Es uruguayo pero siempre jugó en Argentina, le hizo goles a Boca y River y fue compañero de escuela de L-Gante

Se llama Antony Alonso y nació en Montevideo, juega para Riestra y anotó en la goleada al Xeneize de este domingo. Tiene dos sueños: comprarle una casa a su madre y jugar en la selección uruguaya.

Antony Alonso en su festejo tras anotarle a Boca Juniors.
Antony Alonso en su festejo tras anotarle a Boca Juniors.
Foto: Riestra.

Antony Daniel Alonso Espinosa tiene 28 años, lo apodan El Pájaro, es uruguayo y juega como delantero en Riestra. Fue clave este domingo en la goleada por 3-0 ante Boca Juniors, aportando un gol y una asistencia. Quien se desempeña como delantero y mide 1.90, nació en Montevideo y a los nueve partió rumbo a Argentina junto a su familia, bajo el intento de escapar de la mala situación en la que vivían.

Se nacionalizó en el país vecino y se radicó allí, por lo que, quien realizó las inferiores en Sud América no llegó a debutar en primera en el fútbol uruguayo. Primero jugó en Atlas y luego pasó por J.J Urquiza y Temperley hasta que llegó a Riestra en 2024. En el medio de los clubes argentinos tuvo un corto paso por Guireña FC, de Paraguay.

“Vivíamos en un barrio muy complicado, donde casi no podíamos salir a la calle. Desde chiquito el fútbol fue mi pasión y siempre tuve claro que me quería dedicar a esto. En Uruguay jugaba en la inferiores de Sud América, pero mi mamá sufría mucho, porque me entrenaba de tarde y cada noche me esperaba con el corazón en la mano y angustiada, pensando que me podía pasar algo”, dijo Alonso a La Nación en una entrevista de octubre de 2025.

Fu justo después de que anotó el primer tanto en el triunfo del Malevo sobre River Plate en el estadio Monumental. De esta forma, con el gol de este domingo, Alonso ya le anotó a dos dos grandes del fútbol argentino.

En esta misma entrevista, contó que luego de pasar unos meses en la casa de un familiar, se establecieron en el barrio Raffo, a pocos kilómetros de General Rodríguez. “Para mi fue como llegar a Miami. Era un lugar de gente trabajadora, tranquila, y nos recibieron muy bien. Yo estaba acostumbrado a otra realidad, a un lugar complicado que, si bien me enseñó mucho, al mismo tiempo era difícil, porque era convivir con el peligro permanente. Siempre me mantuve alejado de todo lo malo, que en ese lugar lo tenía muy a la mano. Mi sueño era ser futbolista”, explicó sobre su llegada al oeste del conurbano bonaerense.

En su arribo a General Rodríguez, quiso probarse en Vélez Sarsfield pero no tuvo suerte. “Nosotros vivíamos con lo justo y no estaba dentro de nuestras posibilidades la idea de pagarme un viaje todos los días desde General Rodríguez al lugar donde tenía que entrenarme, así que me tuve que conformar con ir a una escuelita en el barrio”. Finalmente se sumó al club 25 de Mayo dónde se formó como jugador y persona. Mientras tanto, alternaba entre el fútbol y el trabajo de peón de albañil acompañando a su papá.

“Nos daban una merienda, un sándwich y más de una vez me regalaron zapatillas y botines. Lo que soy hoy en buena medida se lo debo a la gente de ese club en el que me dieron una mano enorme, y además de fútbol me enseñaron a andar por la vida”, recordó en diálogo con La Nación, y confesó que de esa época de su vida que compartió la escuela primaria con Elián Valenzuela, el cantante y compositor argentino de cumbia y RKT, cuando todavía no se lo conocía como L-Gante.

El típico festejo de Antony Alonso.
El típico festejo de Antony Alonso.
Foto: pajaro9alonso

No encontraba club hasta que recibió una invitación por Facebook por parte de Walter Fernández, entrenador de inferiores de Atlas. “Fui a una prueba a Morón, ahí me acompañó mi vieja, porque yo no estaba acostumbrado a salir del barrio solo. Quedé, y al poco tiempo estaba jugando en la cuarta donde arranqué haciendo muchos goles”, rememoró.

Su buena campaña en el conjunto de General Rodríguez fue la credencial para comenzar a crecer y la Primera B Metropolitana fue su próximo destino. J. J. Urquiza fue el club donde siguió sumando goles y en el que se destacó. Luego de un breve paso por Temperley y un año en Guaireña, en la segunda división de Paraguay, regresó a “Jota, Jota” donde una nueva temporada goleadora le permitió el espaldarazo: “Cuando me llamaron de Deportivo Riestra, les dije que hablen con el presidente de Urquiza, pero enseguida ya estaba entrenando con ellos”.

Los sueños: comprarle una casa a su mamá y jugar en la selección uruguaya

En esta misma nota, Antony fue consultado por su sueño y expresó lo que muchos futbolistas que han luchado y logrado hacerlo eligen: “Quiero comprarle una casa a mi mamá”, declaró. “Ella siempre creyó en mí y me gustaría retribuírselo de esa manera, regalándole una casa”, añadió.

Pero tiene otro sueño que involucra a Uruguay. “Amo este país y soy un agradecido de todo lo que me dio, pero mi deseo futbolístico es algún día jugar en la selección uruguaya”, expresó en la entrevista de Rodrigo Nardillo.

Hoy atraviesa un buen momento en Riestra, equipo con el que anotó 12 goles y tres asistencias en 72 partidos disputados. En Temperley disputó seis partidos y Guaireña FC siete, sin anotar goles.

En base a La Nación / GDA.

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