El Tribunal de Apelaciones de 1er Turno confirmó la sentencia de primera instancia contra el expresidente de Casa de Galicia, Alberto Iglesias, surge del fallo al que accedió El País. Fue condenado por apropiación indebida a la pena de un año de arresto domiciliario y un año de libertad vigilada. Iglesias permanecerá en libertad hasta que la pena quede firme. Eso ocurrirá si no recurre el fallo del Tribunal ante la Suprema Corte de Justicia.
La jueza de primera instancia, Diovanet Olivera, y ahora el Tribunal de Apelaciones, entendieron que Iglesias se apropió de US$ 180 mil que no le correspondían. Tanto Olivera como los ministros descartaron condenarlo por el delito de insolvencia societaria fraudulenta, como pedía la Fiscalía de Gilberto Rodríguez. El acusador pedía tres años de cárcel, pero el Tribunal confirmó la pena impuesta inicialmente.
Los ministros del tribunal criticaron que, al apelar, Iglesias no explicó por qué la pena debería ser menor a la impuesta. Además, recordó que el expresidente es un "experimentado hombre de negocios que estaba al frente de Casa de Galicia (...) y hasta hace poco gerenciaba una institución".
En el fallo de primera instancia, ahora confirmado, la jueza Olivera entendió, como lo hizo la Fiscalía, que Iglesias, estando al frente de la mutualista, creó “una especie de ‘estructura organizativa paralela gerencial’” puesto que “adoptó una serie de decisiones (...) que en cierta medida lo fue posicionando en un rol ejecutivo gerencial”. En ese sentido, citó declaraciones de varios testigos, incluido uno de los integrantes de la directiva, quien aseguró que “la comisión era decorativa”. “No hacíamos nada. Teníamos total confianza en lo que él hacía”, afirmó.
Que él mantuviera este rol tan protagónico en las finanzas de la institución hace, a juicio de Olivera, que no pueda poner excusas respecto de la falta de documentación que acrediten sus dichos.
Iglesias fue acusado de apropiación indebida de US$180 mil dólares que pertenecían a Casa de Galicia y estaban depositados en Cambistar S.A, propiedad de Marcelo Bonanata. El presidente los retiró de allí y, por estatuto, debía volcarlos a “actividades propias de su giro”. Pero ese dinero nunca apareció.
Sus abogados, Gonzalo Fernández y Marcelo Domínguez, ensayaron dos teorías. La primera era que los había utilizado para el pago de distintas deudas de Clínica Leborgne (que era en un 51% propiedad de Casa de Galicia). Puntualmente, que fue utilizado para el pago de cuotas a una empresa de ambulancias, a otra empresa que controlaba aparatos oncológicos y los honorarios de un contador.
Sin embargo, a la luz de la evidencia, eso resulta “poco creíble”, consideró Olivera, quien analizó uno a uno los pagos y la trazabilidad del dinero.
La segunda teoría refiere a que Iglesias había hecho un préstamo de US$ 200 mil para la compra de Clínicas Leborgne que no había quedado registrado, porque estatutariamente le estaba prohibido. En tal caso, habría pretendido quedarse con el dinero para “descontar” de la deuda.
Ello “resulta creíble”, concluyó la jueza, quien valoró que la defensa haya logrado desbaratar un testigo de la Fiscalía.
Contradicciones
El exgerente financiero de la mutualista se contradijo respecto de la fecha y el monto del dinero que retiró de la casa de Iglesias en una “caja de championes”, lo que puso en duda su veracidad. El exfuncionario había acusado a Iglesias de amedrentarlo para que cambiara la versión.
Pese a esto, la jueza se preguntó: “Aún existiendo el préstamo (...) ¿ello le permitiría hacerse del dinero en la oportunidad que creyera conveniente?. La respuesta es no”.
No puede argumentarse “razonable y sinceramente, que tratándose Iglesias de un versado hombre de negocios, aplicando la diligencia media como de hecho lo hizo para no documentar el préstamo con Casa de Galicia (...) no pudiera advertir que su calidad de poseedor del dinero confiado le impedía mutar el título, apropiarse del mismo en la oportunidad que creyera conveniente”.