 83 cadáveres del mar, lo que implica que pudo haber sido peor. Del lado marroquí se desconoce el número de fallecidos; organizaciones no gubernamentales estiman que pueden haber sido otros tantos. Es decir que esta tragedia puede haberse cobrado alrededor de 160 vidas. En realidad, por el tipo de frontera que tiene Melilla, que es más asequible geográficamente, sería más probable un ataque a esta ciudad. Sin embargo, las dos grandes avalanchas se produjeron en Ceuta. De todas maneras, no se puede excluir que la próxima sea en Melilla porque son dos ciudades con estructuras parecidas y ambas entran dentro de las supuestas reclamaciones de devolución que tiene Marruecos.

–¿Tiene sustento la voz de alarma sobre aumento de racismo u hostigamiento hacia los migrantes, e incluso hacia ceutíes musulmanes?
–Las fuerzas del orden público no han intervenido con contundencia en ningún momento, ni siquiera cuando hubo movimientos de avalancha dentro de Ceuta, al momento de ser desplazados de un lugar a otro. Solo se han aplicado cuando hubo peleas entre grupos de inmigrantes, de diferentes países. Algunos fueron detenidos y devueltos por tener un historial delictivo. En cuanto a los ceutíes musulmanes naturales, son españoles de generaciones y los hay de dos tipos. Unos proceden de la regularización que hizo el gobierno español en 1986 con personas que habían ido saliendo de Marruecos, y de manera irregular se instalaron en las afuera de Ceuta. A estos se los regularizó, dándoles la nacionalidad española. Pero han pasado ya tres o cuatro generaciones, sus descendientes nacen siendo españoles y desarrollan una vida como la de los demás españoles. En nuestra Constitución, la religión es algo de la esfera interna, no tiene cabida en la vida política. En la Asamblea de Ceuta hay varios diputados musulmanes pero es su opción religiosa, no tiene que ver con el comportamiento político. En cuanto a consultas sobre temas de racismo y uso de fuerza desmedida, Sánchez y la Unión Europea han respondido que no ha habido acciones apoyadas en movimientos racistas. Hay que tener en cuenta que los inmigrantes son de diferentes procedencias, los marroquíes no tiene nada que ver con los subsaharianos y estos no tienen nada que ver con los argelinos. Hay más conatos de violencia entre ellos que con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que están siendo extremadamente cuidadosas con estas personas, entre otras cosas porque tenemos mucha experiencia en el trato con la inmigración irregular. n

NdR: al cierre de esta nota, no se espera una solución inmediata para esta crisis, sin embargo, la situación está pautada por los rápidos cambios.

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