En un punto único de La Muy Fiel, este tradicional reducto con más de 30 años de trayectoria se enclava en la Punta Brava de la Rambla de Punta Carretas, justo antes de llegar al faro. Basta con acercarse hasta el Club de Pesca La Estacada, para encontrarlo adosado, y compartiendo nombre.
Allí, seguramente estará Daniel Rodríguez, quien se encarga de recibir a los visitantes con esa calidez fraterna que despliega, y si el día lo amerita, con la estufa a leña encendida.
“El restaurante es de mis yernos, quienes decidieron comprar la concesión hace cuatro años atrás. Uno de ellos es el chef y quien insistió en incursionar en el negocio gastronómico. El primer año fue difícil, y tuvieron una pérdida grande, por eso terminé involucrándome. De joven tuve una experiencia en el rubro que por diferentes motivos abandoné. Ahora que estoy jubilado, me sumé al negocio que se transformó en un desafío familiar”, resume Daniel.
La locación ofrece unas vistas inigualables de la ciudad, desde esa punta que se adentra en las aguas y que se va convirtiendo en puerto deportivo y lugar de solaz. Es el entorno del Club de Pesca que lo vuelve un lugar especial, con una energía increíble, muy positiva y una paz difícil de igualar o de encontrar en otros puntos de la ciudad.
Apenas trasponer la entrada, se percibe una decoración rústica acorde al lugar, inspirada en la vida en los barcos, con cuerdas, mucha madera, e implementos que refieren a ese contacto íntimo que impone el río grande como mar.
“Para llegar hay que conocer el lugar; si no, es difícil venir, incluso mucha gente del barrio no nos conoce. Por eso este año sumamos a los platos de la carta -que incluye ensaladas, picadas, pescados, parrilla y pastas-, un menú ejecutivo atractivo y diferente para cada día de la semana. De igual forma, los sábados y domingos incorporamos eventos, shows de stand up, concursos y noches de karaoke”, cuenta Rodríguez con entusiasmo, convencido de que después de haber probado una vez, es imposible no volver.
La carta de vinos contempla todos los gustos. Para ello cuentan con los productos de la bodega Cerro del Toro, una inversión japonesa instalada en Piriápolis, que recomiendan probar, en especial el albariño.
“Todo esto hace a La Estacada un punto de encuentro que se destaca no solo por la calidad y frescura de los productos con los que trabajamos, sino también por las porciones rendidoras. Aquí no compramos nada, hacemos nuestro pan, los grisines, los postres, todo es de elaboración propia, cocinado en el momento. Tenemos nuestros proveedores de pescado fresco, y siempre intentamos sumar novedades, con propuestas pensadas para cada época del año. Nuestro mayor orgullo es la calidad del producto”, remata Rodríguez con orgullo.