HISTORIAS

Ribaír Rodríguez: sus inicios con Cavani, el mundo Boca y por qué decidió retomar el liceo

El futbolista de Danubio estuvo fuera de las canchas durante un año y regresó enfocado en seguir su carrera de futbolista, mientras retomó el estudio y se pepara para lo que vendrá.

Ribaír Rodríguez en su casa de Bella Italia. Foto: F. Flores
Ribaír Rodríguez en su casa de Bella Italia. Foto: F. Flores

Van 55 minutos del partido entre Danubio y Cerro Largo y Jorge Fossati mira a los suplentes del franjeado que calientan junto a la cancha. Observa a Ribaír Rodríguez y lo llama. El murmullo se levanta en la tribuna; el volante volverá a la cancha después de más de un año sin jugar. Es un partido especial en muchos sentidos, marca la primera victoria de los franjeados en el María Mincheff en bastante tiempo y supone el regreso del futbolista criado en la cantera. A los 60’, se hace el cambio y la parcialidad festeja su regreso.

“Fue algo que estaba esperando hacía mucho tiempo. Ni bien salí de la operación en mi cabeza estaba el objetivo de hacer una buena recuperación para volver lo mejor posible. Pasaron muchos meses, incluso hace un mes estaba bien y en el apuro por volver tuve un problema muscular. Eso me retrasó un poco más. Finalmente, el domingo pasado se dio y estoy muy contento”, relató Rodríguez a Ovación.

El volante confesó que le sorprendió ser la primera variante del equipo, pero que lo tomó de la mejor manera y entró con ganas de ayudar. “Fue hermosa la sensación de competir, estar dentro, jugar con amigos y dar un grito o un aliento. También volver a Danubio y jugar en Jardines fue muy especial”, agregó y sostuvo que le gusta que su hijo Santino lo vea vestir la franja, ahora que con seis años entiende más.

Ribair Rodríguez en su retorno a las canchas con Danubio. Foto: @DanubioFC
Ribair Rodríguez en su retorno a las canchas con Danubio. Foto: @DanubioFC

La lesión que lo marginó de las canchas es una de las más complicadas en la vida de un deportista: el tendón de Aquiles. “Cuando volví a Danubio, enseguida me enfermé de covid y tuve que estar aislado. Volví a entrenar porque empezaba el campeonato de la B y a los pocos días me apareció un dolor en el tendón de Aquiles que no me permitió seguir. Estuve cinco o seis meses intentando superar la lesión con varios tratamientos, pero tuvieron que operarme”, detalló.

La etapa de la Segunda División la vivió desde afuera de la cancha, pero como parte del plantel: “Lo pude vivir de adentro, intenté estar en todos los detalles y cumplir el objetivo. Por el cierre que tuvo, se logró de una manera hermosa. Me puso muy feliz porque los que volvimos y los que ya estaban cumplimos la meta”, señaló.

Otro de los distintivos que tuvo su regreso al equipo de la Curva fue que muchos referentes volvieron a vestir la franja para lograr el ascenso. “Fue algo muy lindo volver al complejo y reencontrarme con compañeros y funcionarios con quienes habíamos vivido cosas muy lindas. También cumplir la obligación con el club, nosotros y para todos los hinchas de volver. Lo celebramos mucho y lo vivimos con mucha intensidad, también”, remarcó.

A pesar de que la lesión lo tuvo fuera del campo de juego mucho tiempo, no pensó que sería momento de retirarse. “Me dio más energía para ponerle ímpetu y volver a jugar. Sabía que regresaría, nunca lo dudé. Al contrario, me acuerdo de una charla con un doctor que me dijo que pensara bien qué iba hacer y fue como un incentivo para vencer esa barrera”, enfatizó.

Sin embargo, está buscando adelantarse a lo que sucederá inevitablemente en el futuro: “Lo veo lejos, pero igualmente empecé a prepararme para eso, porque es algo que debemos hacer. Me tocará retirarme con una edad espectacular y con mucho por delante. Por eso quise terminar los estudios, hacer el curso de entrenador e hice algunos cursos de steel framing de la mano de Líber Trindade”, destacó.

Ribaír Rodríguez con la camiseta de Danubio. Foto: Archivo
Ribaír Rodríguez con la camiseta de Danubio. Foto: Archivo

Estudiante

Ribaír empezó a jugar en el primer equipo de Danubio en 2004, cuando aún era adolescente, y en su primera temporada salió campeón uruguayo. Eso llevó a que dejara el liceo en tercero. Sin embargo, motivado por Verónica, su esposa, y por su deseo por prepararse para el después del fútbol retomó el estudio.

Al principio su objetivo era completar el ciclo básico, requisito para poder cursar las licencias de entrenador de fútbol, pero la motivación lo llevó a que el año pasado se animara a anotarse en cuarto año de liceo, aprobarlo y seguir adelante.

“Cuando fui a pedir el pase para anotarme en el curso de DT, me encontré con un compañero que habíamos hecho juntos el liceo y me incentivó a anotarme en cuarto. Fue un año durísimo porque además de las prácticas y el fútbol, tenía el curso de entrenador y las materias del liceo. A veces se me superponían, pero me ayudaron mucho”, detalló.

Ribaír Rodríguez en su casa de Bella Italia. Foto: F. Flores
Ribaír Rodríguez en su casa de Bella Italia. Foto: F. Flores

Entusiasmado por el desafío, Ribaír ya proyecta cursar quinto y sexto para poder hacer una carrera universitaria. “Me volqué por la orientación científica, me dijeron que es complicada pero es lo que me gusta. Quiero hacer una carrera corta. Me gustaba contador, pero me han dicho que no hay tanto trabajo, así que iré viendo”, explicó.

En casa, tiene el apoyo fundamental: Verónica es licenciada en Relaciones Internacionales y es un motor para seguir superándose.

Por el momento este año espera cursar algunas materias de quinto científico, pero sigue esperando conocer si el cupo se abrió en el liceo que le permite hacerlas de forma virtual y abreviadas. Se lo tomará con más calma, confiesa, porque en los próximos años cursará dos licencias más del curso de entrenador para llegar al máximo nivel.

Ribaír Rodríguez en la selección juvenil y Edinson Cavani, compañeros en Danubio y en la Celeste. Foto: Archivo
Ribaír Rodríguez en la selección juvenil y Edinson Cavani, compañeros en Danubio y en la Celeste. Foto: Archivo

La rivalidad con Defensor y jugar con Edinson Cavani

Este año, a través de twitter, Ribaír habló de actitudes de Defensor lo que generó cierta polémica. Sin embargo él asegura que lejos de buscar conflicto, sus comentarios son parte del folclore del fútbol. “Para mí es parte de la rivalidad que tenemos desde inferiores, que es algo lindo, en la que competimos dentro de la cancha y no pasa de ahí. Hay muchos que lo entienden y otros que no, que se dejan llevar por quienes provocan con eso”, aseguró el volante.

Por otro lado, Ribaír recordó que si bien pertenecen a la misma generación, cuando Edinson Cavani llegó a las juveniles de Danubio él ya estaba en primera división. “Creo que Edi hizo una carrera preciosa y lo tiene bien merecido por lo profesional que es y por la buena persona”, sostuvo. Y agregó: “Así como se lo ve es: una persona magnífica, siempre abierto a parar a charlar, escuchar y estoy muy contento por sus logros”.

Internacional.

Si bien el volante tuvo un paso de seis meses por el fútbol italiano, donde floreció fue en Argentina con pasajes por Tigre (2010-2011), Belgrano (2011-2012), Boca Juniors (2013) y Newell’s (2019) y en el fútbol mexicano, en el Santos Laguna (2015) y Leones Negros (2015-2017).

“La etapa en Argentina fue muy linda y la disfruté mucho. Fui a Tigre y fue una buena primera experiencia; llegué a Belgrano y vivimos un momento hermoso, me desarrollé profesionalmente y me sentí importante. Sigo recibiendo cariño por lo que se logró como grupo y me siento identificado con la camiseta y la provincia”, reveló.

Ribaír Rodríguez en Belgrano marcando a Santiago Silva en Boca. Foto: Archivo
Ribaír Rodríguez en Belgrano marcando a Santiago Silva en Boca. Foto: Archivo

Su éxito llevó a que Boca Juniors posara la mirada en él y terminó rescindiendo por Siena para cumplir el sueño de jugar en el equipo bonaerense. “Es uno de los clubes más importantes del mundo y hasta hoy mirando partidos me acuerdo que estuve ahí adentro”, detalló.

Aquella época en Boca estuvo signada por los desacuerdos que había a la interna del grupo, vinculados principalmente con Juan Román Riquelme.

“Había conflictos, era real porque habían pasado cosas, pero yo no estaba en momento de tomar partido. En lo personal, había llegado a una institución muy grande e intenté disfrutar y apoyarme en los más grandes, como el “Tanque” Santiago Silva, quien me aconsejó mucho y estoy muy agradecido a él y otros compañeros”, explicó.

Después vino México, donde pasó por Santos Laguna e incluso consiguió un título. “Pude vestir la camiseta de un equipo muy importante, una institución de primer nivel, con una infraestructura espectacular y me tocó vivir un año sensacional por la calidad de su gente”, comentó.

Sobre las distintas experiencias, el futbolista remarcó que le gustó mucho el dinamismo y lo competitivo que es el fútbol en Argentina. “Cuando me fui a Italia extrañaba el fútbol argentino, porque además tiene el condimento del fervor de la gente en las tribunas”, sostuvo.

En tanto, respecto a la experiencia en México, remarcó que le agradó cómo se asocian en la salida y cómo se trata a la pelota. Sin embargo, reconoció que le gusta jugar en el medio local: “El fútbol uruguayo también me encanta, no es como el argentino porque no es tan dinámico, pero cada pelota es a muerte y todos los partidos son difíciles”, concluyó.

Ribaír Rodríguez festeja un gol convertido a Vélez con la camiseta de Boca. Foto: Archivo
Ribaír Rodríguez festeja un gol convertido a Vélez con la camiseta de Boca. Foto: Archivo
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