Dos acciones de oro y una de hojalata

EDWARD PIÑÓN

Leer que el "Malaka" Jorge Martínez entrena y juega pensando en la selección uruguaya, es una especie de premio para los dirigentes y técnicos que están al frente de la camiseta color cielo, porque siempre es bueno comprobar que los futbolistas darían todo por ser parte del combinado.

Corroborar que en Peñarol hay gente que actúa con responsabilidad, respeto a las personas y sentido común cuando se presentan casos complicados en los que hay en juego mucho más que un partido de fútbol (léase el caso de Abel Hernández), da tranquilidad.

Sinceramente, ambas cosas merecen ser elogiadas.

Algo diferente pasa en otro tema, donde ya aburre y hasta satura tanta falta de capacidad e inteligencia.

No se puede ocultar que seguir leyendo, escuchando y observando como los dirigentes no cierran definitivamente el caso Nacional-Villa Española da pavor. Lo que pudre es la forma en la que los actores juegan para un lado y para el otro, tratando de manipular decisiones jurídicas o de sacar ventajas mediante acciones lindantes con lo ridículo.

Este punto es lo que lleva a preguntarse si en Uruguay realmente existen dirigentes de clubes que quieran tener un fútbol organizado, ejecutivo y estricto en el cumplimiento de las normas. Si es así, no lo demuestran.

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