Alejandra González

Un guiño a Morisqueta

Aeródromo de el Jagūel de Punta del Este y Asociación de Aeródromos en solidariada con colegas por posible cierre del lugar.
Natalia Ayala.

En la casa de la infancia de Alejandra González, los libros eran algo más que entretenimiento, tenían algo de ritual cuando su madre abría uno de los títulos que había ido reuniendo con paciencia para leerles a ella y a sus hermanas. Esos mismos libros siguen hoy en circulación, como si la lectura fuera una forma de mantener vivo el legado familiar. “Mi primer recuerdo de lecturas es de cuando era niña, en verano, tal vez a la hora de la siesta, y mi madre leyéndonos alguno de los libros de nuestra pequeña biblioteca, que ella misma había formado. Esos libros existen todavía, están en su casa y ahora, como abuela, los comparte con sus nietos; los leen juntos y se los presta para que se los lleven a sus casas”.

Alejandra tiene 48 años, nació en Montevideo y es la fundadora de Editorial Morisqueta, enfocada en literatura infantil desde San Carlos (Maldonado), donde está radicada actualmente junto a su familia. Su trayectoria profesional no comenzó en el mundo de la literatura, sino en el de la comunicación. Durante años trabajó en producción televisiva, radio y comunicación institucional. Pero en 2014, cuando se mudó a Maldonado, algo cambió. En ese nuevo paisaje —y también en otro ritmo de vida— apareció el espacio para escribir. Primero fue una exploración y después se convirtió en una herramienta de expresión. Los talleres con Ana Laura Lissardy, y más adelante con Pilar Muñoz Lascano y Natalia Méndez, fueron perfeccionando su voz narrativa, ya que la relación con la creatividad y la imaginación a través de la lectura se remonta a su infancia. En aquellos años escribía, dibujaba, calcaba ilustraciones y creaba versiones de los cuentos. Así fue hilvanando en la memoria historias narradas por otros y ese tesoro la acompaña al momento de crear las propias. “Era una niña bastante imaginativa, disfrutaba mucho. Me gustaba escribir redacciones en el colegio y crear cuentos”.

Es de ese proceso de décadas que nació Editorial Morisqueta. El emprendimiento surgió como una iniciativa familiar junto a su esposo, Leonardo Noguez, con el propósito de crear los libros que les gustaría leer a su hija Amalia, con el cuidado del contenido y la estética que los mismos demanden. “Editorial Morisqueta nace como proyecto familiar que se ha ido consolidando. El año pasado llegamos a los cuatro títulos publicados. Cada uno ha supuesto un desafío a partir del cual siento que fui creciendo. Disfruto muchísimo del proceso de creación, sea desde la idea inicial como en los proyectos en los que me ha tocado coordinar la edición con Leonardo”. Y comparte un dato más: el nombre que eligieron para la editorial es una especie de juego, un guiño. “Nos gustaba tomar esa expresión de picardía y complicidad con los chicos”.

En su faceta de escritora, Alejandra comenzó a crear cuentos para sus sobrinos, a quienes echaba de menos después de mudarse al Este. Uno de esos textos, El rojo orgulloso, se convirtió en el primer libro publicado por la editorial. “En 2022 nos decidimos embarcarnos en este proyecto y convocamos a Daniel Kondo para que ilustrara nuestro primer ejemplar y nos aportara su vasta experiencia. Él es un ilustrador con un gran desempeño en Brasil y otros países. Desde entonces, cada uno de sus cuentos ha supuesto aprendizaje y disfrute para nosotros”.

En ese camino, empezaron a llegar las distinciones. La más reciente —y quizás la más significativa hasta la fecha— es la selección de Las canciones de Natacha, de Juana de Ibarbourou e ilustrado por Alicia Baladán, para formar parte de la estantería BRAW Amazing Bookshelf 2026 en la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia. Este reconocimiento, entre miles de títulos de todo el mundo, supone una puerta para que el trabajo editorial independiente realizado en Uruguay dialogue con el circuito editorial internacional. Con esto y todo, hay que destacar igualmente que, para Alejandra, hay algo que pesa todavía más que los premios. Así lo comparte: “creo que tal vez de lo que estoy más orgullosa es de haberme animado a dar el paso de iniciar y ahora sostener el sueño de crear nuestros libros. Tanto Leonardo como yo no venimos del mundo editorial; estamos aprendiendo a medida que avanzamos con cada tomo. A veces nos frenamos porque no nos sentimos lo suficientemente preparados, pero creo que el valor está precisamente en ese caminar e ir haciendo nuestra propia historia, y en cierto modo, en lo que nos permite expresar la mirada”. https://editorialmorisqueta.com

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