Jorge Savia | Enviado a Alemania | el pais en el mundial
U na hora después de terminado el partido y tanto en las afueras del estadio, como desde el interior de los tranvías y las principales avenidas de esta típica ciudad del antiguo Este alemán, resuenan con felicidad y hasta furia las cornetas de los hinchas españoles.
No es para menos. Con su emblemática furia -en este caso pura y exclusivamente futbolística- la selección de España concretó el más significativo de los debuts de los 32 participantes del Mundial 2006 y no sólo venció a Ucrania por 4 a 0, sino que también se aseguró la condición de futuro ganador de su grupo.
TOPADORA. Desde el arranque, además, el ganador fue poco menos que una topadora.
Asumiendo una actitud protagónica, plantándose en forma dominante en el campo y manejando con propiedad la circulación de la pelota, el conjunto español prácticamente aseguró su victoria rápidamente, al punto que con goles de Xavi Alonso y de David Villa -el primero de cabeza tras la ejecución de un corner y el segundo con un remate de pelota quieta que rozó en la barrera y descolocó al arquero Shovkovskyi- ya estaba 2-0 antes del primer cuarto de hora, el funcionamiento de los ganadores sólo merece una pequeña, y por ahora irrelevante, duda: si Ucrania fue muy poco o pareció a la luz de la tremenda superioridad de los españoles.
Además, pese a que las dos conquistas iniciales nacieron de dos jugadas de pelota quieta, los recursos ofensivos que por momentos expuso el cuadro dirigido por el histórico Luis Aragonés -casi un Máspoli español- resultaron no sólo contundentes, con la peligrosa ejecución de remates de media distancia y el intento preciso y profundo de ingresar por las puntas para buscar las definiciones frontales de Luis García, David Villa y Fernando Torres, sino también vistosas, lujosas, como lo fue la espectacular jugada del cuarto gol, que surgió de una arrolladora y justa triangulación entre Xavi, Puyol -que frecuentemente juega de último hombre- y Fernando Torres.
FUERZA. Ante tamaño despliegue, entonces, Ucrania fue sólo voluntad, fuerza, y una insistencia ofensiva muy lineal, perpendicular, de escasas luces y tozuda, que quizá pudo haber escrito otra historia si cuando iba perdiendo 1-0 no le paran por un offside mal cobrado un contragolpe sumamente riesgoso, y si a 2` de haber empezado el complemento no la sorprende el tercer gol español con un penal que no sólo abortó cualquier reacción de los ucranianos sino que, encima, los dejó con 10 hombres.
espectacular. En suma, España "fue a por ellos", como suelen decir los españoles -"¡vamos por ellos!"- cuando se autoconvocan para ir en busca de sus rivales con todo, y conquistó una gran victoria. Hasta ahora, la más espectacular de todas las logradas por los países que debutaron en el Mundial de Alemania como ganadores. Y eso que estrellas como José Antonio Reyes -el del Arsenal de Inglaterra- quedaron en el banco y otros como el mismísimo Raúl entró en el complemento para ir agarrando rodaje de a poco.
Ucrania no estuvo a la altura de sus antecedentes y muchos de sus hombres -como el goleador del Milan Andriy Shevchenko- padecieron la furia española en carne propia. No pudieron imponer su fútbol y ni siquiera tuvieron espacio como para alguna maniobra personal, alguna inspiración que por lo menos acortara la diferencia y los pusiera a tiro de una España realmente arrolladora en la faz ofensiva.
El examen del debut fue superado con creces. Con una actuación redonda, a pedir de boca de los españoles que desbordaron las calles de Leipzig.
La furia dejó sus secuelas. Y arrancó con todo en el Mundial, como hacía tiempo que no lo lograba. En las impecables tribunas, el Príncipe Felipe y su Sra. Leticia, festejaron como dos hinchas más. Aplaudieron a rabiar y terminaron -como todos los españoles- con una sonrisa de oreja a oreja.
Antes del primer cuarto de hora, España ganaba 2 a 0