El repollo no está en flor, pero...

A partir de la denominación popular, por la que se le conoce como "los repolleros", porque antes había una plantación de repollos donde hoy está su estadio, podría decirse que en la vidriera de la Copa Sudamericana el Libertad no exhibe hasta ahora la misma "mercadería" que en la Libertadores, donde Inter de Porto Alegre -a la postre el campeón- lo eliminó angustiosamente en semifinales.

Es un equipo muy compacto, que presiona y juega en no más de 40 metros de largo, sin "achorizarse", pero si bien no sintió la ida del arquero Bobadilla a Boca, el suplente Horacio González no luce muy sólido en el juego de alto y, como lo señaló Jorge Britez, que dijo que "tiene mucho ida y vuelta", va a acusar -sobre todo ofensivamente y en el partido de mañana- el reciente pase de Hidalgo al Inter de Porto Alegre, ya que el lateral-volante peruano era el vehículo con el que Libertad se iba -por la izquierda- con profundidad hacia el ataque.

Ahora queda enhiesta la salida de Bonet por derecha, como en aquel partido Paraguay-Uruguay (4-1) de la época de Carrasco. También los goles de Rodrigo López. Y una estructura que no se desarma y se asienta en el orden que le dio el técnico argentino Gerardo Martino al clásico empuje de los paraguayos. Lo que no es poco. Por algo de los 12 partidos internacionales de este año, ganó 4, empató 6 y perdió 2: con Inter y con River Plate, cuando ya estaba clasificado. Además, de local está invicto, aunque con 2 empates.

En una palabra: los repollos no son como antes, pero comérselos no va a ser fácil.

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