"¡Hasta la soplé para que entrara!"

| "El arco de la Colombes me trae buenos recuerdos y jugaré mi último clásico antes de morirme"

SILVIA PEREZ

Sebastián Abreu fue el último futbolista en salir del Estadio. En el vestuario local, ya no quedaba nadie de Peñarol y las puertas estaban cerradas. Del otro lado, el ómnibus con sus compañeros, lo esperaba para emprender la vuelta a Los Céspedes.

El "Loco" salió con una camiseta en la mano preguntando si había alguien de Canal 10, porque quería donarla para un programa en que recaudaban fondos para un muchacho que tiene que viajar a Cuba para operarse.

Desde Los Céspedes emprendió el regreso a su casa donde por fin podría abrazarse con los suyos para festejar los dos goles que le había convertido a Peñarol.

—¿Quedaste conforme con el resultado?

—Salí de la cancha con bronca porque podíamos haber ganado. Pero en frío, uno se da cuenta de que el punto sirve porque deja casi sin chance a Peñarol.

—Fueron dos tiempos diferentes, ¿no?

—Sí, en el primer tiempo no encontramos el circuito y Peñarol tuvo más la pelota y la manejó con criterio. A Nacional le sacan la pelota y se le complica. Hay equipos que saben jugar sin balón, pero no es nuestro caso. Nacional por los jugadores que tiene, no puede jugar sin pelota. En el segundo tiempo, las cosas cambiaron y pude convertir para dar vuelta el resultado. Lamentablemente, luego de eso tuvieron lugar los incidentes. El "Seba" se comió un garrón y los perjudicados fuimos nosotros, porque el expulsado nuestro estaba adentro, y el de ellos no. Con 10 hombres también tuvimos chances pero el equipo quedó desprotegido. Un hombre de más en el fútbol de estos días es mucho.

—Cuando iban en ventaja, ¿pensabas que se llevaban la victoria?

—El partido termina cuando pita el juez, pero si Marcelo (Tejera) le hubiera pegado bien, no hacía ese gol.

—No participaste mucho en el juego, pero fuiste contundente cada vez que tocaste la pelota.

—Muchas veces el delantero pasa inadvertido. En todo el primer tiempo tuve una sola que no pude aprovechar y el arquero la pudo contener. Luego en el segundo se crearon más chances y de tres, pude convertir dos. Sabía que los goles iban a venir. Hay que confiar en uno mismo, en los compañeros y no desesperarse.

—¿Cuál de los dos goles te gustó más?

—Creo que el primero, porque me dio justo para hacer el sombrerito y entró agonizando. ¡Hasta la soplé para que entrara! En el segundo traté de cachetearla contra el palo, un palo y un arco que me traen buenos recuerdos porque ahí fue el 3 a 2 del año pasado.

—Dijeron que el primero fue en contra de Pierre.

—¿En contra? Dicen eso porque siempre buscan la chiquita, además el defensa no puede tener tanta técnica.

—¿Qué siente alguien que es tan hincha al convertir dos goles en un clásico?

—Algo que te corre por el cuerpo y que es difícil de explicar. Es emocionante, pero me gustaría que dejaran festejar más los goles porque en unos segundos hay que dejar de lado lo que uno siente y meterse de vuelta en el partido.

—¿Y el futuro?

—Es un mano a mano con Defensor, pero antes hay que recuperar los puntos del partido atrasado.

—¿Fue tu último clásico en Nacional?

—El último va a ser antes de morirme. Tengo muchas ofertas, pero me parece que voy a tener que hacer un sorteo de esos con la bolilla fría para ver qué país sale.

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