"Hay algunos que se ponen la sotana cuando conviene"

RAUL TAVANI

Fabián O’Neill es un jugador diferente en nuestro medio, pero el gran problema es que nunca se sabe cómo llega a los partidos. Producto de las lesiones y de su manera de ser, muchas veces le falta continuidad. "Esta vez llego bien, además con buena motivación, ya que este es el comienzo de un nuevo torneo para nosotros en el ámbito internacional y lo único que esperamos es llegar lo más lejos posible. Y digo esto último, ya que siempre me gustó ir quemando etapas; ahora es Danubio, si pasamos esta luego veremos. Pero, indudablemente, Nacional es un club grande y siempre tiene que aspirar a cosas importantes".

—Por supuesto que Nacional no juega solo, el rival también cuenta. ¿Qué pasa con Danubio?

—Danubio es muy buen equipo. Tendremos que estar muy atentos, ya que es un rival que aprovecha mucho los errores de los contrarios, esto sin pretender quitarle mérito a lo que ellos puedan crear adentro de la cancha. Lo importante es que nosotros, con lo que hagamos, lleguemos a preocuparlos a ellos.

—Hace unos días Carreño dijo que estaba preparando a los delanteros para que aprovecharan todo lo que hacía O’Neill. ¿Tu fútbol es difícil de interpretar por parte de los atacantes?

—En un club grande todo es más fácil, en todos lados es así. En Nacional hay muy buenos jugadores, con Julio Dely hacía tiempo que no jugábamos juntos, pero ya nos conocemos. Con Jorge Dely y William Ferreira alcanza con las prácticas que hicimos; es decir, la comprensión se hace más fácil cuando se juega con buenos jugadores, pero no creo que lo mío sea tan bravo de interpretar, solamente tienen que estar atentos, nada más que eso.

—¿Estás para jugar 90’?

—Según el partido. Si es un ritmo normal, seguramente no estoy para 90’, pero de la forma que se juega en el Uruguay no tengo problemas.

—El otro día te fuiste de la práctica y no hubo explicaciones claras.

—No hubo nada extraño. La cancha estaba pesada, llovía, los días anteriores se había trabajado muy fuerte, repentinamente sentí un malestar y preferí no arriesgar a una lesión a tan pocos días del partido contra Danubio. Yo conozco mi físico y fue por precaución que salí.

—¿A qué se debe tu falta de continuidad? Porque por una cosa u otra, no jugás seguido.

—Yo quiero jugar todos los días, pero la suerte no me acompañó, lo mío ha sido como los recesos del fútbol uruguayo.

—¿A qué se debe que ahora no vas a la estancia que tenés en Paso de los Toros?

—Me quedo en Montevideo para cumplir con Nacional, ya que cuando voy a la estancia después se me hace muy difícil volver. Aquello me gusta mucho.

—¿Los rivales tratan de hacerte entrar, mencionándote que te gusta beber alguna copa?

—A mí no me hacen entrar, yo me río y terminan calientes. Además, no me pueden decir nada ya que a varios de ellos los encuentro en los lugares que frecuento. De repente hay algunos que se ponen la sotana cuando les conviene, pero el asunto es ser siempre el mismo en todos lados.

—¿De ahora en más se hablará de O’Neill solamente porque juega bien?

—Espero que sea así, pero creo que mucha gente se aburrirá, ya que aún cuando no hay partidos en la actividad oficial, muchas veces hablan de mí.

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