Era el día posterior al triunfo por Copa de Canadá 4-1 contra York United en Toronto. Luego de cinco horas de viaje tras recorrer los 4.207 kilómetros de distancia y con tres horas de diferencia, ya en Vancouver, Mathías Laborda dice que está acostumbrado al constante cambio de horario. La Copa de Canadá la juegan solamente los equipos del país y el ganador se gana un boleto a la Concachampions, aunque él también juega en la Major League Soccer (MLS), junto a la mayoría de equipos de Estados Unidos.
“La vida es más tranquila acá que allá. Todavía no está tan inculcado el tema del fútbol, son más del hockey, también hay una diversidad cultural muy grande, mucha gente asiática, entonces no le dan tanta bola al fútbol. Salís a la calle, no te reconoce casi nadie. Eso sí, las instalaciones son muy buenas, pero no hay diferencia casi con lo que es Los Céspedes. Nacional, desde que hizo el gimnasio se puso a la altura de cualquier equipo del mundo”, comenta el fraybentino, quien vive con su novia y los dos perras que se llevaron desde Uruguay.
A LA BANDA. Laborda está jugando principalmente de lateral derecho, aunque cuando el equipo lo necesita también tiene minutos en su posición natural, la de zaguero. En el Vancouver Whitecaps lleva disputados 12 partidos, siete de ellos como titular, condición en la que jugó en la derrota 2-1 contra Dallas del miércoles pasado por la MLS.
“Tenemos un plantel muy joven, hay bastantes sudamericanos, es muy competitivo. Al haber tantas competencias, el equipo se rota bastante, pero no he encontrado quizás la continuidad que yo me esperaba”, reflexiona.
“La ventaja que me transmitió el entrenador fue justamente que podía jugar también como lateral, además de zaguero y en cualquier lugar de la defensa en línea de tres. He alternado en esos lugares, he tenido buenos rendimientos, por eso me mantiene como una opción en el lateral. Me está gustando más jugar ahí, me estoy soltando más, tengo más confianza. Me estoy dando cuenta que puede ser una posición buena para mí, pensando en el mercado, en el sentido de poder jugar en ambas posiciones. Le estoy metiendo mucho más en la posición de lateral”, agrega.
¿Por qué la decisión de jugar en Vancouver cuando también tenías otras posibilidades?
-Más que nada porque el mercado de Estados Unidos, en particular la MLS, está vendiendo muchísimo hacía Europa. Eso fue determinante. También que este club jugaba cuatro competencias este año. Ese aspecto también me sedujo mucho.
Además de canadienses y estadounidenses, el equipo cuenta con futbolistas nacidos en Argentina, Colombia y Ecuador, lo que le permite no extrañar tanto el idioma. También ayuda que el técnico italiano, Vanni Sartini, maneja bien el idioma castellano. “Intento aprender más el inglés para no quedarme en la cómoda de hablar solamente con los latinos. Si te quedás en esa, podés pasar años y no hablar inglés. Yo estudié inglés particular, por ahí capaz me cuesta más expresarme. Mi novia también habla inglés”, cuenta quien terminó Bachillerato cuando ya estaba en Montevideo jugando en Nacional.
Hace muchos años que se viene hablando de la MLS, y que se busca que sea una liga que sea capaz de dar un paso más. Hoy está siendo un mercado que naturalmente sirve de nexo entre otros más pequeños y pobres -como el uruguayo- y la elite del fútbol, como lo es Europa. También ocurre que los equipos que juegan la MLS reclutan talentos jóvenes, y otros que están más cerca del final de la carrera que del comienzo, para potenciar desde la experiencia a la liga.
En ese sentido, sobre cómo se juega en la MLS, Laborda ya se anima a realizar un diagnóstico: “Es un fútbol muy dinámico, no se ve tanto el mediocampo, es rápido, muy físico en el sentido de recorrer distancias, y es muy competitivo, eso está bueno. Tiene un muy buen nivel, me sorprendí para bien. Me estoy sintiendo cómodo. Al ser equipos que tienen jugadores jóvenes, por ahí no hay tanta experiencia sobre regular los partidos o tomarse un tiempo para tener tenencia de pelota. Acá es ataque contra ataque. Ves partidos que terminan 5-4 o 4-3 por eso mismo, se atacan y defienden, no hay mucha contención en el mediocampo”.
FIN DE UN CICLO. Laborda jugó 101 partidos en Nacional, hizo seis goles (uno de ellos en el clásico contra Peñarol y otro muy importante frente a Progreso para ganar el Uruguayo de 2019) y ganó tres títulos del Campeonato Uruguayo.
A pesar de su juventud -recién tiene 23 años- Mathías sentía que su ciclo en Nacional se estaba terminando y que necesitaba un cambio de aires. Siempre fue muy claro con el tricolor, en especial con el presidente José Fuentes, que valoró la sinceridad del defensa.
“Creo que había cumplido un ciclo en Nacional por un tema de que había llegado a los 100 partidos y no veía en un horizonte por ahí la continuidad que yo quería, porque me tocó alternar mucho también. Tampoco veía que se podía aproximar una venta. Tuve un momento, antes de la pandemia, después de las finales clásicas de 2019, donde hubo una oferta, Nacional decidió no proceder con esa negociación obviamente pensando que yo con 10 partidos, si jugaba algunos más, me podrían sacar mucho más valor. Después se vino la pandemia, todos los mercados cayeron, el fútbol también, y desde ahí en adelante me costó tener la continuidad que quería. Fueron cuatro años, no veía en un horizonte cercano de seis meses o un año poder explotar más y que me llegara una oferta”, analiza con soltura sobre el motivo de su decisión, que fue meditada y hablada con su representante -Juan Martín Veiga-, que siempre ha sido muy cercano a él.
Esa oferta que tuvo Laborda antes de la pandemia fue de Udinese. Llevaba pocos partidos en Primera, estaba jugando el Preolímpico Sub 23 de 2020, donde fue titular en los cinco partidos haciendo dupla de centrales con Emanuel Gularte, y el equipo italiano puso la mira en el central. “En ese momento dije ‘de acá en adelante me van a llegar buenas cosas. Van a llegar cosas mejores’. Pero luego llegó la pandemia y no fui tan regular con mi rendimiento en lo futbolístico”.
En los tricolores, Laborda empezaba las temporadas como suplente, pero en general terminaba siendo titular: “A veces me incomodaba la situación conmigo mismo. Fue un tema de decir ‘qué está pasando que no me puedo afirmar’. Sí tuve rendimientos muy buenos en la Copa Libertadores, en los Uruguayos jugué cuatro y gané tres veces el título, terminé jugando las finales. Fue un tema de la juventud en no poder afirmarme y sentirme ser el zaguero titular. Al estar en un equipo grande se prioriza traer defensas o delanteros, en ese sentido también afectó mi continuidad”.
Laborda profundiza al decir que “hubo momentos en los que estaba falto de confianza. Cuando me tocó creo que rendí lo mejor posible y lo máximo que podía dar en ese determinado momento”.
A fines del 2022 Laborda finalizó su contrato con Nacional y, aunque la intención era poder retribuirle la confianza que el tricolor tuvo en él, no pudo dejarle dinero al club por su transferencia al Vancouver, ya que se fue libre. Eso generó algunos comentarios negativos en un pequeño grupo de hinchas que no comprendieron la situación. “Entiendo muchísimo esos comentarios. Yo soy hincha del club, intenté lo máximo posible poder aportarle a la institución en lo que sería una venta, pero no se logró. Entiendo lo que dice la gente. También me llegaron mensajes muy lindos de que me entendían a mí. En cuatro años di lo mejor, gané casi todo. No me molestaron los malos comentarios que pude llegar a escuchar. Dentro de todo, fueron más comentarios buenos que malos”, explica.
COELHO. En la temporada pasada, por muchos momentos del año Laborda compartió la zaga con el brasileño Leo Coelho, hoy jugador de Peñarol, en uno de los pases más polémicos de los últimos años. “No hablé con él, me impactó un poco. Al ser jugador extranjero entiendo que pueda hacer eso, pero me llamó la atención después de todo el cariño que él le demostró al club y haciéndose sentir cercano con la gente. Pero bueno... Son cosas del fútbol y más siendo extranjero tampoco le molesta tanto”, dice quien extraña la pasión del fútbol uruguayo y mira todos los partidos de Nacional, más allá de la hora en la que se jueguen.
PROYECCIÓN. “Sinceramente no me siento en el radar de la selección. Más que nada por todos los futbolistas jóvenes que están jugando en Europa, que hay varios que son defensores. Me alegro mucho por el presente de ellos”, explica el defensa que transmite humildad y que quiere seguir dando pasos certeros en su carrera buscando el crecimiento personal y deportivo.
Mathías Laborda, aquel gurí de Fray Bentos hoy es una realidad y va por más.