"No estoy para meter centros"

| "Jugué con dolor y sufriendo, cuando podía estar de vacaciones", dijo el goleador

CESAR BIANCHI

Desde la habitación del hotel coruñés donde concentraba con el Deportivo La Coruña, "El Rifle" Walter Pandiani explotó en un diálogo que tuvo mucho de catarsis, de desahogo.

—¿Se ha comunicado Juan Ramón Carrasco contigo últimamente?

—No, para nada.

—¿En algún momento te dio explicaciones de algún tipo?

—No. No he cruzado palabra con Carrasco ni para bien ni para mal. Tampoco quiero que me llame por teléfono para que me dé explicaciones. El sabrá si estoy en condiciones o no para jugar. Por ahí sentí que él dijo que no soy jugador de su paladar, pero bueno... yo tranquilo.

—¿Las ganas intactas?

—Por supuesto, las ganas de vestir la celeste siempre sobran. Me pega mucho lo de la selección porque fui convocado en las Eliminatorias pasadas para jugar ante Paraguay. Jugué 40’, perdimos ese partido 1-0 y nunca más fui convocado. La verdad es que no lo entendí. Las culpas de haber perdido con Paraguay fueron todas mías, parece.

Ahora también: estaba a punto de irme de vacaciones con mi señora en barco, por acá por Europa, y me llegó la invitación para presentarme a entrenar con la selección. Ni lo dudé. Me quedé sin vacaciones porque la selección es la selección. Jugué ese partido contra Argentina en La Plata y no jugué más. Perdí todo contacto con la selección. Me tiene mal...

—¿Estás desconcertado?

—La verdad que sí. Yo intenté hacer lo que pude. Fui a entrenar con la selección lesionado, porque estaba con un problema de rodilla. Esto nadie lo sabe: fui con unas placas y una carta de los médicos del Mallorca donde decía clarito que tenía cuatro semanas de quietud. Llegué, le mostré a Carrasco y a los médicos la placa y la receta del médico, pero le dije que yo tenía ganas de jugar y que me importaba un huevo lo que dijera la carta. Le dije que yo iba a entrenar y a jugar igual, y que si me impedía correr le iba a decir: ‘Carrasco mirá: la verdad, no puedo’. Jugué con dolor y sufriendo, cuando podía estar de vacaciones.

Por eso, ahora más me duele que no me convoquen para la selección. Me duele porque yo le demostré que tenía ganas y me sobran los huevos para jugar en la selección. El dice que no soy de su paladar... para jugar de puntero derecho o izquierdo. Yo hice lo que pude, pero no estoy para picar y meter centros, yo soy 9. Los centros me los tienen que tirar a mí.

—¿El Deportivo te permite olvidar la selección?

—Yo quiero rendir bien en el Deportivo, que es quien me paga el sueldo. Para mí la selección es un premio, porque si me llaman es porque en mi equipo ando bien. Si salvás los exámenes acá, te tienen que citar en la selección, eso está claro.

Confesion:

"Perdí contacto con la selección, me tiene mal... Hice lo que pude"

La revancha del "Rifle" en Deportivo

—¿Cómo vivís este momento deportivo?

—He tenido un comienzo de temporada impresionante. Nadie se lo esperaba, ni yo lo esperaba de esta forma. Siento una felicidad tremenda. Tuve en Mallorca la continuidad que no había tenido anteriormente en el Deportivo. Gané en confianza.

—Después de no haber tenido una buena relación con Irureta, se habló de una charla íntima donde limaron asperezas. ¿Fue así?

—Más o menos. Habían diferencias con él desde mi primer pasaje por el Deportivo. Yo siempre entrené a muerte y estuve 100% para cuando me necesitara. Yo estaba enojado porque cuando me daba la chance, rendía bien, convertía goles y no me daba dos partidos seguidos. Me endulzaba un poco y me sacaba el caramelo. Fui traspasado al Mallorca. Yo quedé un poco caliente también porque jugué con el Mallorca ante el Deportivo por Copa del Rey...

—...y le convertiste.

—Le hice dos goles. Lo fui a saludar al final del partido y él me dio la mano mirando para otro lado. Eso me molestó. Llegado el momento me dijo que quería contar conmigo, que iba a tener más oportunidades esta temporada.

"Ahora me siento más tranquilo"

—¿Cuáles son las diferencias futbolísticas entre tu anterior pasaje por el "Depor" y el actual?

—Me siento más tranquilo. Las veces que yo había jugado anteriormente eran pocos minutos y al final. Entraba para solucionar problemas, con pocos partidos como titular. Mis oportunidades eran en las difíciles. No tenía la chance de estar tranquilo, de jugar sin presiones. El (Irureta) citaba 19 futbolistas cuando se suele citar 18, y el 19 era yo. Esas cosas te complican la cabeza, pero yo al otro día entrenaba como siempre, para tratar de hacerle ver que tenía un error grande conmigo. Después del Mallorca, él dijo que me iba a dar una oportunidad, ganada por mérito propio.

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