La emblemática cita del PGA Tour, el Genesis Invitational, celebrada la semana pasada en el legendario Riviera Country Club de California, confirmó una vez más su estatus como uno de los torneos más exigentes y prestigiosos del golf mundial.
El estadounidense Jacob Bridgeman se impuso en una definición apretada, logrando su primera victoria en el PGA Tour con un score total de 18 bajo par. El joven golfista de 26 años, que llegó a la última jornada con una cómoda ventaja, supo mantener la calma ante la presión del cierre y selló el triunfo con una ronda final de 72 golpes.
La competencia, que repartió una bolsa de 20 millones de dólares, mantuvo el suspenso hasta los últimos hoyos.
Bridgeman terminó un golpe por delante de estrellas consagradas como Rory McIlroy y Kurt Kitayama, quienes empataron en segunda posición con 17 bajo par, en una lucha que incluyó birdies decisivos en los últimos hoyos.
McIlroy, acostumbrado a pelear por grandes títulos, cerró su semana con un dramático birdie desde larga distancia en el 18 que no alcanzó para arrebatar la corona, pero le aseguró un jugoso premio económico adicional.
Más allá de la competencia pura, el torneo destacó por su relevancia histórica y la presencia de figuras del golf global.
El campo de Riviera volvió a desafiar a los aspirantes con sus greens firmes y precisos, demostrando por qué es considerado uno de los tests más completos del calendario.
Para Bridgeman, recibir el trofeo en manos del anfitrión y leyenda del golf Tiger Woods fue “uno de los momentos más significativos” de su carrera, más allá del valor económico de la victoria.
Con esta actuación, el Genesis Invitational no solo entregó una definición emocionante sino que también confirmó la capacidad de nuevas generaciones de competir al más alto nivel, reforzando su papel como escaparate de futuros campeones del golf global.
De marcado contraste con el ascenso de Bridgeman estuvo la performance del número 1 del mundo, Scottie Scheffler.
El favorito para muchos comenzó el torneo con dificultades inusuales: un primer día que lo vio perder múltiples golpes y ubicarse en la parte baja de la tabla, poniendo en riesgo incluso el corte.
Finalmente logró superarlo con lo justo y avanzó al fin de semana, pero su actuación en esta edición se tradujo en un puesto T12 con 11 bajo par, lejos de las expectativas para un jugador de su calibre.
El resultado también significó el fin de su impresionante racha de 18 top-10 consecutivos en el circuito, una de las más prolongadas de la era moderna, que se detuvo en Riviera ante un campo exigente que sigue siendo esquivo para el golfista.
Aún así, Scheffler mostró destellos de calidad el domingo con una ronda final que fue sólida, aunque insuficiente para disputar el título.