Beijing | Edward Piñón
En su acto de clausura Beijing repasó la historia deportiva que se escribió durante 16 días de competencias. Con 36 récords del mundo, 85 olímpicos y gestas que permanecerán para siempre en la memoria del mundo, como las de Michael Phelps, Usain Bolt y Elena Isinbayeva.
En la fiesta, la extinción del fuego sagrado en el pebetero del estadio provocó suspiros y hasta alguna lágrima, pero hasta en eso pensaron los organizadores, porque le dieron inmortalidad en la "Torre de la memoria".
Simbólicamente se erigió desde el centro de la cancha y alcanzó una altura de 23 metros. Cientos de animadores treparon por ella como si fueran termitas y con diferentes escenas recrearon los sentimientos más arraigados del olimpismo: "Citius, Altius, Fortius".
La espléndida demostración cautivó a los aficionados, particularmente cuando los trajes se encendieron o cuando pareció que la llama envolvía a todo el mundo.
Si bien el acto de clausura incluyó más protocolo que el de apertura, porque sonaron himnos, hubo discursos del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, y del titular del Comité Organizador Local, Liu Qi, también hubo más fiesta para los atletas y un merecido homenaje a los voluntarios.
Hubo baile, fotos, firmas en las camisetas. Besos y mensajes a las cámaras. En esa onda también participaron los uruguayos, que dejaron de lado la timidez.
Beijing terminó en forma apasionante, dando una nueva muestra de amor por los Juegos Olímpicos y demostrando que su gente pretende abrirse definitivamente al mundo.
Potencia: China en la cima del medallero
China cumplió su objetivo y fue la dominadora del medallero de los Juegos, gracias a sus 51 oros, con lo que se convierte en la primera potencia olímpica. Estados Unidos, segundo, sumó 36 metales dorados, pero puede conformarse con ser la delegación con mayor número total de preseas, al acumular 110, por encima de las cien de los chinos.
Las cifras
18.500 Millones de dólares sería, según los últimos cálculos, el presupuesto inicial para los próximos Juegos Olímpicos en Londres, menos de la mitad que en Beijing.
4,7 Metros de diámetro tenían los dos tambores gigantes que fueron golpeados por hombres que colgaban con ellos desde las alturas en el centro del estadio.
Con Beckham, Londres tuvo gran protagonismo en la fiesta de cierre
Beijing se despidió de los juegos olímpicos con la misma grandeza con la que los comenzó y no sólo por el espectáculo que ofreció en la ceremonia de clausura hacia todo el mundo, sino por la manera en la que le cedió la posta a Londres 2012, responsable de la próxima edición.
El ingreso de los británicos para presentar sus Juegos fue uno de los momentos rutilantes de la noche de China, al punto tal que consiguieron una tremenda ovación de todo el público que volvió a colmar el Estadio Nacional "Nido de Pájaro", que horas atrás había tenido en la cancha la final de fútbol.
Un típico ómnibus rojo londinense ingresó a la cancha y se abrió al medio para posibilitar que ascendieran por una plataforma las figuras que dieron color y música al espectáculo, entre las que estaban la cantante Leona Lewis, el legendario guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page, y el futbolista David Beckham, que erizó la piel de las 91.000 almas presentes.
En la isla británica, decenas de miles de personas se reunieron en el centro de Londres y observaron a través de pantallas gigantes a su alcalde, Boris Johnson, recibir la bandera olímpica, con la que la capital británica asumió el relevo para los Juegos de 2012.
China demostró que no hay espíritu olímpico más grande que el que se genera con la interacción de las naciones y de las ciudades sedes de los Juegos.