JORGE SAVIA
Peñarol, a diferencia de su rival en la final de mañana, tiene aspectos estadísticos que no son los que surgen "a primera vista" de la tabla de posiciones del Torneo Clausura que concluyó el domingo pasado.
Al fin y al cabo, el que fuerza la definición por igualdad en 37 puntos, es este Peñarol "de Saralegui", al que hay que considerar de la 5ª fecha del Torneo Clausura para adelante; y en ese tramo los aurinegros ganaron el 91% de los puntos disputados, contra el 82% que en 15 partidos suma el cuadro de Carrasco, al tiempo que -tomando siempre esos parámetros: 15 cotejos de los darseneros y 11 de los "man-yas"- Peñarol tiene un promedio de 2,9 goles por partido a favor frente a 3,2 de River Plate, y 0,81 goles por partido en contra frente a 1,13 de su adversario.
Ahora bien, ¿en qué se basan esos datos que, salvo uno, son "mejores" en el caso del equipo dirigido por Saralegui que en el del conducido por Carrasco? Podría decirse que en tres ítems: 1) La fuerza; 2) La contudencia; y 3) La madurez (física y anímica), que son rubros en los que los aurinegros parecen más sólidos -no superiores- que su rival de mañana.
En cuanto a la fuerza, no hay dudas en el sentido de que Peñarol es un equipo más "chocador", con mayor cantidad de jugadores con más "polenta", más pesados, y capaces de hacerse sentir y valer físicamente, como pueden hacerlo Aguirregaray, Alcoba, Bueno, Arias y Álvarez (también está Franco), en un rubro en el que en el otro bando solamente Tiscornia y Darío Flores pueden "tallar" con posibilidades. Tomando como ejemplo la final del Mundial de Alemania, y sin que esto pretenda hacer una asociación de ideas en materia de resultados: en este aspecto, Peñarol vendría a ser Italia y River Plate sería Francia.
Con respecto a la contundencia, surge en parte de los indicadores manejados -menor porcentaje de goles en contra, mayor porcentaje de puntos ganados- que Peñarol puede llegar a ser más letal que el equipo de Carrasco, hasta por "contrario sensu" de un argumento que está de parte de los de la Dársena: con menos volumen de juego, fundamentalmente atacante, con el desequilibrante aporte de figuras como Bueno, Estoyanoff, y últimamente Pacheco, Peñarol "mata", "noquea", incluso en momentos en los que es controlado por su adversario. En otras palabras: no precisa, tal vez como River, jugar mejor que su contrincante para ganarle.
Por último, en referencia a la madurez espiritual, es claro que aún con Peñarol yendo de menor a mayor con el paso de las fechas, y sin que River Plate haya ido en sentido totalmente contrario, ni los aurinegros son a esta altura del campeonato el cuadro desde todo punto de vista inestable que perdió con Liverpool en Belvedere, ni River Plate es el que no sólo ganaba, sino que lo hacía dando espectáculo e incluso "floreándose", hasta antes de que Nacional le diera vuelta el partidazo que ambos jugaron en el Centenario. No hay que perder de vista, si acaso, que quizá por algo River Plate empató con Peñarol y perdió con Nacional y Defensor Sporting, mientras que Peñarol, por su parte, derrotó a los violetas en su cancha y "mató" en el clásico; esa diferencia, contrastante, es inocultable.
Por puntos
9 Fuerza
La tónica y el perfil del funcionamiento los dan la "polenta" de Aguirregaray y Arias en los laterales, Álvarez en el mediocampo, y Bueno y Estoyanoff en todo el frente del ataque.
5 Dinámica
Peñarol mete presión, tiene un ida y vuelta respetable, pero su funcionamiento es más lineal, menos rotatorio e intercambiante que el de su rival, sobre todo en el ataque.
7 Madurez
Varios jugadores se han hecho observar en forma innecesaria; salvo en eso, es un equipo templado, con viento en la camiseta, la gente lo embala.
6 Velocidad
Peñarol no es un equipo lento, pero su velocidad es más individual que colectiva: la aportan Alcoba y Manrique atrás y Estoyanoff y Bueno -éste en base a potencia- adelante.
5 Técnica
Sin la precisión del "Pollo" para la definición y los pases, ni la de O. Pérez para los cambios de frente largos, este atributo queda a cargo Pacheco y algún ocasional acompañante.
9 Contundencia
Las pelotas quietas de Pacheco, los desdobles de Alcoba, los piques de Estoyanoff y la potencia de Bueno, por arriba y por abajo, son armas letales.