Lalo Fernández
Que la necesidad tiene cara de hereje no es novedad por lo que hay que aceptar que un equipo seleccionado de Uruguay vaya a México a jugar un amistoso por 100.000 dólares, cifra que en el mundo del fútbol de hoy no asusta a nadie pero que para la AUF es casi como sacar el 5 de oro.
El resultado deportivo pasa a segundo plano por lo que no hay que romperse mucho la cabeza en análisis profundos sobre tácticas o nombramientos de jugadores los que en algunos casos son citados en circunstancias muy especiales, tal el caso Abreu. "Si no lo voy a tener en cuenta para Australia no me parecía correcto citarlo para un amistoso", fueron declaraciones del técnico Fosati con referencia al jugador.
Tan hábil como para hacer goles fue el propio Abreu, llamándolo por teléfono, quien le manifestó su orgulloso deseo de defender a Uruguay aunque fuese en un amistoso. Embretó a Fosati quien no tuvo más remedio que citarlo trascendiendo, incluso, que jugaría de titular.
Tal manejo de las cosas difícilmente se hubiera dado en partidos oficiales pero a pesar de ello no parecen muy recomendables tales idas y venidas. O el jugador Abreu, goleador en México, es importante y como tal debe ser nombrado o por más que llame por teléfono prescindir de él si es que no entra en los planes del responsable del equipo, cosa poco probable teniendo en cuenta la trayectoria del jugador.
Circunstancias como la vivida hacen volver sobre la mesa toda la serie de rumores que fueron desde que no le pasaban la pelota en el Mundial, que tuvo problemas con Montero o Recoba, hasta que como no responde al empresario Sr. Casal no es citado. Los rumores llegan rápido "montados en el anca de los recuerdos" y se van despacio, por lo que si se pueden evitar tanto mejor. Por encima de toda consideración nadie duda que en este partido Abreu tiene un lugar. Y aunque a la AUF le importe más el dinero que el resultado ganarle a México sería buena cosa. ¡Dejémonos de tonterías y a la cancha!