El Cerrito más alto

| El auriverde llegó por primera vez al Centenario y se llevó una victoria memorable para sus hinchas. En la tabla se afirma como líder

 20040426 deportes cerrito 200x140

EDWARD PIÑON

La tarde del domingo 25 de abril de 2004 será recordada por siempre. En el Cerrito de la Victoria guardarán los recortes de los diarios, grabarán el relato de gol por cada una de las voces que en las jornadas futboleras desgastan sus cuerdas vocales por narrar las emociones.

En los bares del barrio se describirá con el mínimo detalle ese minuto 70 que se metió en la historia grande de la institución auriverde. Hablarán de la impecable definición, del zapatazo tremendo de Mauricio Pérez, del vuelo inútil de Claudio Arbiza, de la desesperación del venezolano Alejandro Cichero.

Todos y cada uno de los miles que poblaron la Tribuna Amsterdam, transmitirán a sus hijos y nietos que ellos estuvieron ahí. El día que el mundo futbolístico del Uruguay esperaba que su invicto se cayera, porque una cosa era venir "tumbando" rivales, pero otra muy diferente jugar contra el grande. Les dirán que sus jugadores demostraron mucho corazón, un singular respeto por el orden táctico. Describirán el buen toque. Sostendrán que las mejores jugadas estuvieron de su lado. Hablarán de los fabulosos tiros libres de Danilo Rivero, esos que obligaron a Arbiza a salvar su arco.

Y no estarán exagerando ni una línea, porque aunque el partido por momentos se mostró parejo, con escaso riesgo para los arcos, siempre fue Cerrito el que trató de hacer mejor las cosas. Fue el auriverde el que apostó al balón entregado al pie, a la búsqueda del mejor juego para dañar el rival.

Nacional, mientras tanto, careció de sorpresa. Su propuesta fue muy anunciada, centralizada, sin velocidad. Y así facilitó la tarea para que el esfuerzo y la solidaridad de los hombres de Raúl Möller taparan los espacios y hasta cerraran caminos cuando por casualidad se cometía una falla que dejaba libre el camino para un futbolista tricolor.

A la hora de luchar, Nacional no decepcionó, pero esa batalla no le fue para nada productiva en la materia que más precisaba: la generación del juego de ataque. Con un Peralta embarullado y sin ninguna progresión por los carriles, el tricolor quedó resignado a un error del adversario para poder desnivelar en el marcador.

La cosa recién le cambió cuando entró Ruben Sosa. El "Principito" abrió el manual del pase y el "bolso" insinuó mucho más. Claro que Cerrito, siguió manejando la pelota y amenazando con dar un puntillazo por la mejor explotación de las bandas.

Y llegó. El centro lo rechazó con los puños Arbiza y Mauricio Pérez inmortalizó el minuto 70. Bombazo a la red y gol histórico para Cerrito.

Pasarán los años, pero a todos se les seguirá erizando la piel cuando escuchen a los mayores describir aquel día que coparon la Amsterdam. Aquella jornada en la que Cerrito fue más grande.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar