SILVIA PEREZ
Mañana debía sesionar por primera vez el nuevo Consejo Directivo de Peñarol.
Una reunión de la que los hinchas aurinegros estaban muy pendientes porque allí se iba a tratar el tema del futuro entrenador.
Sin embargo, la misma fue postergada para el lunes 26, porque previamente la asamblea de socios debe aprobar las elecciones y el balance anual.
Eso no quiere decir que los nuevos directivos, al menos un grupo de ellos, no estén trabajando activamente para armar el nuevo Peñarol. Los futuros consejeros, preocupados por la actual situación del club de sus amores, no descansan y no tienen en cuenta domingos, ni días libres. Prueba de ello es que anoche tuvo lugar una reunión en la residencia de Juan Pedro Damiani.
Uno de los temas que ya está prácticamente resuelto es el de la incorporación de Raúl Möller como coordinador de juveniles.
Con respecto al nuevo entrenador, si bien Gustavo Matosas es quien cuenta con más adeptos, cobró cierta fuerza la candidatura de Julio Ribas, en virtud de que el entrenador de Juventud de Las Piedras estaría dispuesto a dejar el proyecto que actualmente encabeza con el apoyo de inversores europeos.
Con respecto a Motosas, si bien al principio algunos directivos ponían algún reparo por la juventud del técnico, otros —la mayoría— lo consideran el hombre ideal para cambiar las cosas en Los Aromos. Prueba de la personalidad de Matosas es que cuando dirigía a Plaza de Colonia ordenaba concentración domiciliaria a partir de las 22:00 horas y aparecía en los hogares de sus dirigidos para controlarlos personalmente. El hecho de que sea hombre de la casa, que tenga un pasado de campeón y que trabaje con el Prof. José Herrera también inclina la balanza a su favor.
De todas formas, el nombre de Matosas debe pasar por un filtro decisivo: el Cr. José Pedro Damiani. Seguramente el tema del nuevo técnico sea el primer paso para conocer cómo funcionará el nuevo Consejo Directivo y cómo se equilibrarán las renovadoras intenciones del vicepresidente electo y de Ruben Marturet con la posición siempre realista del actual presidente.
Tampoco está dicha la última palabra. Un ejemplo: se supo que el propio Daniel Alberto Passarella habría llamado a Juan Pedro Damiani para preguntarle si las versiones que lo colocaban como candidato a dirigir a los aurinegros eran ciertas.