Tal como se aprecia en la foto de la agencia A.P. tomada el pasado sábado, un pequeño grupo de los más de 5.000 "fans" de Smarty Jones que acudieron al hipódromo de Philadelphia para ver galopar durante algunos minutos al ganador del reciente Kentucky Derby. Día a día la afición local vive pendiente de su nuevo ídolo. Y aún sin esa explicable parcialidad, en el resto de Estados Unidos la expectativa no es menor: todos están ansiosos de ver el surgimiento de un nuevo "triple coronado", cosa que no ocurre desde 1978, cuando lo logró Affirmed.
Por si esto no bastara para ilustrar la popularidad alcanzada por el hijo de Elusive Quality, al día siguiente, Ed Rendell, gobernador del estado de Pennsylvania, realizó un breve discurso en honor al nuevo "niño mimado" de Philadelphia.
En las últimas horas, Charles Cella, dueño de Oaklawn Park, le entregó a Roy Chapman, propietario de "Smarty", el cheque de cinco millones de dólares que había prometido a quien ganara el Rebel Stakes, el Arkansas Derby —estos dos corridos en Oaklawn— y el Kentucky Derby.
En señal de agradecimiento, Chapman manifestó que repartirá el 20% de este bono con el entrenador John Servis y con el jockey Stewart Elliot, quienes recibirán entonces 500.000 dólares cada uno.
Para la presente jornada estaba prevista la partida de Smarty Jones hacia Baltimore, donde está ubicado el hipódromo de Pimlico, escenario de la 129a. edición del Preakness (Gr. 1), la segunda gema de la triple corona estadounidense que tendrá lugar el próximo sábado.