Es difícil de explicar que un equipo con puntos tan altos en su “columna vertebral”, y con tanto tiempo jugando juntos, siga en la búsqueda del mejor sistema cuando faltan seis partidos para la definición del campeonato.
Ellos son Nahuel Herrera, Maxi Olivera, Eric Remedi, Ignacio Sosa, Leo Fernández y Maxi Silvera. Los cinco jugadores inamovibles de Diego Aguirre y alrededor de quienes se debe armar el cuadro. Pero como no se hizo en el mercado de pases, se convirtió en un problema repetitivo de fin de semana tras fin de semana.
El problema, en concreto, es el de siempre: no hay extremos, por lo menos consolidados. La mayoría de los titulares —o primeras opciones de cambio— de mitad de cancha hacia adelante todos se sienten cómodos en el carril central.
Tampoco tiene laterales de tanto despliegue físico que puedan correr toda la banda los 90 minutos, que cierren su sector y además lleguen a la última línea para desbordar.
Entonces los rivales se cierran, el juego se vuelve anunciado y el factor sorpresa depende de apariciones individuales, que por la jerarquía que hay en el plantel muchas veces aparecen. ¿Pero es suficiente para salir campeón?
Las alternativas por las bandas
En el plantel de Peñarol hoy hay seis punteros disponibles: Diego García, Leandro Umpiérrez, Stiven Muhlethaler, Héctor Villalba, Alejo Cruz y Jaime Báez.
El doble cambio que hizo Aguirre el sábado en el entretiempo puede haber sido una señal porque volvió al esquema 4-4-2 que le pasó por arriba a todos los rivales en 2024. Dejó en el medio a Remedi y Sosa, y arriba a Fernández y Silvera; sacó un volante (Trindade) y un delantero (Arezo), y puso dos extremos: García y Umpiérrez. Ellos son quienes han aprovechado mejor las oportunidades que les da el DT para adaptarse a una función que Javier Cabrera hacía a la perfección: abrir la cancha.
Por eso a pesar de contar con David Terans o Matías Arezo en el plantel, Aguirre insistió en repatriar a Báez. Necesita jugadores complementarios a sus pricipales figuras y no superponerlos.
¿Arezo y Silvera no volverán a compartir cancha? No necesariamente porque, cuando haga falta el gol, la Fiera va a poner toda la carne en el asador.
Pero es una realidad que el mejor funcionamiento, como se vio en el clásico en el Campeón del Siglo, lo encontró con dos volantes por afuera que abran espacio para que los interiores jueguen a la pelota.
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