Hay artistas que hablan del compromiso y otros que lo ponen en práctica. Juan Cristiani pertenece a este último grupo. Nacido en Montevideo en 1984, su trayectoria como compositor, director y docente le llevó a formar bandas de rock y a compartir escenario con artistas como Charly García, Los Ratones Paranoicos o Alejandro Lerner. En 2015, viajó a Nueva York para estudiar ingeniería de sonido y producción musical en el instituto SAE con una beca que obtuvo por su canción Renaissance. Al terminar, la institución lo reconoció invitándolo a formar parte de su salón de la fama. Al año siguiente, se graduó en cinematografía y cine digital en la Universidad de Nueva York (NYU). Desde entonces, su objetivo es transformar la creación en herramienta social y educativa, un interés que ha ido creciendo con él. “Siempre he sido muy curioso. De niño, me encantaba asistir a reuniones de adultos, sobre todo para escuchar y tratar de entender. Lo que más conservo de mi infancia es la imaginación y la necesidad de hacerme preguntas. Con los años, esos cuestionamientos se volvieron más profundos: ¿de dónde vengo?, ¿hacia dónde voy?, ¿qué puedo mejorar en el mundo que me rodea?”.
Esa cualidad de escucha temprana y reflexión se transformó en una búsqueda ética en la que la música y la imagen se convirtieron en sus herramientas de expresión. Entre sus proyectos se encuentran Dancing in the Rain, que aborda el acoso escolar y alcanzó el número uno en la lista de éxitos de Billboard; Survivors, grabada en plena pandemia con 29 artistas de distintos países, y el cortometraje Where Are You From?, centrado en el cuidado del planeta. La pieza fue seleccionada en más de 150 festivales y distinguida, entre otros, por Amnesty International. Fue proyectada en conferencias climáticas y en instituciones educativas en varios países y está disponible en el canal de YouTube de Juan Cristiani.
Pese a estos logros, el verdadero punto de inflexión del creador, según él mismo reconoce, no estuvo en los premios, sino en el efecto concreto que tuvieron esas piezas. “Lo que más orgullo me genera es ver que el trabajo trasciende la pantalla y se transforma en acción”.
Juan todavía recuerda una proyección en un colegio de Montevideo en el que después del intercambio los alumnos se inspiraron y organizaron una exposición de fin de curso para sus familias en la que mostraron cómo reducir la huella ambiental. “En ese momento entendí que el arte, cuando logra plantear preguntas, puede generar movimiento”.
El hito de su carrera hasta el presente llegó en 2024 cuando fue seleccionado entre 8.250 candidatos para formar parte del programa Youth for Peace - UNESCO Intercultural Leadership, que reúne a 50 jóvenes líderes de todo el mundo. “Ser admitido en el programa fue una emoción muy profunda y un gran orgullo. También fue la confirmación de que el arte puede ser una herramienta concreta para la construcción de la paz. No lo viví como un premio, sino como una responsabilidad”.
Desde entonces, Juan participa en sesiones de formación sobre diálogo intercultural, cambio climático y construcción de la paz. En este contexto, desarrolló La luz del sol, un proyecto educativo dentro de Youth for Peace, que combina una canción, un cuadernillo pedagógico (revisado por especialistas en la materia) y actividades para el aula, pensado para trabajar la empatía y la inclusión. Y el recuento sigue… El 10 de febrero fue invitado por la Unesco a bordo del Peace Boat, donde proyectó Where Are You From? y compartió su trayectoria artística con autoridades y jóvenes de todo el mundo. “Estas experiencias representan legitimidad, pero sobre todo aprendizaje”.
Las metas de Juan integran educación y narrativa bajo el concepto que él define como edutainment: aprendizaje atravesado por la emoción. En ese contexto, acaba de terminar de escribir su primera novela corta, titulada Naturalia, a la vez que sigue desarrollando programas audiovisuales y musicales con intención de impacto social. “Me proyecto hacia un futuro en el que la educación y el entretenimiento se integren. Siempre con la intención de generar consciencia y promover un impacto social real”.
En todo este camino, aseguró, siempre le acompañó el niño que fue, aquel que escuchaba conversaciones de adultos intentando entender el mundo. “Hoy sigue haciéndolo, pero con una diferencia: ahora también ofrece respuestas en forma de canción, película o cuento, y confía en que otros los continúen”. Más información en juancristiani.com