Con una notable conducción de Rodrigo Blanco Out Of The Blue obtuvo el clásico Chacabuco en Palermo

En su primera salida sobre el césped porteño el crédito del stud El Basti venció por cabeza y cabeza a Acento Final e Equal Mostaza en apasionante final

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Pese a que lo había intentado a lo largo de 5 presentaciones, Out Of The Blue no conseguía una victoria gradual desde abril 2025. Pero se ve que el destino, ese en el que los escépticos no creen, decidió que para que ello sucediera debían darse ciertas condiciones, esas que finalmente se dieron en el Clásico Chacabuco (G2) y las que le permitieron al hijo de Drosselmeyer entrenado por Carlos Daniel Etchechoury alcanzar esa nueva meta que tanto había perseguido.

Y la condición principal que necesitó el alazán fue que cambiara de pista. En efecto, el nieto del prolífico Agnes Gold abandonó su zona de confort, la pista de césped del Hipódromo de San Isidro en la que había desarrollado toda su campaña, y en su primera salida sobre el pasto porteño consiguió su éxito más relevante. Y lo obtuvo en su segunda presentación con la chaquetilla de El Basti, colores que había estrenado en su buena actuación en el Gran Premio 25 de Mayo (G1), en el que había cruzado 4º del invicto Magnum Fifth.

Pero si hubo un factor determinante en la victoria más relevante de las cinco que ostenta, fue sin dudas su jockey, Rodrigo Blanco, profesional que, a poco de regresar a las pistas tras un largo alejamiento, dejó en claro su vigencia y también que su talento sigue intacto, impartiéndole al ejemplar una conducción que mereció cada uno de los aplausos que le prodigó la afición.

Es que Blanco y Out Of The Blue fueron un canto a la entrega, sobre todo allí en el tramo definitorio del primer pase del Campeonato Palermo de Oro Verde, cuando parecía que todo se resolvía entre Acento Final e Equal Mostaza.
Animado por Blanco, Out Of The Blue derrochó coraje al filtrarse en el escueto espacio que quedaba entre los representantes de Stud Macul y Las Monjitas, y convertidos ejemplar y jinete en “el jamón del medio” se zambulleron rumbo a una conquista que terminaron consiguiendo en el disco por cabeza y cabeza.

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“Fue un triunfo soñado. En el 25 de Mayo (G1) yo no llegué con los 10 puntos y por eso no entró más cerca. Esta vez se dio todo y el caballo guapeó de lo lindo porque se metió por un lugar por el que otro no hubiera pasado”, explicó Rodrigo Blanco sobre su regreso al podio clásico. Mientras que Osvaldo Lobato, titular de El Basti, comentó: “El caballo venía de correr muy bien el Gran Premio 25 de Mayo (G1), pero había que ver cómo se sentía en el césped de Palermo, superficie en la que no había corrido. Por suerte agarró bien la cancha y en el final guapearon los dos, Out Of The Blue y Rodrigo (Blanco)”.

Rodrigo Blanco: “el último baile” puede esperar

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El jockey cordobés volvió a competir tras dos años y medio fuera de su profesión y ratificó que, a pesar del paso del tiempo, el talento no se pierde

En plena euforia mundialista en la que ya se sabe que Cristiano Ronaldo participó de su último Mundial, más allá de que seguirá jugando al fútbol, y en la que se estima que Lionel Messi podría estar bailando “el último tango” -aunque el rendimiento que está teniendo hace sospechar que tal vez todavía en 2030 vista la celeste y blanca-, Rodrigo Blanco volvió a visitar un pesaje clásico a los 44 años y luego de estar al margen de su profesión por dos temporadas y media.

La comparación futbolística no es exagerada, de hecho, décadas atrás ambos deportes compartían la pasión al menos de los argentinos. Eran épocas en la que la gente leía diarios de papel y en las que los canillitas en las esquinas “voceaban”: “Fobal y carreras…”. Y el paralelismo viene a cuento porque se hace referencia a deportistas que pasaron la barrera de los 40 años y aún así sorprenden, más allá de las ventajas del caso frente a los más jóvenes, mostrándose a la altura de la competencia.

Y eso es lo que viene demostrando Blanco desde que decidió volver a calzarse los breeches, las botas, la chaquetilla y el casco. Una decisión impulsaba por su entorno: “Osvaldo (Lobato) fue una de las personas que más insistió en que yo debía volver a correr. También mi mamá, que en las fiestas de fin de año me dijo: ‘vos tenés que retirarte como Dettori´…Y el nacimiento de Olivia, mi hija más chica, terminó de darme el impulso que me faltaba”, contó Rodrigo Blanco a REVISTA PALERMO la génesis de su regreso.

Osvaldo Lobato es el titular de la caballeriza El Basti, la chaquetilla con los colores del Club de fútbol Chacarita Juniors que estrenó Out Of The Blue -hasta ahí había competido con la de Stud RDI- en su buena participación en el Gran Premio 25 de Mayo (G1) en el que llegó 4º del invicto Magnum Fifth. Y los mismos que “vistió” el sábado para lograr el segundo éxito gradual de su campaña después de mucho buscarlo: “Con Rodrigo construimos una gran relación de amistad que trasciende lo turfístico. Y a partir de lo que yo veía desde afuera, le aconsejé e insistí que volviera a correr porque entendía que las condiciones que tiene, no las perdió. Finalmente, la decisión de regresar fue suya personal, y el hecho de que lo haya concretado con nuestros colores, nos pone muy felices”, cuenta el propietario del stud del que el propio Blanco, antes de retomar su profesión, fue manager.

Afortunadamente, en este regreso Rodrigo no debió luchar contra el fantasma de los kilos, un enemigo contra el que suelen perder la mayoría de los profesionales: “La verdad, no me costó nada ponerme en forma. Y en eso fue fundamental el apoyo de Estefanía (Berti), la mamá de Olivia. Ella es muy fitness, compitió y ganó en un campeonato provincial de Nabba (National Amateur Body-Builders' Association) WEE. Lleva una vida muy sana y me ordenó en la alimentación”, contó el cordobés sobre una de las claves para su regreso a las pistas.
Pero mientras que el tema del peso no significó un problema para volver a empuñar las riendas, él reconoce que recién ahora y después de varias carreras, está alcanzando su mejor estado: “Es que me faltaba competencia y eso lo noté en el 4º puesto de Out Of The Blue en el Gran Premio 25 de Mayo, en el que claramente me cansé más yo que el caballo”, comenta con ese sentido del humor que no perdió ni en los peores momentos.

Ilusionado con su presente, a Rodrigo Blanco lo que lo hace más feliz es que sus seres queridos lo vean disfrutar de lo que más le gusta. En especial sus cinco hijos: Joaquín, Lautaro, Juan Cruz, Pedro y Olivia: “Lautaro es el que me acompaña en todas las fotos porque es el que se encarga de conseguirme las montas”, asegura con orgullo quien según el registro de Stud Book Argentino ganó 1994 carreras, 39 de G1, incluyendo dos Carlos Pellegrini (G1) con Life Of Victory y Fire Wall, y cuatro Dardo Rocha con Reraise, Gran Enzo, Giant Killing y Calcolatore.
El viernes, Blanco y El Basti iniciaron en San Isidro una cosecha que incluyó el doblete con la potranca Serás Vos (Il Campione) y el potrillo El Descamisado (Strategos), y que concluyó con el resonante triunfo de Out Of The Blue (Drosselmeyer) en el Clásico Chacabuco (G2) del sábado en Palermo. Y el lunes el cordobés volvió a cruzar el disco con Ana De Armas, de Las 3 Semillas (SR) y al cuidado del “team” Periga. Victorias que reafirman que el regreso de Rodrigo Blanco va en serio y que por lo tanto y a diferencia de Ronaldo y Messi, en su caso “el último baile puede esperar”.

Fuente: Revista Palermo - Héctor Torres (gentileza)

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