Entre libros y el trabajo

Las jugadoras de la selección de handball cuentan sus experiencias de vida

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JUAN PABLO ROMERO

Fue un año histórico para el handball femenino de Uruguay. Por primera vez la selección ganó un partido en un Mundial. Esto que parece tan normal para otros deportes más populares de Uruguay, es un hecho totalmente inusual para el balonmano.

En las cuatro participaciones anteriores en este tipo de campeonatos, las chicas uruguayas habían perdido todos sus partidos y, lógicamente, debido a las diferencias entre ser profesional y ser amateurs y a las disparidades en cuánto a la preparación.

"Este año fue bastante complicado porque tuvimos tres viajes grandes con la selección, en el cual cada uno implicó 15 días afuera. En lo personal, a nivel laboral me han dado bastante flexibilidad", comenta Alejandra Ferrari, quién tiene 24 años y es recientemente Licenciada en Educación Física. Trabaja en dos colegios y, además, es profesora de handball en el club donde juega, Layva.

Soledad Faedo es otra de las jugadoras de Uruguay. Con 24 años le queda poco más de año y medio para estudiar en la Facultad de Derecho y trabaja en la DGI. "Para mí fue más fácil porque al trabajar en un organismo público existe una ley de fomento al deporte por la cual nos autorizan a viajar en este tipo de circunstancias. Lo que más se me complica es con la facultad porque perdí el período de exámenes de diciembre y te vas atrasando", dijo Soledad, quién anotó 10 goles en el Mundial.

Por último, Viviana Ferrari es junto a Ornella Palla una de las más chicas del plantel. Con 19 años jugó su primer Mundial de mayores y lo vivió con mucha alegría. Estudia en la Facultad de Economía y pudo arreglar para dar los exámenes entre las fiestas navideñas y fin de año.

Alejandra y Soledad ya habían jugado el Mundial de Rusia en 2005. Ambas coinciden que en aquella oportunidad habían estado más enfocadas en ese objetivo porque fue la única competencia del año. Las chicas llegaron a este Mundial con la desilusión de los Juegos Panamericanos porque no les fue como querían. "No hubo una preparación mental para el Mundial, porque además tuvimos la definición del Federal entre los Juegos y el Mundial", afirma Soledad.

En el handball, las europeas marcan la diferencia. Diferencia que se hace notar en todos los aspectos. Alejandra dice que "lo principal que las distingue es la cantidad de horas de entrenamiento que ellas tienen, que obviamente es porque son profesionales" y agrega que "no hay misterios, ellas practican todo el día, están tan especializadas y son tan cracks en lo que hacen que realmente estamos a años luz de ellas".

Un año cargado de torneos y emociones

A lo largo del año 2011, la selección femenina de handball disputó tres torneos de relevancia. El primero de ellos fue el clasificatorio para el Mundial de San Pablo, donde las chicas lograron clasificar para estar presentes en Brasil.

En octubre disputaron los Juegos Panamericanos de Guadalajara, torneo al que habían clasificado en 2010. En esa oportunidad, en el partido inicial y clave para pasar de fase, Uruguay se quedó con el gusto amargo tras el empate de las dominicanas sobre la hora; fue 24 a 24. Luego de la posterior derrota contra Brasil (15-43) y a pesar de la victoria contra Estados Unidos (36-24), las uruguayas no lograron pasar de fase y terminaron séptimas tras perder con Chile y ganarle otra vez a Estados Unidos.

En diciembre se disputó el Mundial donde Uruguay hizo historia tras ganar el primer partido en este tipo de torneos. Por la cuarta fecha de su serie, Uruguay le ganó a Argentina 19 a 15. Además, las celestes terminaron 20° en lo que fue la mejor posición en los mundiales de Uruguay.

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