Se hizo justicia

JORGE DA SILVEIRA

La consagración de Danubio como Campeón Uruguayo 2004 no pudo ser más justa. El triunfo ante Nacional en Maroñas en la segunda final, le dio el título al mejor equipo del año sin dudas, respaldado por una conducción certera de la institución y del plantel.

Tras la derrota del domingo en la primera final, Danubio debía probar en su cancha que podía ser el primer club en desarrollo en ganar una final de Campeonato Uruguayo. Para ello debía vencer por lo menos en un partido.

Lo consiguió merecidamente aunque en forma agónica, cuando expiraba el partido. Era fundamental reponerse anímicamente tras la dura derrota sufrida horas antes. Lo hizo y fue en todo momento el equipo que quiso la victoria, que la buscó mejor y que creó más situaciones de gol.

Si algo faltaba para probar que estaba para salir Campeón, disimuló la expulsión de Guillermo Rodríguez a los 37’ del tiempo final. Aun entonces fue más peligroso y dominó el trámite. Con una gran reserva espiritual casi anotó a menos de un minuto de agotarse el tiempo adicional y lejos de bajar los brazos por la atajada de Viera fue a buscar con enorme decisión por Risso el balón que vino del corner y así ganó cuando nada faltaba. La cancha y el viento, conspiraron contra la práctica de su estilo de juego habitual. Apeló a otros recursos y así se llevó el anhelado Campeonato Uruguayo. Si alguien llegaba de afuera y no conocía a los jugadores ni sus casacas, creía que el club grande era Danubio y el chico Nacional. Danubio buscó la victoria y Nacional quiso defender el empate.

Si merecido fue el triunfo del miércoles, mucho más lo es el Campeonato Uruguayo. Le sacó 16 puntos de ventaja al más cercano perseguidor en la tabla de puntaje acumulado, su vencido Nacional. Fue lejos el equipo que mejor fútbol jugó y el de más regularidad en todo el año.

Lo de Danubio estuvo lejos de ser una casualidad. Una vez más fue Campeón presidido por un Del Campo. Esta vez por Arturo, hijo del Ingeniero, el mejor dirigente, el más completo que conocimos. Impuso su línea de pensamiento, fue independiente, negoció con varios empresarios, también con Casal, sin someterse. Transfirió bien y tiene en el banco el dinero para financiar catorce meses de presupuesto. Si quiere puede hacer en estos meses nuevos muy buenos negocios con su valioso plantel.

Nombró a Gerardo Pelusso como técnico y acertó. Fue el artífice de la conquista por las contrataciones que hizo, los jugadores que cedió y como hizo jugar al equipo, bien, sin lujos, cada vez más sólido. Lo convenció de que se podía, aun luego de la fea derrota en la primera final. El título está en las mejores manos. ¡Salud Danubio!

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