El virus de la ofensiva atípica

De contragolpe. Jorge savia

Después de la parada de ayer, por si alguien lo dudaba, está claro que el Uruguay de Carrasco va a jugar nomás con la intención de ser protagonista que el ahora técnico celeste reclamaba para el fútbol uruguayo desde mucho tiempo a esta parte.

"Amelo o déjelo", como decía un slogan oficial referido a Brasil hace años. Corea erró unos cuantos goles, pero los celestes pudieron meter varios más de los que embocaron, en un trámite en el que el juez no tuvo que sacar ni una sola tarjeta amarilla, y que mostró a un Uruguay —ver infográfico adjunto— con puntos fuertes y lados flacos.

En suma: si se fue a Corea con la aprehensión de lo que —neumonía atípica mediante— podía ocurrir adentro y afuera de la cancha, se vuelve con la comprobación de que "la ofensiva atípica" está definitivamente instalada en el cuerpo y el alma de la selección de Carrasco.

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