IGNACIO QUARTINO
El paso al costado de Alvaro Recoba no puede ser tomado como un hecho aislado en el ámbito de la selección nacional. No es normal que en menos de cinco meses al menos cuatro jugadores amenazaron con abandonar el barco después de una fecha de las Eliminatorias o de un torneo largo como la Copa América.
MONTERO Y DARIO. En realidad todo comenzó después de la Copa del Mundo de 2002. El primero en anunciar su adiós de la celeste fue el capitán Paolo Montero. Más tarde, como consecuencia del atraso en el pago de los premios de las Eliminatorias de Corea y Japón 2002, se sumó Darío Silva.
La historia siguió en el ciclo de Juan Ramón Carrasco como entrenador del combinado uruguayo, cuando se planteó con insistencia por qué el técnico no convocaba a Paolo Montero. Después de muchos idas y vueltas. Llamadas de los periodistas al entonces ex capitán para que diera su opinión sobre la selección, más algún pedido solapado que reclamaba su regreso para darle solidez a una defensa que padecía muchos goles en contra, se vislumbró la posibilidad que Montero no iba a despedirse para siempre de la selección.
Pero el regreso de Paolo comenzó a ser una realidad tras la paliza de Venezuela ante Uruguay en el Estadio Centenario, que derivó con el cese de las funciones del entrenador y en la llegada de Jorge Fossati al frente de la selección.
Una vez determinada la planificación del flamante cuerpo técnico para los partidos de las Eliminatorias ante Perú y Colombia y la Copa América, Paolo fue convocado para competir en el máximo certamen continental que empezó con problemas.
Montero volvió a asumir el papel de máximo referente del plantel principal —como sucedió en el Mundial— y tomó la iniciativa de pelear por los premios de la Copa América. Tras una negociación que se extendió más de lo esperado, la selección viajó a Perú sin resolver el conflicto con los dirigentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).
UN TRIO. Es más, más de una vez corrió el rumor que Montero defendería por última vez a Uruguay a raíz de los choques que mantuvo con el Ejecutivo. A este conflicto también se sumaron Richard Morales y Darío Silva, quienes, pese al meritorio tercer puesto logrado en Perú, regresaron a Montevideo vacilantes sobre su futuro en la selección.
A ellos tres, al menos, se les pasó por la cabeza abandonar la selección, pero todos terminaron cambiando de opinión.
La principal razón fue el grupo que se formó durante la Copa América. Los tres quedaron encantados con el plantel que Fossati conformó. Y además cobraron los premios que pretendían antes del inicio del certamen.
Por eso Montero y Darío resolvieron continuar en la selección, mientras que el "Chengue", que había anunciado su retiro tras la semifinal disputada ante Brasil, ratificó en su regreso de Perú que su decisión era irrevocable.
CHENGUE. La bronca del "Chengue" estaba en las pocas oportunidades que Fossati le había dado durante la Copa América. Salvo en el primer partido contra México, cuando ingresó en el segundo tiempo, y el partido ante Colombia por el tercer puesto, Morales no tuvo participación en el certamen.
Pasó el encuentro ante Ecuador por Eliminatorias, pero enseguida la familia y sus amistades terminaron convenciendo al "Chengue" para que regresara a la selección. Hoy, Morales es ídolo celeste, pese a que Fossati no lo incluya entre los once titulares.
FORLAN. Otro que dio un paso al costado, como Recoba, y hasta el momento no dio señales para regresar fue Diego Forlán. El delantero no pudo ocultar la molestia después de estar en el banco de suplentes ante Argentina y Bolivia en octubre pasado. Sobre todo, después de este último cotejo donde Fossati decidió no incluirlo en todo el partido.
Una vez culminados los encuentros y en Montevideo, el delantero concurrió al domicilio del técnico de la selección. Tras un intercambio de ideas, Forlán le comunicó su intención de dar un paso al costado.
Como dijo el "Chino" Recoba. Por eso, las despedidas adelantadas no extrañan en el ambiente de la selección. A esta altura esa situación no es normal. No hay selección en el mundo que viva una instancia similar y va camino a convertirse en récord mundial.