Daniel Rosa
Apenas se concretó la eliminación de la pasada Copa Libertadores en cuartos de final curiosamente ante Cúcuta, Nacional empezó a pensar en repetir la campaña en 2008. Sin embargo, el panorama estaba complicado.
Por diferentes circunstancias aquel plantel prácticamente se desintegró y lo más trascendente fue que el club perdió a los más experimentados. Marco Vanzini, Diego Jaume y Javier Delgado, los tres capitanes del equipo, se marcharon. Por eso a mitad del año pasado hubo que salir a buscar referentes. Llegaron Mauricio Victorino, Oscar Javier Morales y Martín Ligüera, pero sin lugar a dudas la figura a la que más fuerte se le apuntó fue al elegido para llevar la cinta de capitán: Richard Morales.
Muy en silencio se trabajó para lograr su retorno y un día, entonces, Richard Morales pegó la vuelta. Ese fue el gran legado que le dejó Carreño a este plantel, porque el "Chengue" es el alma de este Nacional. Él sabe que lo es y por eso juega aunque no esté en las mejores condiciones. Gerardo Pelusso confesó anoche que ayer a las 10 de la mañana decidió ponerlo de titular, pese a que por un esguince de rodilla sufrido el sábado no había entrenado con normalidad domingo, lunes ni martes. "A veces hay que jugar aguantando el dolor. Lo que sí hago siempre es preguntarle a los médicos si se me puede agravar la lesión, porque a los 33 años me tengo que cuidar más. En este caso me dijeron que no y quise jugar, porque quería estar como fuera. Sabía que el Parque iba a estar lleno y no le podía fallar a la gente", dijo Richard tras el encuentro, otra vez con la rodilla dolorida y con una visible renguera que lo obligó a salir a los 66`.
El "Chengue" es ídolo y no sólo por sus goles, o por bajar pelotas como la que generó el primer gol anotado por Ligüera, sino por esos trancazos capaces de levantar a todo el estadio, de intimidar a los rivales y de contagiar a sus compañeros. Richard Morales es capitán, referente, símbolo, ídolo y alma de Nacional. Por eso en cada partido se gana una ovación.