"Lloré mucho, lloré de bronca, no lo podía creer"

| Dijo que sus compañeros lo alentaron y lo apoyaron: "en el peor momento, estuvieron conmigo"

JOSE MASTANDREA

Y un buen día la diosa del viento besa el pie del hombre, el maltratado, el despreciado pie, y de ese beso nace el ídolo del fúbol. Nace en cuna de paja y choza de lata y viene al mundo abrazado a una pelota". (Eduardo Galeano, "El fútbol a sol y a sombra").

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Las alegrías y las tristezas están a la vuelta de la esquina. Carlos Bueno lo sabe mejor que nadie. Una jugada, un penal errado y parece que su mundo edificado con goles, estaba hecho de naipes. Pero claro, a los 23 años no está dispuesto a entregarse así nomás. Le dolió. Lo sufrió. Todavía se siente culpable pero dice que "no queda otra que seguir para adelante".

—¿Se perdió todo?

—No, yo creo que no. Todavía tenemos chance de clasificar pero hay que sacar por lo menos un empate en Brasil y después ganarle acá al América.

—¿No les quedó la sensación de que era "el" partido para ganar?

—Y sí... es verdad. Hicimos un gran partido pero no tuvimos suerte. Fuimos superiores física y mentalmente. Tuvimos actitud, no ligamos.

—¿Sólo faltó liga?

—Ahhhhhh... yo creo que sí. Porque tuvimos varias chances de gol... bueno, yo tuve varias y la pelota no quiso entrar. Por eso nos quedó ese sabor amargo de que lo tuvimos a nuestro alcance. Ellos nos hicieron dos goles de pelota quieta. Nunca nos tuvieron encerrados en nuestra cancha, fue un partido abierto.

—¿Te sentís culpable de la derrota por haber errado el penal?

—(Suspira) Y sí.... ¿la verdad? no tenía consuelo. No lo podía creer. Después de haber hecho el partido que hicimos, de haber jugado como jugamos, no lo podía creer. Me quedé muy mal.

—Me dijeron que lloraste...

—Sí, es verdad. De bronca. Me dio mucha bronca... lloré mucho...

—¿Qué pensaste en ese momento?

—De todo... para mí fue muy duro. Un golpe muy fuerte. No quería nada... no quería jugar más, no quería seguir... pero por suerte mis compañeros me respaldaron. Me hablaron, me hicieron ver que el fútbol era así. Que estaban conmigo. Y eso me hizo sentir mejor. Pero todavía tengo ese dolor aquí en el pecho. Fue lo peor que me pudo haber pasado.... lo peor...

—¿Y si tenés otro penal, lo tirás?

—Sí, claro. Fue lo que me dijeron mis compañeros. Por suerte estuvieron conmigo. Me apoyaron en todo momento y eso es invalorable.

—Con la mano en el corazón ¿pensás que se puede, que Peñarol puede clasificar?

—Sí... ¿por qué no? No va a ser fácil, es cierto. Pero no es imposible. Me da bronca que hayamos dejado pasar una linda oportunidad. Porque le pudimos haber ganado al The Strongest. Era el partido en donde podíamos sumar. Y creo que si le empatábamos, le ganábamos. Pero bueno, ya está. Ya pasó. De nada sirve recordar lo que pasó. Sirve para corregir pero hay que mirar hacia adelante. Seguimos dependiendo de nosotros mismos. Ahora hay que ponerse a trabajar para planificar el partido con Sao Caetano.

Esta vez no hubo autógrafos. Ni palmadas en la espalda. Ni gritos de aliento. Esta vez, Carlos Bueno tuvo vía libre para caminar sin problemas. Sabe que el fútbol es así. Que se nutre de alegrías y tristezas. Pero cuando pensó en bajar los brazos, sus compañeros lo levantaron. Allí volvió a ser el "Charlie Good" de la gente.

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"Pero el ídolo es ídolo por un rato nomás, humana eternidad, cosa de nada; y cuando al pie de oro le llega la hora de la mala pata, la estrella ha concluido su viaje desde el fulgor hasta el apagón. Está ese cuerpo con más remiendos que traje de payaso, y ya el acróbata es un paralítico, el artista una bestia. A veces el ídolo no cae entero. Y a veces, cuando se rompe, la gente le devora los pedazos". (Eduardo Galeano, "El Fútbol a Sol y Sombra")

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