JORGE SAVIA | ENVIADO A ALEMANIA | EL PAIS EN EL MUNDIAL
Nacido en el barrio de Porta Metronia el 27 de setiembre de 1976, Francesco Totti empezó a jugar a los cinco años en el Fortitudo, que era el club donde lo anotó su madre sólo porque estaba cerca de la casa.
Sin embargo, se destacó tanto que a los diez se lo llevó el Lodigiani, que era el tercer equipo del Roma, que lo adoptó para siempre, al punto de que sus hinchas no sólo lo idolatran, sino que también lo defienden de todo lo que se le ha acusado desde hace bastante tiempo a esta parte al actual enganche de la selección de Italia en el Mundial de Alemania: después del campeonato del 2002 en Corea y Japón, algunos compañeros -como Maldini, por ejemplo- le recriminaron el bajo rendimiento que tuvo en esa oportunidad, diciendo que se pasaba con la cabeza puesta en las mujeres y que no paraba de hablar por el celular ni cuando iba al baño; y en Italia, además, tiene fama de tonto, de despistado, lo que lejos de enojarlo lo impulsó a editar un libro llamado "Todas las bromas sobre Totti, elegidas por mí", que se transformó en un best seller y vendió nada más y nada menos que 600.000 ejemplares.
DE ORO. Caracterizado por meter golazos, ya sea haciendo tijeras espectaculares o "picando" la pelota por encima de las salidas de los arqueros contrarios, los "tifossi" del Roma le llaman "Il bimbo d`oro" (El niño de oro) o también "Totinho", aunque él asegura que "si estoy frente al arco, picarla me es más fácil, no lo hago para gastar a los rivales; de paso la gente se vuelve loca en la tribuna y me ama".
Sin embargo, pese a todo, y a que todavía en la actualidad continúa cultivando la misma pasión que en sus años de la infancia y puede pasarse horas en la cama mirando "Los Simpson" en la televisión o leyendo revistas de Batman, no es un cabeza hueca total, como lo demostró no hace mucho -más allá de los vaivenes del marketing- cuando a través de Unicef hizo una donación con destino a la República del Congo, diciendo que "ver chicos desnutridos me parte el alma. Yo gano millones de euros por año, ¿cómo no voy a ayudar a esa gente que se está muriendo de hambre?".
Si bien en Alemania 2006 no ha brillado, igual ha sido importante en el funcionamiento de la selección de Italia.
Sin embargo, todavía hoy sigue con la sangre caliente por lo que le pasó a él y a los "azzurri" en el Mundial pasado: "El ecuatoriano Byron Moreno, que me expulsó en el partido contra los coreanos, tuvo mala leche, aunque en realidad lo que hubo una campaña de los organizadores del campeonato para que no pudiera ganarlo Italia. ¡Nos fuimos del Mundial con cuatro goles anulados!".
De todas maneras, los mismos periodistas italianos que vinieron a cubrir el Mundial de Alemania y cuentan irónicamente que "para parecerse a Francesco hay que tener un Ferrari descapotable, tres perros mascotas, cuatro celulares distintos para hablar con la prensa, sus novias, los amigos y los familiares, y 50 pares de zapatos", informan que "en una encuesta realizada hace un tiempo, los árbitros del `calcio` lo eligieron como el más protestador y simulador de faltas, seguido de cerca por Vieri e Inzaghi".
Admirador del afamado grupo musical U2, es considerado como el futbolista italiano que mejor juega al tenis, aunque también le encantan los deportes acuáticos, y si bien no hace mucho se compró una gran mansión en uno de los más selectos barrios residenciales romanos, donde llevó a vivir a sus padres, hermanos y sobrinos porque confiesa que "mi sueño fue siempre tenerlos al lado", acá en Alemania ha comentado que no sólo le gusta ir seguido a los Estados Unidos, sino que "estoy pensando seriamente en que cuando termine mi carrera vaya a radicarme a Miami".
En realidad, Totti tiene sobradas razones para hacer esos planes, ya que no son pocas las veces que anda en moto, con gorra y de lentes negros para que los hinchas no lo acosen, algo por lo cual la semana pasada confesó que "hace siete años que no puedo pasear por las calles más transitadas de Roma y eso cansa".