Iban apenas un par de minutos en el Parque Capurro que recibió el duelo entre Fénix y Danubio, cuando se dio una situación muy particular con el VAR.
Rafael Haller, lateral derecho de Danubio, quiso buscar a un compañero con un envío largo cuando Agustín Ocampo, atacante de Fénix, lo presionó. La pelota rebotó en el Koala y fue a parar a la cabina donde se ubica el monitor del VAR.
La cercanía entre la línea de banda y el tejido llevó a que el VAR estuviera ubicado muy cerca de la acción y eso a su vez hizo que la pelota rebotara en el monitor y lo tirara al suelo.
El futbolista franjeado se sorprendió y atinó a agarrar el monitor, pero estaba lejos y no llegó. Inmediatamente un colaborador se arrimó y lo levantó, mientras que estuvieron varios minutos trabajando para que vuelva la señal y que el monitor sea útil en caso de que el árbitro lo necesite.